L D (EFE)
El dilatado interrogante que se arrastra desde la pretemporada, acerca de si Kluivert y Saviola pueden jugar juntos, se desvelará el próximo domingo en La Mancha, aunque a nadie escapa que Rijkaard lo tiene claro: sobra uno de los dos y su compatriota, inicialmente, tiene más número de estar en el equipo titular. La idea que desea implantar el Barcelona con un dibujo de dos extremos y un delantero centro, impulsada desde la dirección técnica del conjunto catalán, dirigida por Aitor
Txiki
Begiristain, choca con el ansia de una buena parte del aficionado barcelonista que desea ver a cuantos más buenos jugadores en ataque, mucho mejor.
Desde que Rijkaard se hizo cargo del Barca en julio, sólo en un partido de la docena que ha disputado el conjunto barcelonista (ocho amistosos y cuatro oficiales; Copa Cataluña y Liga), Saviola y Kluivert han coincidido en la alineación, además de Ronaldinho. Fue en el amistoso que el conjunto catalán disputó contra el Elche (0-0), cuyo resultado, a tenor del marcador y de la eficacia atacante, no hizo más que dar la razón al técnico holandés de la incompatibilidad de contar con los dos arietes del equipo a la vez.
Si el dibujo del Barça contempla el juego por las bandas, con dos extremos, Rijkaard prescindirá de uno de los dos jugadores y, muy a pesar suyo, todo apunta a que el descartado sea Javier Saviola, quien hasta la fecha es el máximo goleador del equipo desde que éste se puso en marcha el julio. Saviola contaba en el inicio la temporada con un obstáculo que sólo él podía sortear: su condición de extracomunitario. A partir de este año, los equipos profesionales en España sólo pueden contar con cuatro fichas de jugadores extracomunitarios y sobre el campo sólo pueden jugar tres a la vez. El exceso de jugadores con esta característica llevó al Barca a deshacerse de un buen número de ellos (Geovanni, Rochemback y Riquelme).
Nadie discutía en el Barca que el turco Rustu Recber, el mexicano Rafael Márquez y el brasileño Ronaldinho Gaúcho tenían un puesto en el equipo titular y que iba a ser Saviola el sacrificado, pero después de que Rijkaard se haya decantado por el portero catalán Víctor Valdés, la vacante de extracomunitarios parece que no beneficiará al atacante argentino, pues otro condicionante, como es el dibujó táctico, lo puede apartar del equipo. En los dos anteriores partidos de Liga (Athletic de Bilbao y Sevilla), Rijkaard no ha debido estrujarse en exceso la cabeza para decidir qué delanteros asignaba al equipo titular, sobre todo porque en ambos choques Kluivert estaba sancionado. En San Mamés salió Saviola pero se perdió en la maraña defensiva vasca y acabó en el banquillo. Su lugar lo ocupó Ronaldinho, quien corrió igual fortuna.
Contra el Sevilla, Kluivert y Saviola estuvieron con sus selecciones y ante las cábalas de si Rijkaard sacaría en punta a Ronaldinho o a Luis Enrique (Luis García estaba lesionado y Dani apartado del equipo), el técnico holandés sorprendió gratamente con la puesta en escena de uno de los canteranos con más cartel y futuro: Sergio García, quien ya recibió el reconocimiento público el año pasado por parte de Radomir Antic, aunque vio los partidos desde el banquillo o por televisión. Recuperados Kluivert y Saviola, a Sergio Garía, quien marcó dos goles el domingo pasado con el Barcelona B, le queda poco margen de esperanza, a pesar de haber ofrecido ante el Sevilla un catálogo de actitudes como ariete que hacía tiempo que no se veía en el Camp Nou.
Kluivert, que mantiene una reñida relación con la portería cuando se enfunda la camiseta barcelonista (sólo ha marcado un gol en la pretemporada: Manchester United), ha demostrado en otro ámbito que la puntería la tiene afinada (ha marcado con Holanda) lo que le abre el camino hacia la titularidad en el Barça, aunque desde el banquillo se le observará con lupa, y también desde la grada, especialmente por su ambigüedad durante el verano. El atacante barcelonista, que volvió a vivir una relación de pasión y desamor con el Camp Nou, concluyó la temporada pasada expulsado en el partido contra el Celta (inicialmente fue sancionado con cuatro partidos, aunque Apelación se lo redujo a dos). Pero la relación más tensa con la entidad se produjo durante el verano, cuando Kluivert estuvo en el mercado gracias a una cláusula que abarataba su traspaso. No obstante, ningún equipo acabó interesándose por pagar su elevadísima ficha. Kluivert volvió a apostar por el Barca y en el Gamper, en medio de una gran fiesta barcelonista, el holandés (jugó en la segunda parte tras sustituir a Saviola) pasó el primer examen ante su afición con nota, aunque el público barcelonista, por las muestras dadas en los últimos meses, parece poco dispuesto a extenderle un cheque en blando, si de sus botas no llegan los goles que tanto necesita este equipo.
