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Los sindicatos y su resistencia al cambio

La manifestación sindical celebrada en Barcelona con ocasión del inicio de la cumbre de la UE es la noticia más destacada en todas las portadas de prensa. El proceso abierto en EE UU contra la compañía Andersen por obstrucción a la justicia en el “caso Enron”, las declaraciones del actual ministro de Interior argentino considerando una “vergüenza” que Bacigalupo cobre una pensión de su país y la crítica situación de los 25 norcoreanos refugiados en la embajada española de Pekín son otras noticias reseñadas.

El editorial de El Mundo “Europa, un modelo para sentirse orgulloso” es todo un ejemplo de defensa acrítica y políticamente correcta del actual statu quo que anquilosa a Europa económica y socialmente. No propone ni comenta en él reforma estructural alguna, dando por bueno todo lo existente. Únicamente se refiere a la “flexibilización” del mercado laboral propuesta por Aznar, pero para tomarle la palabra en lo que respecta a que debe ser un proceso de manera negociada con los sindicatos. “La prosperidad de la que hoy disfruta Europa –asegura complaciente el editorial- es el resultado de un modelo de concertación entre los Gobiernos y los agentes sociales, que no sólo ha sido motor de crecimiento económico desde el final de la Segunda Guerra Mundial sino que además ha permitido a los trabajadores la conquista de derechos sociales, inimaginables hace medio siglo”.

La prosperidad y el nivel de vida que disfrutan los trabajadores europeos ha sido consecuencia del lo que ha mantenido de economía de mercado el modelo europeo y no de lo que tiene de economía intervenida coactivamente por el Estado. Son la iniciativa empresarial, la soberanía del consumidor, la competencia y la productividad no ahogadas por el intervensionismo estatal las que han permitido disfrutar a los trabajadores europeos conocer unas cotas de bienestar inimaginables hace medio siglo, no la “legislación social” pactada por Gobiernos y sindicatos. Aunque muy extendida, es decepcionante que un periódico de la importancia de El Mundo dé muestras de una incultura económica tan supina y mantenga el mito de creer que el “bienestar social” se puede establecer por decreto. Lo curioso, es que pensando así, no reproche al Gobierno y a los sindicatos por no dictar por ley mayores cotas de bienestar; si es tan fácil como eso, hay que ver qué cicateros han sido.

Dejémonos de corrección política: Las únicas aportaciones que los sindicatos han ofrecido a la, no obstante, insuficiente prosperidad europea, ha sido la de ceder, cuando lo han hecho, en algunas de sus tradicionales reivindicaciones. Su apoyo a la estatalización de la economía y su resistencia a la liberalización de la misma ha sido, y sigue siendo, un freno para la creación de empleo y riqueza. Precisamente por lo tímido que ha sido el proceso liberalizador en la UE persisten enormes bolsas de pobreza y un paro de naturaleza estructural que excluyen a muchos de esa prosperidad que el intervensionismo no sólo no ayudado a crear sino que también se resiste a extender.

El editorial de El País, por lo menos, comienza admitiendo que “la Unión Europea no puede permitirse más dilaciones en sus reformas económicas” y que “en los dos años transcurridos desde el Consejo Europeo de Lisboa, que fijó el objetivo de convertir la UE en la zona más competitiva y dinámica del mundo, con pleno empleo, lo que se ha logrado es sumamente parco”. El diario señala que “la distancia respecto a EE UU, medida en producto interior bruto por habitante, es la mayor desde principios de la década de los sesenta. En inversiones en investigación y desarrollo la situación ni siquiera es comparable”. Ni en eso, ni en el empleo, ni en la competencia, ni en la libertad de elección del consumidor, ni en la libertad laboral, ni en iniciativa empresarial, ni en definitiva ninguno de los factores que otorgan dinámismo a una economía y progreso a una sociedad. El País respalda, “como ha pedido Aznar, “avances concretos”, especialmente en sectores estratégicos como el de la energía, los transportes y los mercados financieros”. El plan de reformas debe ser, sin embargo, mucho más ambicioso pero, al menos y aun genéricamente, este diario espera que “la cumbre de la liberalización no sea un fiasco”.

