
L D (EFE)
Petacchi, que ya ofreció parte de su repertorio en Burgos, Zaragoza y Valencia, ha dado la impresión de que cada vez tiene a sus rivales más alejados en materia de velocidad. Si su equipo funciona bien en aquello de poner el pelotón en fila y a mil por hora, él no falla. Lo saben el alemán Erik Zabel y el australiano Stuart O´Grady, cansados ya de ver el dorsal del ciclista de La Spezia.
El sucesor de Cipollini entraba con tiempo de mirar hacía atrás, no fuera que alguien osara sorprenderlo, y sin el menor síntoma de preocupación alzó los brazos cuando el cronómetro marcaba cuatro horas, un minuto y 55 segungod, a una velocidad media de 42,759 kilómetros hora y de 65 en la recta de llegada. Con esas prisas acertar el pronóstico no es de sabios. El ganador relegó a Zabel a la segunda plaza y al español Pedro Horrillo a la tercera. O´Grady quedó cuarto. En la general no hubo cambios y Roberto Heras saldrá de Málaga con la prenda dorada camino de Granada, con Paco Mancebo a 35 segundos y Alejandro Valverde a 49. El corredor del Comunidad Valenciana-Kelme disfrutó de una jornada soleada, idónea para curar sus heridas.
Petacchi lograba su cuarta victoria justo el día después de afrontar el Calar Alto, donde los esprinters pasaron las de Caín. El italiano se dio un homenaje tras inmenso esfuerzo y así también se anotó la duodécima etapa en la ronda española, la número 21 de la temporada y la 78 de su palmarés. Datos que le permiten marcharse tranquilo a casa, "a preparar la París-Tours", o en su defecto intentar igualar las cinco etapas del año pasado. "Para mí acabar la Vuelta no es importante, pero puedo aprovechar la oportunidad de Cáceres. Después llegan etapas de montaña", anunciaba Petacchi casi a modo de despedida anticipada.
La jornada no se apartaba del guión establecido; es decir, con la escapada consentida de gente sin peligro en la general y control de los equipos de los esprinters para que las diferencias no fueran exageradas. De animar la carrera se encargaron cuatro hombres: Herbert Gutiérrez, Josep Jufré, De Weert y Hulsmans. Muy animosos ellos, pero nunca con ventaja superior a los dos o tres minutos. Saltaron en el kilómetro 40 y cedieron a doce para la meta. A partir de ahí, lo de siempre: el Fassa a todo tren y el Cofidis intentando colocar bien a O´Grady. Y claro, los Trenti, Ongarato y compañía pusieron en bandeja la victoria a 200 metros de meta. Y Petacchi firmó su regreso a la pista de alta velocidad con el acostumbrado éxito. La etapa también será recordada por la baja de otro corredor de la lista de favoritos iniciales. El estadounidense Tyler Hamilton no tomó la salida. El campeón olímpico contrarreloj y vencedor en Almussafes, se marchó a casa con el estómago inflamado.
Este sábado se disputará la decimocuarta etapa entre Málaga y Granada, de 167 kilómetros de recorrido. Será una jornada complicada con perfil "tobogán", con muchas subidas y bajadas. El Alto de Monachil (primera categoría), nuevo en la Vuelta, marcará esta etapa. Todos estarán pendientes de esa nueva cumbre que servirá de rampa de lanzamiento hacia la meta de Granada. En los primeros 60 kilómetros tendrán que subir el Alto de la Ventas de Zafarraya (segunda), y luego el Alto de los Bermejales (tercera). El Alto de Monachil, a 30 kilómetros de la línea de meta promete una gran batalla en sus 6,5 kilómetros y con rampas de hasta un 14 por ciento y una media del nueve por ciento.
El sucesor de Cipollini entraba con tiempo de mirar hacía atrás, no fuera que alguien osara sorprenderlo, y sin el menor síntoma de preocupación alzó los brazos cuando el cronómetro marcaba cuatro horas, un minuto y 55 segungod, a una velocidad media de 42,759 kilómetros hora y de 65 en la recta de llegada. Con esas prisas acertar el pronóstico no es de sabios. El ganador relegó a Zabel a la segunda plaza y al español Pedro Horrillo a la tercera. O´Grady quedó cuarto. En la general no hubo cambios y Roberto Heras saldrá de Málaga con la prenda dorada camino de Granada, con Paco Mancebo a 35 segundos y Alejandro Valverde a 49. El corredor del Comunidad Valenciana-Kelme disfrutó de una jornada soleada, idónea para curar sus heridas.
Petacchi lograba su cuarta victoria justo el día después de afrontar el Calar Alto, donde los esprinters pasaron las de Caín. El italiano se dio un homenaje tras inmenso esfuerzo y así también se anotó la duodécima etapa en la ronda española, la número 21 de la temporada y la 78 de su palmarés. Datos que le permiten marcharse tranquilo a casa, "a preparar la París-Tours", o en su defecto intentar igualar las cinco etapas del año pasado. "Para mí acabar la Vuelta no es importante, pero puedo aprovechar la oportunidad de Cáceres. Después llegan etapas de montaña", anunciaba Petacchi casi a modo de despedida anticipada.
La jornada no se apartaba del guión establecido; es decir, con la escapada consentida de gente sin peligro en la general y control de los equipos de los esprinters para que las diferencias no fueran exageradas. De animar la carrera se encargaron cuatro hombres: Herbert Gutiérrez, Josep Jufré, De Weert y Hulsmans. Muy animosos ellos, pero nunca con ventaja superior a los dos o tres minutos. Saltaron en el kilómetro 40 y cedieron a doce para la meta. A partir de ahí, lo de siempre: el Fassa a todo tren y el Cofidis intentando colocar bien a O´Grady. Y claro, los Trenti, Ongarato y compañía pusieron en bandeja la victoria a 200 metros de meta. Y Petacchi firmó su regreso a la pista de alta velocidad con el acostumbrado éxito. La etapa también será recordada por la baja de otro corredor de la lista de favoritos iniciales. El estadounidense Tyler Hamilton no tomó la salida. El campeón olímpico contrarreloj y vencedor en Almussafes, se marchó a casa con el estómago inflamado.
Este sábado se disputará la decimocuarta etapa entre Málaga y Granada, de 167 kilómetros de recorrido. Será una jornada complicada con perfil "tobogán", con muchas subidas y bajadas. El Alto de Monachil (primera categoría), nuevo en la Vuelta, marcará esta etapa. Todos estarán pendientes de esa nueva cumbre que servirá de rampa de lanzamiento hacia la meta de Granada. En los primeros 60 kilómetros tendrán que subir el Alto de la Ventas de Zafarraya (segunda), y luego el Alto de los Bermejales (tercera). El Alto de Monachil, a 30 kilómetros de la línea de meta promete una gran batalla en sus 6,5 kilómetros y con rampas de hasta un 14 por ciento y una media del nueve por ciento.
