L. D. / Agencias.-
En declaraciones a Onda Cero, Joan Clos no ha querido dar demasiados datos. Simplemente ha admitido que ETA intenta “ampliar su base social en Barcelona” conectando con “algunos extremos” de grupos “okupas” y marginales. A su juicio, esas conexiones han de ser investigadas para saber “si sólo hay esto o si hay alguna cosa más”. El alcalde de la Ciudad Condal en absoluto ha criminalizado al llamado “movimiento okupa”, sin embargo ha desvelado una de las claves de la investigación que permitió a la Guardia Civil dar con el reconstituido “comando Barcelona”.
Por su parte, el conseller de Interior de la Generalitat, Xavier Pomés, rechazaba días atrás que hubiera “una relación directa entre el terrorismo y el movimiento okupa”, sin embargo admitía que “se puede relacionar terrorismo y personas que utilizan la cobertura de este movimiento para pasar desapercibidos y camuflarse”. En declaraciones a TV-3, Pomés dijo que ETA busca “personas que puedan camuflarse o diluirse dentro de determinados colectivos anti-sistema”.
La semana pasada, cuando se produjo la desarticulación del “comando Barcelona”, llamó la atención el hecho de que Laura Riera Valenciano (de 23 años), una de las detenidas como “colaboradora” de este “comando”, tenga o haya tenido relación con el “movimiento okupa”. El juez Baltasar Garzón ha determinado que Riera colaboró con ETA y, por eso, ha dictado orden de prisión para ella. Pese a que sus amigos del "movimiento okupa" han difundido un comunicado para explicar la honorabilidad de esta joven, lo cierto es que la Guardia Civil llegó al “comando Barcelona” tirando del hilo de los colectivos anti-sistema. La conducta de los “okupas”, su ropa y hasta su forma de vivir, llaman la atención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Es obvio que un “okupa”, aunque sea una excelente persona sin antecedentes ni motivos para tenerlos, sea carne de fichero policial .
Cuando cayó el anterior “comando Barcelona” fueron detenidos los terroristas José Ignacio Krutxaga y Liarni Armendáriz (en la foto de la izquierda). También fueron detenidos dos jóvenes relacionados con el “movimiento okupa” catalán. Uno de ellos, Zigor Larredonda,
trabajaba
en el ámbito de Tarrasa –de donde es natural Laura Riera Valenciano, procesada ahora por su colaboración con el nuevo “comando Barcelona”–. Desde allí, Larredonda filtraba datos a ETA. Su relación con la banda terrorista era, además, conocida. Ya en 1995 fue detenido y acusado de colaborar con ETA tras una supuesta entrevista que mantuvo con Rosario Ezquerra –una de las cabecillas de la banda– aunque no pudo probarse y fue puesto en libertad. Además, cuando fue desarticulado el “comando Barcelona”, Larredonda desapareció durante dos semanas y no fue siquiera a su trabajo, aunque finalmente se entregó en la Audiencia Nacional. Su presencia, como uno de los líderes del “movimiento okupa” catalán, se había detectado meses atrás en edificios ocupados y en movilizaciones celebradas en Barcelona y Tarrasa.
Según se ha podido saber de fuentes de la Audiencia Nacional tras la declaración de Laura Riera Valenciano, detenida la semana pasada como colaboradora del "comando Barcelona" y procesada por el juez Garzón bajo la misma acusación, la joven ha explicado que pasaba información del ayuntamiento de Tarrasa (donde trabajó) a Zigor Larredonda quien, a su vez, se la filtraba a Fernando García Jodrá. Esa documentación era bastante completa: coches oficiales, matrículas, cargos, datos personales de concejales, etc. Pero ella, según ha declarado, no sabía que Zigor Larredonda era de ETA...
