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El escándalo judicial por incompetencia es mayúsculo, con independencia de que la medida sea o no acertada. No es lógico –y de ello se han quejado muchas víctimas de la droga– que un narco con antecedentes de reincidencia delictiva se convierta de repente en dependiente de bolsos y zapatos. El episodio judicial, visto el caso Temple, es más que grave.
Una trabajadora social adscrita a los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Madrid emitió un informe el pasado jueves, día 21, en el que relataba que tras visitar el local 104 situado en el Burgocentro I, la tienda "Zapatos Baranda", y comprobar que allí no se había hecho oferta alguna a Charlín, fue informada de que existía otro local con la misma numeración en el Burgocentro II.
La supuesta oferta de trabajo, firmada por Juan del Riego Calderón , no especificaba a cuál de los centros comerciales se refería. En dicha propuesta, remitida al juez de vigilancia penitenciaria número 3, Del Riego, que se presentaba como propietario del centro, indicaba que la oferta a Charlín sería por "periodo indefinido" y "cuando las condiciones propias de la actividad así lo demanden". Se especificaba hasta el horario.
Nombres que desaparecen y continuas mentiras
Así, el pasado día 21 de febrero la trabajadora social se personó a las 10.00 horas en el Burgocentro II, donde le indicaron que no constaba ningún local donde figurase como propietario Juan del Riego Calderón y que el local 104 de ese centro era propiedad de Carmen Vila . Así, a las 11.30 horas se presentó en el citado local, llamado "Volvoreta", y se entrevistó con Mario González Arribas , supuesto encargado, quien no se identificó con su DNI y alegó que no recordaba el número.
Este hombre, que afirmó ser el esposo de la propietaria del local, Carmen Vila, reconoció estar al corriente del precontrato de trabajo ofrecido a José Luis Charlín y añadió que le conocía personalmente desde hace "varios años". Del mismo modo, explicó que le ofrecieron el trabajo como un favor al abogado del narco, pero que estaban estudiando retirar la oferta de trabajo porque les había causado "perjuicios comerciales".
Mario González Arribas proporcionó a la trabajadora social un teléfono de Juan del Riego, de quien dijo que era cotitular del negocio con Carmen Vila. La asistente optó, sin embargo, por llamar a las 12.30 horas desde el Juzgado a la tienda "Volvoreta". La llamada la cogió Carmen Vila, quien negó ser esposa de Mario González y que la oferta realizada a Charlín fuese para trabajar en ese comercio. Mario o Carmen, mentían.
En el número facilitado por Mario González para localizar a Juan Del Riego aparecía otra persona. En el 1003 (información telefónica) no consta como abonado. Otra mentira.
Con este informe, unido a un primero emitido el pasado 20 de febrero referido a la tienda "Zapatos Baranda", la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Madrid ha decidido suspender cautelarmente la ejecución del auto que el pasado 17 de enero concedió una clasificación mixta, entre el segundo y el tercer grado, al narcotraficante para que pudiera salir de prisión para trabajar en una zapatería. El tribunal ha trasladado los informes a la defensa de Charlín para que efectúe las alegaciones que considere oportunas.
Ya lo intentó en otra ocasión
Se da la circunstancia de que anteriormente a estos hechos, Charlín recurrió su prisión aportando otro contrato de trabajo por tres meses en una tienda de telefonía en Madrid. Carolina Delgado, quien firmaba aquella oferta, indicaba que el narco trabajaría de comercial. El Juzgado desestimó el recurso el 27 de febrero de 2001 indicando que la oferta no contaba con la documentación suficiente, como los últimos pagos del IVA, por lo que ponía en duda que la citada tienda de telefonía estuviera en funcionamiento.
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Una trabajadora social adscrita a los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Madrid emitió un informe el pasado jueves, día 21, en el que relataba que tras visitar el local 104 situado en el Burgocentro I, la tienda "Zapatos Baranda", y comprobar que allí no se había hecho oferta alguna a Charlín, fue informada de que existía otro local con la misma numeración en el Burgocentro II.
La supuesta oferta de trabajo, firmada por Juan del Riego Calderón , no especificaba a cuál de los centros comerciales se refería. En dicha propuesta, remitida al juez de vigilancia penitenciaria número 3, Del Riego, que se presentaba como propietario del centro, indicaba que la oferta a Charlín sería por "periodo indefinido" y "cuando las condiciones propias de la actividad así lo demanden". Se especificaba hasta el horario.
Nombres que desaparecen y continuas mentiras
Así, el pasado día 21 de febrero la trabajadora social se personó a las 10.00 horas en el Burgocentro II, donde le indicaron que no constaba ningún local donde figurase como propietario Juan del Riego Calderón y que el local 104 de ese centro era propiedad de Carmen Vila . Así, a las 11.30 horas se presentó en el citado local, llamado "Volvoreta", y se entrevistó con Mario González Arribas , supuesto encargado, quien no se identificó con su DNI y alegó que no recordaba el número.
Este hombre, que afirmó ser el esposo de la propietaria del local, Carmen Vila, reconoció estar al corriente del precontrato de trabajo ofrecido a José Luis Charlín y añadió que le conocía personalmente desde hace "varios años". Del mismo modo, explicó que le ofrecieron el trabajo como un favor al abogado del narco, pero que estaban estudiando retirar la oferta de trabajo porque les había causado "perjuicios comerciales".
Mario González Arribas proporcionó a la trabajadora social un teléfono de Juan del Riego, de quien dijo que era cotitular del negocio con Carmen Vila. La asistente optó, sin embargo, por llamar a las 12.30 horas desde el Juzgado a la tienda "Volvoreta". La llamada la cogió Carmen Vila, quien negó ser esposa de Mario González y que la oferta realizada a Charlín fuese para trabajar en ese comercio. Mario o Carmen, mentían.
En el número facilitado por Mario González para localizar a Juan Del Riego aparecía otra persona. En el 1003 (información telefónica) no consta como abonado. Otra mentira.
Con este informe, unido a un primero emitido el pasado 20 de febrero referido a la tienda "Zapatos Baranda", la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Madrid ha decidido suspender cautelarmente la ejecución del auto que el pasado 17 de enero concedió una clasificación mixta, entre el segundo y el tercer grado, al narcotraficante para que pudiera salir de prisión para trabajar en una zapatería. El tribunal ha trasladado los informes a la defensa de Charlín para que efectúe las alegaciones que considere oportunas.
Ya lo intentó en otra ocasión
Se da la circunstancia de que anteriormente a estos hechos, Charlín recurrió su prisión aportando otro contrato de trabajo por tres meses en una tienda de telefonía en Madrid. Carolina Delgado, quien firmaba aquella oferta, indicaba que el narco trabajaría de comercial. El Juzgado desestimó el recurso el 27 de febrero de 2001 indicando que la oferta no contaba con la documentación suficiente, como los últimos pagos del IVA, por lo que ponía en duda que la citada tienda de telefonía estuviera en funcionamiento.
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