La amenaza de ruptura del Pacto por la Justicia por parte del PSOE, el inicio del Congreso del PP y el asesinato del líder libanés que iba a revelar secretos sobre las matanzas de Sabra y Chatila son las noticias más destacadas en las portadas de este viernes.
El Mundo vuelve a dedicar un editorial –bastante más acertado que el del jueves- a la renovación de las cuatro vacantes del Supremo y al rifirrafe político que ha desatado. Las amenazas de Jesús Caldera, José Blanco y otros dirigentes del PSOE de romper el Pacto de la Justicia acusando al PP de aplicar “el rodillo más sectario” son vistas por este diario como “un intento del PSOE de romper la baraja para no perder la partida”. Para este diario la reacción del PSOE en este asunto es absolutamente desmedida por tres razones: “La primera, porque el CGPJ funciona, como otras muchas instituciones, por la regla de las mayorías. Quedarse en minoría no justificaba el amago de plante de los vocales propuestos por el PSOE. La segunda razón es que los socialistas han actuado de la misma forma durante los 15 años que han tenido mayoría en el CGPJ. Y la tercera, y más importante, que el PSOE no tiene autoridad moral para quejarse porque el sistema de elección de los vocales fue el que quería este partido y no el PP. El drama para Zapatero y los suyos –continúa con acierto El Mundo- es que el sistema que antes aplaudían y les beneficiaba, ahora les perjudica porque están en minoría”.
El Mundo va a más y pone el dedo en la llaga al denunciar que el PP y el PSOE dejaron pasar la oportunidad de acabar con la politización del CGPJ al renunciar a que los jueces eligieran democráticamente a sus representantes, como manda la Constitución: “De aquellos polvos vienen estos lodos. Pero ahora –concluye el editorial- es demasiado tarde para lamentarse”. Ayer mismo reprochábamos a la prensa escrita que no ejerciera este tipo de críticas al sistema de designación política de los jueces que vino a perpetuar el aclamado Pacto por la Justicia. Bien está que El Mundo reconozca ahora que “de aquellos polvos vienen estos lodos”. Pero no creemos que sea demasiado tarde para lamentarse. En primer lugar, porque si la queja es tardía lo es porque El Mundo y el resto de los medios escritos no denunciaron en su momento la perpetuación del vicio del sistema de designación inherente al Pacto de la Justicia. En lugar de ello, y cegados por la corrección política del consenso, celebraron que el PP y el PSOE acordasen el sistema de designación que seguía violando la independencia judicial. Y eso, a pesar de los bochornosos capítulos que se vivieron cuando estos partidos, como en un reparto de cromos, fraguaron esa politización por consenso. En segundo lugar, nunca es tarde para rectificar si la prensa, en lugar de hacer en este asunto de vocero de los diferentes partidos, verdaderamente ejerce de “cuarto poder” y reclama el fin de la intromisión política en la composición de los órganos judiciales. Los socialistas, pese a sus amenazas de ruptura, estarán siempre más dispuestos a heredar que a modificar el sistema. Pero este está tan viciado en origen que no faltarán escándalos que vuelvan a llevar a la palestra la politización de la Justicia y brinden a los medios ocasión para reivindicar el cambio. Un cambio, que no sólo obedece al ánimo de los constituyentes, si no que fue promesa electoral de los populares.
El País, por su parte, sigue dejando constancia de que lo que le molesta no es la designación política de los jueces, sino que los suyos estén en minoría. Aunque no dedica hoy editorial a la cuestión, su principal titular de portada hace de altavoz de las amenazas socialistas, advirtiendo del riesgo de ruptura del Pacto por la Justicia y asegurando que los “jueces progresistas” denuncian “purgas” en el poder judicial. Con el sesgo que le da a la información, ciertamente a El País no le hace falta plasmar su opinión en un editorial.
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