El inicio del proceso contra Milosevic por Genocidio y crímenes contra la Humanidad, la prohibición del consumo de alcohol en la vía pública y su venta a menores y la campaña contra Edurne Uriarte denunciada por profesores de la Universidad del País Vasco son los asuntos más destacados en las portadas y editoriales de prensa de este miércoles.
Todos los diarios -salvo ABC y La Razón- dedican un editorial al inicio del juicio del ex dictador servio donde coinciden en considerar que marca un punto de inflexión en el auge de una justicia internacional que, desarrollada y perfeccionada, podría constituir un paso clave para la civilización en su conjunto. El Mundo pone de relieve la cantidad de déspotas y criminales que no han rendido cuentas ante la Justicia en el transcurso de la Historia. Pese al antecedente de los procesos de Nuremberg, el diario pone de relieve que, desde entonces, “un nutrido catálogo de represores, que incluyen a sujetos del calibre de Pol Pot, Idi Amin o Mobutu, ha conseguido eludir sus responsabilidades por el brutal atropello a los derechos humanos”. El País, sin embargo, resta importancia comparativa a todas estas atrocidades cometidas en este tiempo -fundamentalmente perpetradas en regímenes comunistas- al afirmar que en este juicio confluyen “un deseo colectivo de hacer justicia por las peores brutalidades cometidas desde el nazismo y también la formulación de un inequívoco mensaje de que no hay impunidad dirigido a quienes desde el poder sienten la tentación de la sangre”.
Con la cantidad de dictadores que ostentan el poder precisamente por haber vertido la sangre de sus opositores y lo mantienen por la sistemática represión de los derechos humanos, puede ser excesivamente optimista el creer que el juicio contra el ex dictador nacional-comunista serbio, suponga el fin de la impunidad de los crímenes auspiciados desde la jefatura del Estado. Sin duda, una transición de esta envergadura requerirá de antecedentes como este, de pasos paulatinos que, al principio, puedan suponer agravios comparativos. Sin embargo, la satisfacción que nos provoca ver sentado en el banquillo a Milosevic no nos debe ocultar el hecho de que está auspiciado por una organización como la ONU que da voz y voto a dirigentes que han llegado al poder por cometer los crímenes que ese mismo tribunal, sin duda, condenaría. Ahí está aun, por ejemplo, Fidel Castro gozando de los honores de Estado, precisamente gracias a la brutal represión de los derechos humanos por él cometida.
En cualquier caso, esperemos que el siguiente paso no tarde tanto como el que desde Nuremberg se está dando ahora en La Haya. Demasiado tiempo y demasiada sangre.
ABC y El Mundo dedican un merecido editorial a la bochornosa anulación de la cátedra ganada por la profesora Edurne Uriarte y la campaña contra los docentes no nacionalistas denunciada por profesores de la Universidad del País Vasco. La razón formal esgrimida por la Comisión de Reclamaciones es que el Tribunal que resolvió a favor de Uriarte –por cuatro votos frente a uno- no motivó suficientemente las razones por las que apreciaba más los méritos de esta profesora que los del otro candidato, Francisco Letamendía, ex dirigente de HB.
Como señala ABC, la imposibilidad de cuantificar lo que la Comisión entiende por motivación suficiente pone en manos de la arbitrariedad de sus miembros la suerte de la cátedra. Por eso suele ser el argumento habitual cuando no hay razones de justicia material o infraciones objetivas de procedimiento para anular su decisión. Sin embargo, para este diario la revocación no ha sido una sorpresa: “era un resultado que se iba cada día haciendo más probable, gracias a la presión del nacionalismo vasco, bien distribuida por su medios de comunicación que hicieron del acoso y derribo de Uriarte una constante tan intensa como la puesta en valos de Letamendía, al que obsequiuaban con reiterados espacios para sus artículos. La afiliación constitucionalista de Uriarte y el extremismo nacionalista de Letamendía –continúa ABC- despejarán las dudas –a quien aun pueda tenerlas- sobre la finalidad de los sucedido, que no es distinta que la presión que, en otros ámbitos y con otros medios, sufren miles de ciudadanos vascos, y no es otra que la limpieza ideológica, intelectual y cultural del País Vasco para allanar el camino a los objetivos soberanistas”.
El Mundo también comenta la noticia de que un grupo de 71 profesores de la UPV denunció en un escrito la campaña de “descrédito academico y político” puesta en marcha por enseñantes como Letamendía “en pasillos, aulas y medios de comunicación”. “Lo peor del caso –concluye El Mundo- es que los responsables de la UPV y el nacionalismo llamado moderado han sucumbido al miedo”. Eso, si no se han valido de él.
Todos los diarios –salvo El País, que no le dedica ningún editorial- consideran conveniente las medidas del gobierno contra el consumo de alcohol en la calle y la prohibición de su venta a los menores de edad. El Mundo, pese a su respaldo, señala la impopularidad de esas medidas y la necesidad de acompañarlas con la prevención desde las escuelas. También pide “sentido común” a la hora de aplicarlas para que no choquen contra tradiciones arraigadas en las fiestas populares: “a ver quien aplica –se pregunta el diario- esta Ley Seca por ejemplo en San Fermín”.
Desde luego, lo que no es de recibo, y sin embargo ningún editorial lo critica, es la llamada al “consenso” que desde la oposición se ha pedido que alcancen los que causan los alborotos con el llamado “botellón” y los vecinos que lo padecen. Por otra parte, sin duda cada municipio habrá de aplicar con elasticidad estas medidas cuando celebre sus fiestas, pero no es a este fenómeno al que se dirige las nuevas medidas del Gobierno, sino a las algaradas que cada fin de semana provoca el consumo de alcohol en calles y plazas.
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