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EN EL BARRIO DE LOYOLA

El obispo Uriarte oficia el funeral por Ramón Díaz en un templo abarrotado

Ministros y representantes institucionales vascos, acompañaron a Pilar Gorostegui, y sus hijos Arkaitz y Aintzane, en el funeral por Ramón Díaz García, oficiado por el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte. El acto religioso tuvo lugar en la parroquia del Sagrado Corazón del barrio donostiarra de Loyola, situada a escasos metros de la vivienda del fallecido y muy cerca del lugar donde fue asesinado al explotar una bomba lapa adosada a los bajos de su coche. El templo estaba abarrotado por todos los que querían ofrecer un último homenaje a Ramón.

Al acto religioso asistieron los ministros de Defensa y de Trabajo, Federico Trillo y Juan Carlos Aparicio; el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y varios consejeros vascos; el diputado general de Guipúzcoa, Román Sudupe; el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, y distintos mandos militares. También estuvieron presentes representantes de todos los partidos vascos, excepto HB, y los secretarios generales de UGT, Cándido Méndez, y CC.OO., José María Fidalgo, sindicato este último al que estaba afiliado el asesinado.

Entre los representantes del PP, acudieron el secretario general, Javier Arenas, y el presidente vasco, Carlos Iturgaiz, así como diputados y senadores, y dirigentes del PSOE como Alfredo Pérez Rubalcaba, Nicolás Redondo Terreros y Manuel Huertas.

El presidente de la ejecutiva del PNV de Guipúzcoa, Juan Mari Juaristi, el grupo municipal de EA de San Sebastián y el coordinador general de IU/EB, Javier Madrazo, también asistieron a la misa.

"Qué pueblo puede construirse sobre tanto dolor y tanta sangre"

En su homilía, el obispo expresó su "preocupación" ante "el riesgo de fractura y escisión social que la cruda confrontación presente puede acabar generando", al tiempo que destacó "el impacto desmoralizador que produce la secuencia de los asesinatos".

Tras recordar que Ramón Díaz "ha sido aniquilado por ETA" y que ello ha dejado a sus familiares "aturdidos, desolados y abatidos", el obispo vasco se preguntó "qué pueblo puede construirse sobre tanto dolor y tanta sangre" y "por qué se desoye el clamor inmensamente mayoritario de los ciudadanos que les instan a dejar las armas".

Al término de la eucaristía, que concluyó con el canto del "Agur jaunak" en honor del fallecido, el obispo se acercó a la familia y dirigió unas palabras de consuelo a la viuda e hijos. Fuera del templo, el ministro de Defensa, Federico Trillo, agradeció a Ramón Díaz su "trabajo honrado" como cocinero de la Comandancia de Marina de San Sebastián y "su servicio a los vecinos de esta ciudad y de este barrio, así como a todos los vascos y los españoles". Varios cientos de vecinos de Loyola, conmovidos por este atentado, se concentraron posteriormente durante diez minutos en el lugar donde Ramón Díaz fue asesinado, muchos de los cuales no podían contener las lágrimas.

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