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De repartir muebles a soñar con Primera: el milagro de Pablo Hernández en el Castellón

El técnico del Castellón lidera la efectividad desde el banquillo antes de medirse al Racing en un duelo clave por el ascenso a Primera División.

El técnico del Castellón lidera la efectividad desde el banquillo antes de medirse al Racing en un duelo clave por el ascenso a Primera División.
Pablo Hernández en una rueda de prensa como entrenador del Castellón. | CD Castellón

El fútbol suele medir el éxito en títulos y contratos, pero hay trayectorias que se explican mejor desde el arraigo. La de Pablo Hernández es una de ellas... Este sábado, en el SkyFi Castalia, no solo se enfrentan primero y segundo de LaLiga Hypermotion sino que también se cruzan dos entrenadores que han convertido el banquillo en factor diferencial: Pablo Hernández y José Alberto López.

Por el momento, el Castellón es el equipo que más rendimiento obtiene de sus sustituciones: 14 goles y siete asistencias llevan la firma de futbolistas que comenzaron los partidos sentados. El ejemplo más reciente llegó en el Estadio Gran Canaria, donde Fabrizio Brignani empató ante Las Palmas apenas cuatro minutos después de saltar al césped.

El único que se le aproxima en ese impacto desde el banquillo es el Racing de Santander. Dos equipos intensos, dos pizarras activas y una idea común: el partido no se termina con el once inicial.

Castalia como punto de partida

Pero para entender lo que hoy representa Pablo Hernández en el banquillo hay que retroceder mucho más atrás. Su relación con Castalia comenzó antes de cualquier contrato profesional. El motivo es que su abuelo era sereno del estadio y su familia vivía bajo la Torre Maratón. Por ello, el que hoy es entrenador, recorrió las gradas desde los dos años. Se puede decir que antes de ser futbolista, ya era ‘orellut’.

Cuando tan solo era un niño inició su carrera futbolística. Para ello, se formó en el Rafalafena y después en la cantera albinegra, donde coincidió con Paco Montañés y Xisco Nadal. Sin embargo, su historia no fue la de un prodigio con camino despejado. De hecho, su carrera no ha sido nada fácil… Durante una cesión en el Onda, repartía muebles por la provincia por las mañanas y entrenaba por las noches. Llegó a ganar más con la furgoneta que con el balón. Pero todo cambió y, en apenas año y medio pasó de esa rutina a debutar en Primera División con el Valencia CF.

De internacional a icono en Elland Road

Entre 2005 y 2012 perteneció al Valencia, acumulando experiencias en Cádiz y Getafe antes de consolidarse. Tanto que en 2009 fue convocado por la Selección Española de Fútbol y debutó en la Copa Confederaciones, marcando incluso en un amistoso ante Austria.

Su salto definitivo llegó en 2012 con el Swansea City. Más tarde probó la aventura en Catar y regresó a España con el Rayo Vallecano, pero fue en el Leeds United donde alcanzó categoría de leyenda.

Bajo la dirección de Marcelo Bielsa, se convirtió en símbolo del ascenso a la Premier League. Su gol al Swansea en el minuto 89 quedó grabado en la memoria de Elland Road. De Bielsa absorbió una metodología exigente, obsesiva y profundamente analítica que hoy define su identidad como entrenador.

El regreso que no fue nostalgia

Mientras triunfaba fuera, observaba con preocupación la deriva institucional del Castellón. Por ello, se implicó en el proceso de recuperación del club junto a Ángel Dealbert y Vicente Montesinos, participando activamente en la reconstrucción desde la distancia.

En 2021 regresó para cerrar el círculo. Firmó tres temporadas y decidió terminar su carrera donde había comenzado todo. Tras colgar las botas en 2023, pasó a ejercer como embajador y asesor, completó su formación como técnico y trabajó desde dentro en la consolidación del proyecto.

De solución de emergencia a líder del proyecto

En la temporada 2024-25 dirigió al filial y logró el ascenso a Segunda Federación. Esto hizo que, en septiembre de 2025, se pusiera al mando del primer equipo tras la destitución de Johan Plat. Lo que parecía una solución provisional se convirtió en una transformación profunda.

En apenas cinco meses, el Castellón pasó de la zona de descenso a puestos de ascenso directo a Primera División. ¿Cuál es el truco? Probablemente que su equipo combina presión alta, valentía y energía con un equilibrio defensivo más pragmático que el de sus referentes. Castalia reconoce ahora un estilo propio: intenso, ambicioso y emocionalmente conectado con la grada.

Más que un entrenador

Pablo Hernández fue niño sin ficha, repartidor de muebles, internacional, héroe en Inglaterra y accionista cuando el club lo necesitó. Hoy es el técnico que ha devuelto la ilusión a una ciudad.

En una época marcada por trayectorias nómadas y contratos sin raíces, su historia habla de pertenencia. No es solo la del futbolista que volvió a casa, sino la del ‘orellut’ que entendió que el éxito también consiste en construir algo duradero donde empezó todo.

Y quizá por eso su presente no parece una sorpresa, sino el desenlace natural de un camino que siempre conducía a Castalia.

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