Días antes de que fuera procesado Larredonda, en enero pasado, también se entregó Diego Sánchez Burria (en la foto de la derecha), hijo de un comisario de Policía en activo de la ciudad de Manresa. Tras su detención, reconoció haber cotejado datos para posibles atentados en, al menos, cinco ocasiones. Incluso filtró a ETA datos de la comisaría donde presta servicio su padre, quien sabía que Diego, de 24 años, estaba relacionado con círculos radicales y anti-sistema, como el “movimiento okupa”, pero en ningún momento hubiera pensado que ETA había reclutado a su hijo como informador y colaborador. El pasado 22 de enero, el juez Carlos Dívar, de la Audiencia Nacional, dictaba orden de prisión incondicional para Diego Sánchez Burria y para Zigor Larredonda.
Crece la violencia de los anti-sistema en Barcelona
El pasado 29 de mayo, cuando el etarra Fernando García Jodrá había regresado de Francia a Barcelona para formar el nuevo “comando Barcelona”, miembros del Partido Popular en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal denunciaron públicamente el giro proetarra que había tomado el “movimiento okupa” catalán. Santiago Fisas, presidente del grupo municipal popular, dijo que “los okupas se han convertido en un movimiento verdaderamente peligroso y, si no se acaba con esto, nos podremos encontrar con que aparezca la kale borroka en Barcelona”.
Fisas también afirmaba que “sabemos que hay gente del movimiento okupa (catalán) que van al País Vasco a entrenarse con Jarrai (luego Haika y ahora Segi) y no es únicamente con finalidades políticas e ideológicas”. Hacía estas declaraciones después de que se detectaran pintadas con dianas, al estilo proetarra, con las siglas del PP bajo los lemas “lo pagaréis con sangre” o “moriréis lentamente”. La mayoría de estas pintadas se hallaban, sobre todo, en el barrio de Gracia de Barcelona.
Un mes después, en junio, tras las manifestaciones que protagonizaron en Barcelona los colectivos anti-sistema, la Delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García Valdecasas, denunciaba que en esta comunidad empezaban a verse grupos que actúan de forma muy parecida a los terroristas callejeros del País Vasco. Insinuaba que el “movimiento ocupa”, muy asentado en Barcelona y Madrid, se estaba convirtiendo en una nueva cantera de ETA.
Jodrá con los indiscretos “okupas”
El terrorista Fernando García Jodrá, integrante del desarticulado “comando Barcelona”, fue detenido la semana pasada cuando tenía listo un nuevo “comando” etarra en la Ciudad Condal. Según él mismo ha reconocido ante el juez Baltasar Garzón, volvió a Barcelona en mayo pasado. Luego, en julio, se incorporaron sus dos nuevos compañeros de “comando” (Nerea Bengoa y Unai López de Ocáriz). En agosto, ya instalados, les llegaron los explosivos y el material para iniciar sus actos terroristas en Cataluña.
Según fuentes de la investigación consultadas por Libertad Digital , García Jodrá fue detectado tan solo tres o cuatro días antes de su detención, y no unas semanas antes, como se indicó días atrás. La Guardia Civil lo identificó porque pudo reunirse con alguien a quien la Benemérita vigilaba. Quizá ese alguien era uno de esos indiscretos amigos “okupas” de los etarras.
Según confirma Maite Cunchillos de fuentes de la investigación, en el piso de la calle Villarroel de Barcelona donde fueron detenidos los tres terroristas del “comando Barcelona”, los agentes de la Guardia Civil encontraban también tres teléfonos móviles. Lo curioso es que, horas después de la detención, los teléfonos seguían sonando. Quizá los del movimiento “okupa” no se habían enterado de la noticia: sus amigos ya estaban arrestados. Los agentes de la Benemérita apuntaban, encantados, los números de las llamadas entrantes.
Días después, varias personas más han sido detenidas por su relación con el “comando Barcelona” en Álava, Benalmádena (Málaga) y Barcelona. Algunos, porque el terrorista Unai López de Ocáriz ha cantado ante la Guardia Civil. Otros, quizá, porque llamaron a sus amigos terroristas...
Con información de Efe, Europa Press y la colaboración de Maite Cunchillos, de los servicios informativos de la Cadena COPE.
