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Liga

Este Madrid es una calamidad

El Getafe asalta el Bernabéu con un golazo de Satriano y un gran planteamiento de Bordalás. Lamentable partido del Madrid.

El Getafe asalta el Bernabéu con un golazo de Satriano y un gran planteamiento de Bordalás. Lamentable partido del Madrid.
Satriano (d) celebra su gol al Real Madrid en el Bernabéu. | EFE

El Santiago Bernabéu ha dictado sentencia un lunes de resaca emocional. Contra todo pronóstico, el Real Madrid ha perdido (0-1) ante el Getafe CF para despeñarse a cuatro puntos del FC Barcelona en la carrera por LaLiga. De un liderato efímero a una cuesta arriba que empieza a parecer montaña. Segunda derrota consecutiva, esta vez en casa, ante un rival que pelea por la permanencia y que, 18 años después, ha vuelto a conquistar Chamartín con una lección de orden, disciplina y fe. Todo con el sello de José Bordalás.

El equipo de Álvaro Arbeloa, que había encadenado ocho victorias para recuperar el mando, ha vuelto de golpe a la versión gris y anodina que asomó tras el Clásico. Sin ideas, sin ritmo, sin jerarquía. Sin Kylian Mbappé para resolver los días feos, sin el liderazgo de Militao o Bellingham, y con una alarmante dependencia de Vinícius. El plan fue tan previsible como estéril: balón horizontal, poca profundidad y todo fiado a lo que el brasileño pudiera inventar ante una red de ayudas azulonas que lo devoró casi siempre.

El Getafe de Bordalás, por fin vencedor ante el Real Madrid, se presentó con un traje de faena impecable. Cuando tocó morder arriba, mordió. Cuando fue necesario parapetarse, levantó una línea de cinco —y hasta seis— y cerró cualquier rendija. Intensidad innegociable, solidaridad defensiva y el criterio de Luis Milla y Mauro Arambarri para dar oxígeno. Un hueso de manual que olió sangre en cuanto detectó la anemia futbolística blanca.

Thiago Pitarch, titular por primera vez con 18 años, fue de lo poco salvable en el arranque. Descaro y personalidad para robar alto y provocar el error grosero de Boselli. De ese regalo nació el mano a mano que pudo cambiar la historia. Vinícius se relamía, pero David Soria le sacó un pie abajo prodigioso. Fue la bala que el Madrid no podía permitirse desperdiciar. A partir de ahí, la efervescencia del 7 se diluyó y con ella el ataque local.

Arda Güler dejó un destello de fantasía con una ruleta eléctrica que levantó al estadio, pero su disparo encontró a Soria bien colocado. Un latigazo lejano de Valverde cruzó el área sin rematador y Gonzalo García, voluntarioso pero impreciso, naufragó constantemente entre los tres centrales visitantes. El Bernabéu, impaciente, empezó a intuir que aquello no iba por buen camino.

El castigo llegó en el minuto 39, como suele ocurrir cuando se juega al filo. Un mal despeje, Tchouaméni perdiendo el duelo aéreo ante Arambarri y el balón lloviendo sobre Martín Satriano. El uruguayo enganchó una volea descomunal, inalcanzable para Courtois. Golazo y silencio helador. El Getafe había hecho lo que mejor sabe: esperar su momento y golpear con precisión quirúrgica.

La segunda parte fue un quiero y no puedo constante. Arbeloa agitó el banquillo con Rodrygo, Carvajal y Huijsen, más tarde Mastantuono y, muy al final, Brahim. Pero el problema no era de nombres sino de ideas. El Madrid empujó más por orgullo que por fútbol y encerró al Getafe cuando las piernas visitantes empezaron a pesar, pero su juego seguía sin tener ni claridad ni continuidad. Entre el disparo tímido de Thiago al 51’ y el cabezazo de Rodrygo que obligó a otra gran intervención de Soria pasaron casi treinta minutos sin un tiro a puerta.

Rüdiger rozó el empate en un córner que lamió el poste. Huijsen no llegó por centímetros. Rodrygo volvió a intentarlo de cabeza tras un centro de Mastantuono. Demasiado poco para un equipo que aspira al título. El reloj se convirtió en enemigo y la épica, tantas veces salvadora, ya no asusta a nadie.

Para colmo, Mastantuono fue expulsado en el tramo final por decirle algo al colegiado tras un disparo repelido por Soria. Síntoma inequívoco de nerviosismo y descomposición. El Bernabéu despidió a los suyos con una sonora pitada, solo amortiguada por la megafonía. Se escucharon incluso gritos de "Florentino, dimisión", reflejo de una grada harta de la irregularidad.

El dato es demoledor: el Getafe rompió una racha de 16 derrotas consecutivas en el Bernabéu. Más allá de la estadística, el triunfo azulón fue merecido. Bordalás planteó un partido que desnudó cada carencia madridista: lentitud en la circulación, falta de movilidad, escasa contundencia defensiva y una preocupante reducción de recursos ofensivos.

El liderato conquistado hace dos jornadas ya es pasado. Cuatro puntos de distancia respecto al Barcelona y una visita pendiente al Camp Nou dibujan un panorama exigente. El Madrid, siempre en el alambre por las lesiones, necesita algo más que corazón. Necesita fútbol, y lo necesita ya. Porque el lunes dejó una sensación alarmante: cuando Vinícius no decide y la inspiración no aparece, este equipo se queda sin argumentos.


Ficha técnica

Real Madrid, 0: Courtois; Trent (Carvajal, m.55), Rüdiger, Alaba (Huijsen, m.55), Carreras; Tchouaméni (Brahim, m.87), Thiago Pitarch (Rodrygo, m.55), Fede Valverde, Güler (Mastantuono, mn.69); Vinícius y Gonzalo.
Getafe, 1: David Soria; Kiko Femenía (Adrián Liso, m.58), Boselli, Duarte, Zaid Romero, Diego Rico; Juan Iglesias, Milla, Arambarri; Satriano (Abqar, m.91) y Luis Vázquez (Mario Martín, m.69)

Gol: 0-1, m.39: Satriano
Árbitro: Alejandro Muñiz (Colegio gallego). Amonestó a Huijsen (68), Tchouaméni (71), Carreras (94) y Vinícius (94) por el Real Madrid; y a Femenía (8), Arambarri (34), Diego Rico (64), Liso (79) y Satriano (84) por el Getafe. Expulsó por roja directa a Mastantuono en el minuto 95 y a Liso por doble amarilla en el 98
Incidencias: encuentro correspondiente a la jornada 26 de LaLiga EA Sports disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 65.104 espectadores

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