Desde que Rijkaard se hizo cargo del Barca en julio, sólo en un partido de la docena que ha disputado el conjunto barcelonista (ocho amistosos y cuatro oficiales; Copa Cataluña y Liga), Saviola y Kluivert han coincidido en la alineación, además de Ronaldinho. Fue en el amistoso que el conjunto catalán disputó contra el Elche (0-0), cuyo resultado, a tenor del marcador y de la eficacia atacante, no hizo más que dar la razón al técnico holandés de la incompatibilidad de contar con los dos arietes del equipo a la vez.
Si el dibujo del Barça contempla el juego por las bandas, con dos extremos, Rijkaard prescindirá de uno de los dos jugadores y, muy a pesar suyo, todo apunta a que el descartado sea Javier Saviola, quien hasta la fecha es el máximo goleador del equipo desde que éste se puso en marcha el julio. Saviola contaba en el inicio la temporada con un obstáculo que sólo él podía sortear: su condición de extracomunitario. A partir de este año, los equipos profesionales en España sólo pueden contar con cuatro fichas de jugadores extracomunitarios y sobre el campo sólo pueden jugar tres a la vez. El exceso de jugadores con esta característica llevó al Barca a deshacerse de un buen número de ellos (Geovanni, Rochemback y Riquelme).
Nadie discutía en el Barca que el turco Rustu Recber, el mexicano Rafael Márquez y el brasileño Ronaldinho Gaúcho tenían un puesto en el equipo titular y que iba a ser Saviola el sacrificado, pero después de que Rijkaard se haya decantado por el portero catalán Víctor Valdés, la vacante de extracomunitarios parece que no beneficiará al atacante argentino, pues otro condicionante, como es el dibujó táctico, lo puede apartar del equipo. En los dos anteriores partidos de Liga (Athletic de Bilbao y Sevilla), Rijkaard no ha debido estrujarse en exceso la cabeza para decidir qué delanteros asignaba al equipo titular, sobre todo porque en ambos choques Kluivert estaba sancionado. En San Mamés salió Saviola pero se perdió en la maraña defensiva vasca y acabó en el banquillo. Su lugar lo ocupó Ronaldinho, quien corrió igual fortuna.
Contra el Sevilla, Kluivert y Saviola estuvieron con sus selecciones y ante las cábalas de si Rijkaard sacaría en punta a Ronaldinho o a Luis Enrique (Luis García estaba lesionado y Dani apartado del equipo), el técnico holandés sorprendió gratamente con la puesta en escena de uno de los canteranos con más cartel y futuro: Sergio García, quien ya recibió el reconocimiento público el año pasado por parte de Radomir Antic, aunque vio los partidos desde el banquillo o por televisión. Recuperados Kluivert y Saviola, a Sergio Garía, quien marcó dos goles el domingo pasado con el Barcelona B, le queda poco margen de esperanza, a pesar de haber ofrecido ante el Sevilla un catálogo de actitudes como ariete que hacía tiempo que no se veía en el Camp Nou.
Kluivert, que mantiene una reñida relación con la portería cuando se enfunda la camiseta barcelonista (sólo ha marcado un gol en la pretemporada: Manchester United), ha demostrado en otro ámbito que la puntería la tiene afinada (ha marcado con Holanda) lo que le abre el camino hacia la titularidad en el Barça, aunque desde el banquillo se le observará con lupa, y también desde la grada, especialmente por su ambigüedad durante el verano. El atacante barcelonista, que volvió a vivir una relación de pasión y desamor con el Camp Nou, concluyó la temporada pasada expulsado en el partido contra el Celta (inicialmente fue sancionado con cuatro partidos, aunque Apelación se lo redujo a dos). Pero la relación más tensa con la entidad se produjo durante el verano, cuando Kluivert estuvo en el mercado gracias a una cláusula que abarataba su traspaso. No obstante, ningún equipo acabó interesándose por pagar su elevadísima ficha. Kluivert volvió a apostar por el Barca y en el Gamper, en medio de una gran fiesta barcelonista, el holandés (jugó en la segunda parte tras sustituir a Saviola) pasó el primer examen ante su afición con nota, aunque el público barcelonista, por las muestras dadas en los últimos meses, parece poco dispuesto a extenderle un cheque en blando, si de sus botas no llegan los goles que tanto necesita este equipo.