Información adicional:
La Guardia Civil ha elaborado un documento en su página web donde se resume la operación antiterrorista de Barcelona. Para ver el documento, haga clic aquí
FOTOS: Angelberto
(Página personal con la fotografía de etarras detenidos y presuntos terroristas en busca y captura).
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Por su parte, el conseller de Interior de la Generalitat, Xavier Pomés, rechazaba días atrás que hubiera “una relación directa entre el terrorismo y el movimiento okupa”, sin embargo admitía que “se puede relacionar terrorismo y personas que utilizan la cobertura de este movimiento para pasar desapercibidos y camuflarse”. En declaraciones a TV-3, Pomés dijo que ETA busca “personas que puedan camuflarse o diluirse dentro de determinados colectivos anti-sistema”.
La semana pasada, cuando se produjo la desarticulación del “comando Barcelona”, llamó la atención el hecho de que Laura Riera Valenciano (de 23 años), una de las detenidas como “colaboradora” de este “comando”, tenga o haya tenido relación con el “movimiento okupa”. El juez Baltasar Garzón ha determinado que Riera colaboró con ETA y, por eso, ha dictado orden de prisión para ella. Pese a que sus amigos del "movimiento okupa" han difundido un comunicado para explicar la honorabilidad de esta joven, lo cierto es que la Guardia Civil llegó al “comando Barcelona” tirando del hilo de los colectivos anti-sistema. La conducta de los “okupas”, su ropa y hasta su forma de vivir, llaman la atención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Es obvio que un “okupa”, aunque sea una excelente persona sin antecedentes ni motivos para tenerlos, sea carne de fichero policial .
Cuando cayó el anterior “comando Barcelona” fueron detenidos los terroristas José Ignacio Krutxaga y Liarni Armendáriz (en la foto de la izquierda). También fueron detenidos dos jóvenes relacionados con el “movimiento okupa” catalán. Uno de ellos, Zigor Larredonda,
trabajaba
en el ámbito de Tarrasa –de donde es natural Laura Riera Valenciano, procesada ahora por su colaboración con el nuevo “comando Barcelona”–. Desde allí, Larredonda filtraba datos a ETA. Su relación con la banda terrorista era, además, conocida. Ya en 1995 fue detenido y acusado de colaborar con ETA tras una supuesta entrevista que mantuvo con Rosario Ezquerra –una de las cabecillas de la banda– aunque no pudo probarse y fue puesto en libertad. Además, cuando fue desarticulado el “comando Barcelona”, Larredonda desapareció durante dos semanas y no fue siquiera a su trabajo, aunque finalmente se entregó en la Audiencia Nacional. Su presencia, como uno de los líderes del “movimiento okupa” catalán, se había detectado meses atrás en edificios ocupados y en movilizaciones celebradas en Barcelona y Tarrasa.
Según se ha podido saber de fuentes de la Audiencia Nacional tras la declaración de Laura Riera Valenciano, detenida la semana pasada como colaboradora del "comando Barcelona" y procesada por el juez Garzón bajo la misma acusación, la joven ha explicado que pasaba información del ayuntamiento de Tarrasa (donde trabajó) a Zigor Larredonda quien, a su vez, se la filtraba a Fernando García Jodrá. Esa documentación era bastante completa: coches oficiales, matrículas, cargos, datos personales de concejales, etc. Pero ella, según ha declarado, no sabía que Zigor Larredonda era de ETA...
Días antes de que fuera procesado Larredonda, en enero pasado, también se entregó Diego Sánchez Burria (en la foto de la derecha), hijo de un comisario de Policía en activo de la ciudad de Manresa. Tras su detención, reconoció haber cotejado datos para posibles atentados en, al menos, cinco ocasiones. Incluso filtró a ETA datos de la comisaría donde presta servicio su padre, quien sabía que Diego, de 24 años, estaba relacionado con círculos radicales y anti-sistema, como el “movimiento okupa”, pero en ningún momento hubiera pensado que ETA había reclutado a su hijo como informador y colaborador. El pasado 22 de enero, el juez Carlos Dívar, de la Audiencia Nacional, dictaba orden de prisión incondicional para Diego Sánchez Burria y para Zigor Larredonda.
