El reiterado respaldo de Zapatero a la candidatura de Trinidad Jiménez a la alcaldía de Madrid, el discurso de Bush sobre el estado de la Unión y la declaración ante el Supremo del magistrado imputado por prevaricación, Carlos Cezón, constituyen las noticias más destacadas en las portadas de prensa. Los editoriales centran su atención, además de estas, en otras noticias de días pasados como la expulsión del PNV de Ernesto Guevara o la propuesta de Pacto Local del Gobierno.
El Mundo y La Razón continúan siendo los únicos diarios que hacen referencia en portada a la llamada “operación Solana”. El titular del primero asegura que Zapatero reitera que su candidata es Trinidad Jiménez tras telefonear a Solana. También destaca la afirmación de Caldera de que “Solana hará lo que le pida Zapatero y yo sé muy bien lo que le va a pedir”. El titular de portada de La Razón, por su parte, asegura que los “guerristas” también apoyan la candidatura del actual mister Pesc a la alcaldía madrileña.
"Operación Solana"
El editorial de El Mundo considera acertadamente que la noticia de la propuesta de Solana desborda la frontera del Ayuntamiento madrileño y supone una auténtica piedra de toque para el proyecto de renovación interna con el que Zapatero llegó a la Secretaría General del partido. “Solana –afirma el diario- es un representante de la generación socialista que llegó al poder en el 82 y que perdió las elecciones del 96, tras protagonizar, o al menos admitir pasivamente, una etapa llena de escándalos de corrupción y guerra sucia. Es cierto que él no apareció implicado directamente en estos episodios, pero fue ministro hasta que en 1995 resultó elegido secretario general de la OTAN”. El Mundo señala, no obstante que la “experiencia y apoyos mediáticos” de Solana pueden hacer pensar que es mejor candidato que la menos conocida Trinidad Jiménez. “No obstante, su candidatura supondría un paso atrás en la renovación, un proceso que al PSOE le resulta imprescindible si quiere aspirar a volver a ganar las elecciones generales”. Finalmente este diario considera que Zapatero parece decidido a defender la opción de su candidata “y hace muy bien porque una muestra de debilidad suya en un momento en que arrecia la contestación interna de la vieja guardia contra él sería un golpe letal para su proyecto y su liderazgo”.
Un dato significativo es que El País es el único diario que, ni siquiera en páginas interiores, hace referencia alguna a esta polémica. Hasta La Vanguardia afirma en su sección de Política que “la FSM vuelve a convertirse en un campo de batalla ante las elecciones locales de 2003”. ABC, por su parte, además de informar de que sectores de Madrid maniobran contra la candidatura de Jiménez, asegura que los críticos del PSOE piden a Zapatero que abandone ya el “guante blanco”. Desde Prisa se han ejercido los “apoyos mediáticos” a Solana a los que se refería El Mundo sin citarla. Ahora El País calla y prefiere esperar y ver. Es lógico. En el asunto marroquí y en el cambio de trayectoria en el País Vasco se ha hecho muy evidente su dirección sobre el partido y propinar en este momento un nuevo golpe de timón al que se supone que está en las manos de Zapatero podría ser contraproducente. La empresa bien podría premiar la docilidad con la que Zapatero ha acatado sus directrices elevando su rango de sosoman a la de prisaman. Pero está por ver si el servilismo de Zapatero sacia a Prisa o le despierta el apetito hasta el punto de insistir en comerse al propio Secretario General. La cautela de El País también está justificada porque el propio Solana no estaría dispuesto a dejar su cómodo y prestigioso puesto europeo para embarcarse, aun con apoyos mediáticos, en una candidatura que le supusiese rivalidades internas y desconocidas probabilidades de éxito frente al PP. Es lógico que ahora El País espere a ver. No podrá el diario, sin embargo, tardar mucho en atender la actualidad y reflejarla decidiéndose si recula temporalmente o inicia sin ambages un nuevo frente de presión contra Zapatero.
Guerra contra el terrorismo
El Mundo y El País dedican un editorial al espléndido tratamiento sobre la guerra contra el terrorismo del que Bush hizo gala en su discurso sobre el estado de la Unión. Admiten ahora su liderazgo y el respaldo que las encuestas le otorgan después de que ambos periódicos –sobretodo El País- lo denigraran nada más llegar a la presidencia. Ninguno de los dos han aprendido, sin embargo, de este error y de los no menos equivocados y lúgubres augurios que ambos periodicos pronosticaban a la campaña norteamericana en Afganistán. El Pais subraya que Bush ha mencionado “por su nombre a tres Gobiernos, Irak, Irán y Corea del Norte, a los que describe como un “eje maligno” al que EE UU no permitirá desarrollar armas químicas, biológicas o nucleares”, lo que para El País es una “inquietante advertencia”. Hombre, lo inquietante sería que esos regímenes criminales se hicieran con ese tipo de armamento de destrucción masiva y que EE UU y sus aliados lo consintieran. El País ya se retrató cuando llevó en portada el día del criminal desafío terrorista del Once de Septiembre el titular “El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush”. Entonces lo que le mantenía en vilo a este diario no era la amenaza terrorista sino la respuesta americana a la misma. Ahora lo que le inquieta no es que tiranos como los que imperan en Irán y, sobretodo, en Irak o Corea del Norte se hagan con armamento nuclear o químico, sino que Bush esté dispuesto a impedirlo, militarmente, si es necesario.
No se crean, que El Mundo también sigue preso de esa mema, progre y suicida pose al decir que “una cosa es que algunos países no sean inocentes, y denunciarlo; otra es saber cómo enfrentarse al problema”. Ya es ridículo el eufemismo ese de decir que “no son inocentes”, pero el colmo es pensar que una simple denuncia, sin carga de amenaza, vaya a disuadir a esos dictadores en su carrera armamentística. No es que estos diarios pidan certeza a las acusaciones de Bush antes de emprender acciones militares. Parece que no dudan, esta vez, de sus palabras. Lo que ponen en cuestión es el recurrir a la fuerza ante esa monumental amenaza. El Mundo suma mezquindad a la sandez de su postura al insinuar que “si Bush no intenta desviar la atención de su creciente problema Enron..." ¡Y eso aun a pesar de que en el editorial no se dude de que Irak, Irán y Corea del Norte estén embarcados en lo que Bush les acusa!. Si Bush no desviara su atención hacia esa amenaza, habría que exigírselo y no reprocharle que le plante cara.
Y es que, pese al espléndido prólogo del director de El Mundo a unas memorias de Churchill, hay que ver qué pocas lecciones del decidido dirigente británico recogen sus pusilánimes editoriales.
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