Libertad Digital
El 28 de septiembre de 1996, durante las fiestas de la localidad vizcaína de Basauri, tres jóvenes decidieron quemar un autobús con el conductor dentro. La acción ocurría a las once de la noche en la calle Guernica del barrio de San Miguel. Comenzaron lanzando piedras, después cócteles molotov y, por último, explosivos. Manuel Fernández González, el conductor, seguía dentro de su autobús de la empresa Bizkaibus. Se vio atrapado. Trató de salir sin éxito por las puertas mientras el fuego y el humo le provocaban graves heridas. Finalmente, con la ayuda de varios ciudadanos, logró escapar por una de las ventanas.
Los terroristas callejeros eran Francisco Javier Sadaba Merino, Zigor Orbe Sevillano e Iñigo Vallejo Franco. Su intención era que el conductor no saliera. Manuel sufrió quemaduras graves en la cabeza y en las manos. Necesitó dos operaciones quirúrgicas en las que se le practicaron injertos de piel, perdió un 40 por ciento de audición en un oído, sufrió disminución de fuerza en extremidades y estuvo 445 días incapacitado. Es decir, sufrió un atentado terrorista en toda regla. De no salir a tiempo por la ventana, habría muerto calcinado.
La Ertzaintza detuvo a los responsables. Tras la instrucción, el Fiscal de la Audiencia Nacional, Ignacio Gordillo, solicitó para cada uno penas de 17 años de prisión por un delito de terrorismo y 8 años por el delito de homicidio en grado de tentativa. En total, 25 años y una indemnización de 9 millones y medio de pesetas a Manuel Fernández. La sentencia, dictada el 5 de junio de 2000 por el magistrado de la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Siro García, les condenaba a 15 años por delito de terrorismo y 2 por un delito de lesiones. No vio tentativa de homicidio.
No hubo prisión preventiva y se fugó
Pero lo realmente grave no es la reducción de la pena. El Fiscal Gordillo solicitó al juez medidas cautelares (prisión preventiva) para los imputados. Para ello, había que celebrar una vistilla en la que se acordaran las citadas medidas hasta el ingreso en prisión definitivo. Siro García, actual presidente de la Sala de lo Penal, dilató la celebración de esa vistilla hasta el punto de que cuando se les requirió habían volado. No se celebró la vistilla. No hubo prisión. Por lógica, el terrorista huyó.
Uno de los tres terroristas callejeros que se le escapó a Siro García es Zígor Orbe Sevillano . Su nombre aparece ahora en la “lista negra” elaborada por el Departamento del Tesoro de EEUU que incluye a 21 miembros de ETA como relacionados con el terrorismo internacional. Paul O´Neill, titular de este Departamento, calificó a los 21 etarras entre los que está aquél joven que incendió el autobús como “financieros del terrorismo” ya que “han actuado para ETA o en su favor”. A Zigor Orbe Sevillano se le busca en todo el mundo. Salió por la puerta de atrás de un tribunal español y se encuentra fugado.
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Los terroristas callejeros eran Francisco Javier Sadaba Merino, Zigor Orbe Sevillano e Iñigo Vallejo Franco. Su intención era que el conductor no saliera. Manuel sufrió quemaduras graves en la cabeza y en las manos. Necesitó dos operaciones quirúrgicas en las que se le practicaron injertos de piel, perdió un 40 por ciento de audición en un oído, sufrió disminución de fuerza en extremidades y estuvo 445 días incapacitado. Es decir, sufrió un atentado terrorista en toda regla. De no salir a tiempo por la ventana, habría muerto calcinado.
La Ertzaintza detuvo a los responsables. Tras la instrucción, el Fiscal de la Audiencia Nacional, Ignacio Gordillo, solicitó para cada uno penas de 17 años de prisión por un delito de terrorismo y 8 años por el delito de homicidio en grado de tentativa. En total, 25 años y una indemnización de 9 millones y medio de pesetas a Manuel Fernández. La sentencia, dictada el 5 de junio de 2000 por el magistrado de la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Siro García, les condenaba a 15 años por delito de terrorismo y 2 por un delito de lesiones. No vio tentativa de homicidio.
No hubo prisión preventiva y se fugó
Pero lo realmente grave no es la reducción de la pena. El Fiscal Gordillo solicitó al juez medidas cautelares (prisión preventiva) para los imputados. Para ello, había que celebrar una vistilla en la que se acordaran las citadas medidas hasta el ingreso en prisión definitivo. Siro García, actual presidente de la Sala de lo Penal, dilató la celebración de esa vistilla hasta el punto de que cuando se les requirió habían volado. No se celebró la vistilla. No hubo prisión. Por lógica, el terrorista huyó.
Uno de los tres terroristas callejeros que se le escapó a Siro García es Zígor Orbe Sevillano . Su nombre aparece ahora en la “lista negra” elaborada por el Departamento del Tesoro de EEUU que incluye a 21 miembros de ETA como relacionados con el terrorismo internacional. Paul O´Neill, titular de este Departamento, calificó a los 21 etarras entre los que está aquél joven que incendió el autobús como “financieros del terrorismo” ya que “han actuado para ETA o en su favor”. A Zigor Orbe Sevillano se le busca en todo el mundo. Salió por la puerta de atrás de un tribunal español y se encuentra fugado.
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