Crece la violencia de los anti-sistema en Barcelona
El pasado 29 de mayo, cuando el etarra Fernando García Jodrá había regresado de Francia a Barcelona para formar el nuevo “comando Barcelona”, miembros del Partido Popular en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal denunciaron públicamente el giro proetarra que había tomado el “movimiento okupa” catalán. Santiago Fisas, presidente del grupo municipal popular, dijo que “los okupas se han convertido en un movimiento verdaderamente peligroso y, si no se acaba con esto, nos podremos encontrar con que aparezca la kale borroka en Barcelona”.
Fisas también afirmaba que “sabemos que hay gente del movimiento okupa (catalán) que van al País Vasco a entrenarse con Jarrai (luego Haika y ahora Segi) y no es únicamente con finalidades políticas e ideológicas”. Hacía estas declaraciones después de que se detectaran pintadas con dianas, al estilo proetarra, con las siglas del PP bajo los lemas “lo pagaréis con sangre” o “moriréis lentamente”. La mayoría de estas pintadas se hallaban, sobre todo, en el barrio de Gracia de Barcelona.
Un mes después, en junio, tras las manifestaciones que protagonizaron en Barcelona los colectivos anti-sistema, la Delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García Valdecasas, denunciaba que en esta comunidad empezaban a verse grupos que actúan de forma muy parecida a los terroristas callejeros del País Vasco. Insinuaba que el “movimiento ocupa”, muy asentado en Barcelona y Madrid, se estaba convirtiendo en una nueva cantera de ETA.
Jodrá con los indiscretos “okupas”
El terrorista Fernando García Jodrá, integrante del desarticulado “comando Barcelona”, fue detenido la semana pasada cuando tenía listo un nuevo “comando” etarra en la Ciudad Condal. Según él mismo ha reconocido ante el juez Baltasar Garzón, volvió a Barcelona en mayo pasado. Luego, en julio, se incorporaron sus dos nuevos compañeros de “comando” (Nerea Bengoa y Unai López de Ocáriz). En agosto, ya instalados, les llegaron los explosivos y el material para iniciar sus actos terroristas en Cataluña.
Según fuentes de la investigación consultadas por Libertad Digital , García Jodrá fue detectado tan solo tres o cuatro días antes de su detención, y no unas semanas antes, como se indicó días atrás. La Guardia Civil lo identificó porque pudo reunirse con alguien a quien la Benemérita vigilaba. Quizá ese alguien era uno de esos indiscretos amigos “okupas” de los etarras.
Según confirma Maite Cunchillos de fuentes de la investigación, en el piso de la calle Villarroel de Barcelona donde fueron detenidos los tres terroristas del “comando Barcelona”, los agentes de la Guardia Civil encontraban también tres teléfonos móviles. Lo curioso es que, horas después de la detención, los teléfonos seguían sonando. Quizá los del movimiento “okupa” no se habían enterado de la noticia: sus amigos ya estaban arrestados. Los agentes de la Benemérita apuntaban, encantados, los números de las llamadas entrantes.
Días después, varias personas más han sido detenidas por su relación con el “comando Barcelona” en Álava, Benalmádena (Málaga) y Barcelona. Algunos, porque el terrorista Unai López de Ocáriz ha cantado ante la Guardia Civil. Otros, quizá, porque llamaron a sus amigos terroristas...
Con información de Efe, Europa Press y la colaboración de Maite Cunchillos, de los servicios informativos de la Cadena COPE.
Información adicional:
La Guardia Civil ha elaborado un documento en su página web donde se resume la operación antiterrorista de Barcelona. Para ver el documento, haga clic aquí
FOTOS: Angelberto
(Página personal con la fotografía de etarras detenidos y presuntos terroristas en busca y captura).
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