
Después de catorce años trabajando juntos, desentrañando caminos, sorteando dunas, ganando y perdiendo Carlos Sainz y Lucas Cruz dejan de ser pareja de baile del motor. Una noticia que saltaba en distintos medios de comunicación y que nos deja al mismo tiempo huérfanos y pensativos.
Huérfanos porque el madrileño y el catalán dejan tras de sí cuatro Touareg, cada uno con una marca distinta. Cuatro triunfos en la prueba más dura del automovilismo, el Dakar, que les coloca como leyenda del deporte español.
Y pensativos porque esta separación, en mi opinión, solo puede suponer una cosa, la retirada de Carlos Sainz. Si bien el madrileño finalizaba su contrato con Ford al término de la última edición del Dakar, la marca americana ya ha mostrado su interés en renovar a Sainz, que debería buscar otro compañero para que le guíe por las dunas del desierto. Por otro lado, la noticia a estas alturas del año puede responder a que Sainz haya decidido no seguir y aunque todavía no quiere hacerlo público debe liberar a Lucas Cruz para que este salga al mercado y pueda conseguir una plaza en otro equipo, algo que no le debería costar al español con el palmarés del que disfruta.
Las aspiraciones de Carlos Sainz
El quinto puesto en el pasado Dakar, el no haber sido el mejor de su equipo y sus intereses en otros negocios como la presidencia de la FIA, o quién sabe del Real Madrid podrían estar detrás de la decisión del piloto madrileño que siente que se cierra una etapa para liderar otra.
Ya a finales del año pasado el propio Carlos Sainz manifestó su intención de presentarse como alternativa al actual presidente de la Federación Internacional de Automovilismo, Mohammed ben Sulayem, y por aquel entonces fueron muchos los que manifestaron su apoyo al español, se le recordó que al ser un piloto en activo tenía intereses enfrentados.
La despedida de una leyenda
En cualquier caso, deberíamos estar preparados para perder a otro de nuestros grandes deportistas. Un piloto que ha marcado varias épocas, la de los rallies siendo uno de los responsables de la profesionalización de este deporte y la del mundo de Dakar, donde ha dejado claro que el talento no disminuye con la edad y que la experiencia es más que un grado.

