L D (EFE)
"El Gobierno no ve más que ventajas en que el Parlamento examine la oportunidad de llevar a cabo una investigación sobre el tema. Sin embargo, no consideramos que sea posible desembarazarse de las 35 horas por un voto tan brutal y autoritario como el que las instauró", declaró Fillon en una entrevista al
Journal du Dimanche
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El ministro consideró "poco discutible" que "las 35 horas son un error económico" y "pocos expertos dicen lo contrario", pero consideró que hay que dejar que sea en las empresas y en la negociación sectorial donde se pueda negociar una flexibilización de la aplicación de la legislación. La ley de 35 horas "tiene implicaciones tan fuertes que no se podrá salir de ellas más que empresa por empresa" porque "las empresas son muy desiguales ante la legislación", ya que mientras que las pequeñas ya no están sujetas a la obligación de reducir el tiempo de trabajo, las grandes han negociado acuerdos con los sindicatos y "la mayor parte de ellas no quiere dar marcha atrás", argumentó. Pese a esto, no descartar "poder negociar adaptaciones, en concreto en caso de presión sobre el mercado de trabajo si se da un retorno a un crecimiento más vigoroso, que aumentará la necesidad de horas suplementarias", añadió.
La mayoría de derechas ya modificó en diciembre del pasado año la ley de las 35 horas, aprobada por el anterior Gobierno de izquierdas (1997-2002) para flexibilizar su aplicación, en especial en las empresas de menos de 20 trabajadores, con un aumento de las horas extraordinarias autorizadas o una disminución de la prima que se paga por esas horas extraordinarias. El ministro francés del Presupuesto, Alain Lambert, afirmó el jueves que sin la reducción del tiempo de trabajo a 35 horas semanales, que cuestan al Estado unos 15.000 millones de euros anuales, el déficit público francés no superaría el límite del 3 por ciento del PIB fijado en el Pacto de Estabilidad de la UE.
El ministro consideró "poco discutible" que "las 35 horas son un error económico" y "pocos expertos dicen lo contrario", pero consideró que hay que dejar que sea en las empresas y en la negociación sectorial donde se pueda negociar una flexibilización de la aplicación de la legislación. La ley de 35 horas "tiene implicaciones tan fuertes que no se podrá salir de ellas más que empresa por empresa" porque "las empresas son muy desiguales ante la legislación", ya que mientras que las pequeñas ya no están sujetas a la obligación de reducir el tiempo de trabajo, las grandes han negociado acuerdos con los sindicatos y "la mayor parte de ellas no quiere dar marcha atrás", argumentó. Pese a esto, no descartar "poder negociar adaptaciones, en concreto en caso de presión sobre el mercado de trabajo si se da un retorno a un crecimiento más vigoroso, que aumentará la necesidad de horas suplementarias", añadió.
La mayoría de derechas ya modificó en diciembre del pasado año la ley de las 35 horas, aprobada por el anterior Gobierno de izquierdas (1997-2002) para flexibilizar su aplicación, en especial en las empresas de menos de 20 trabajadores, con un aumento de las horas extraordinarias autorizadas o una disminución de la prima que se paga por esas horas extraordinarias. El ministro francés del Presupuesto, Alain Lambert, afirmó el jueves que sin la reducción del tiempo de trabajo a 35 horas semanales, que cuestan al Estado unos 15.000 millones de euros anuales, el déficit público francés no superaría el límite del 3 por ciento del PIB fijado en el Pacto de Estabilidad de la UE.