El editorial, sin embargo, incurre en varias contradicciones al tratar de la manifestación sindical de ayer. La califica de “ejemplar en todos los sentidos”. Hombre, eso de ejemplar lo dirá porque no ha provocado destrozos ni heridos. Algo es algo, pero desde luego, no lo ha sido en todos los sentidos. Los manifestantes allí reunidos rechazan muchas de los cambios que Europa requiere para generar empleo. El eje pro liberalizador que representan España, Gran Bretaña e Italia, que fue el que llevó la batuta y fue el principal impulsor de la Cumbre de Lisboa reivindicada por El País al inicio de su editorial, ha sido precisamente el más criticado por los manifestantes. No tiene sentido destacar que Jospin ha sido quien antes ha enarbolado la “Europa social” cuando este eufemismo socialista y el primer ministro galo son los principales obstáculos al proceso liberalizador que requiere Europa. Es razonable y por ello admitimos que, como dice El País, “las liberalizaciones a escala europea no pueden hacerse en el vacío, sin contar con la opinión pública”. Pero una cosa son los sindicatos y otra el conjunto de la opinión pública; una cosa es contar con los sindicatos e intentar convencerlos de la necesidad de las reformas, y otra que gobiernos democráticamente elegidos las supediten a su aceptación como condición sine qua non.

Finalmente, los editoriales que ABC y La Razón dedican a la cumbre son globalmente acertados en su respaldo al proceso liberalizador en Europa. No obstante, podrían ser mucho más ambiciosos y no limitarse a respaldar lo propuesto por nuestro Gobierno.

El escándalo Bacigalupo

El Mundo dedica un editorial para analizar la “sorpresa por la pensión argentina de Bacigalupo”. Este diario reproduce en sus páginas de información las palabras del actual ministro del Interior argentino considerando “una vergüenza” el cobro de esta pensión por parte del magistrado del Tribunal Supremo español quien desde 1987 ha acumulado por esos cobros cerca de 85 millones de pesetas y todo por los 45 días que ejerció como Procurador del Tesoro de esa nación arruinada. El diario también informa que el presidente Duhalde se propone acabar con estas pensiones tan escandalosamente privilegiadas.

El editorial por su parte asegura que tras conocerse públicamente y después de haberla estado cobrando desde 1987, Bacigalupo ha renunciado a ella “Es un gesto que le honrra aunque tal vez debiera heberlo hecho antes”. Aún está, sin embargo, por aclararse si efectivamente ha renunciado a ella. El miércoles, el juez declaraba a Onda Cero que no lo “recordaba” y el propio El Mundo asegura en sus páginas de información que en la Seguridad Social argentina “no tienen en trámite ningún pedido de baja por parte del beneficiario”. Haya o no renunciado a la misma, El Mundo considera que, cabe suponer que el magistrado habrá tributado a la Hacienda española por ese sueldo”. El editorial recuerda el rígido sistema de incompatibilidades de los magistrados del Supremo, a los que la ley prohibe percibir cualquier ingreso al margen de su salario. Y con una rotunda lógica asegura que “si en estas incompatibilidades no figura el percibir una pensión de un Gobierno extranjero se debe a que los legisladores ni se les pasó por la cabeza que un caso como este pudiera producirse. No obstante, es un vacío legal que debe ser corregido por ley.

La Razón merecidamente sitúa “en baja” a Bacigalupo. “Aunque sea legal la compatibilidad de ambos ingresos, lo cierto es que la anómala situación parece reprochable moralmente, dada la crítica situación argentina. En todo caso, será correcto siempre que haya pagado impuestos en España por lo percibido.”

En ABC, finalmente, el lector podrá encontrar un espléndido artículo de Alfonso Ussía en el que denuncia los hechos y la “mala memoria” de su protagonista. ¿Adivinan en qué diario los lectores no podrán encontrar referencia alguna al escándalo?...

Ciertamente no sólo la Hacienda argentina se muestra generosa con Bacigalupo por los servicios prestados. También parece que el diario de Polanco quiere dejar constancia de que considera de bien nacidos ser agradecidos. Con su silencio, claro.


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