La controversia sobre la designación de candidatos abierta por las criticas de Cascos contra el empleo de las encuestas, la ayuda económica para Argentina que Aznar ha pedido al G-8, el crecimiento del 6% de la economía estadounidense durante el primer semestre, la decisión de la Comisión de valores de llevar ante los tribunales a WorldCom, las amenazas de muerte recibidas por el concejal socialista de Andoain, la desbandada de alcaldes en Colombia al expirar el plazo de la guerrilla para asesinarlos, la concesión a UGT de otros seis meses para pagar el crédito que el ICO le concedió en 1993 para tapar el “agujero” de la PSV y la encuesta del CIS que asegura que el 54% de los españoles cambiaría de residencia por una oferta de trabajo constituyen el panorama informativo que reflejan las portadas de prensa de este viernes.
Aunque El Mundo ya le hizo referencia ayer en su portada, la polémica en el seno del PP por las criticas de Cascos al empleo de encuestas como guía en la selección de candidatos es reflejada este viernes por los principales titulares de ABC, La Razón y El País.
Para el editorial de ABC, al margen de las bondades o defectos del método, “es evidente que no forma parte de la cultura política española y dota a la acción partidista de un perfil en que las ideas parecen contar menos que los rostros. Es decir, alimenta de argumentos a quienes critican la banalización de la acción electoral. Además del deterioro de la imagen del PP que provoca la polvareda de las encuestas, la injusticia inherente al sistema y el desgaste ocioso, cabe consignar el enorme malestar que entre los afectados provoca el saber que sus aspiraciones han sucumbido ante el imperio de la demoscopia”.
Nos parece que el comentario de ABC es algo superficial y se limita a tomar en consideración la literalidad de las críticas de Cascos sin ver en ellas otra cuestión de fondo. Se puede decir mucho en contra del empleo de las encuestas, salvo que sea algo nuevo. Se han utilizado ahora y antes –incluida la época en la que Cascos ocupaba la secretaría general del partido- para pulsar el apoyo popular de los diferentes candidatos. Estos saldrán de los militantes del partido, pero lo cierto es que los votos están en la calle, por lo que no nos rasguemos las vestiduras. Por otra parte, la falta de democracia interna de los partidos, los desastrosos efectos de las listas cerradas, la sumisión a la dirección y el temor a que el "moverse" se traduzca en "no salir en la foto" son cuestiones que requieren reformas mucho más profundas que el abstenerse de testar en sondeos la validez de las candidaturas. Y eso lo sabemos todos, empezando por Cascos.
La Razón no se queda tanto en la superficie y va a cuestiones más profundas que pueden encerrar las palabras de Cascos: “El asunto de fondo —percibe su editorial— no parece tanto el uso de encuestas, como excusarse en estas para tardar en la decisión o condicionarla en beneficio de uno u otro sector”. Para este diario “la ausencia de decisiones, la demora en la designación de candidatos, permite la interpretación, libre o interesada, de quienes esperan en la dirección de Génova una decisión pronta y clara que imprima firmeza, despeje dudas y borre inseguridades. Al PP le conviene hacerlo cuanto antes, no sea que las diferencias de opinión terminen por convertirse en querellas “familiares” de las que muchos en el actual PP vivieron en la desaparecida UCD”.
Más que nazcan, el peligro estará en que afloren, porque lo cierto es que esas “querellas familiares” están ahí, intactas, desde hace años. Ahora que el liderazgo de Aznar toca a su fin se están descongelando. La verdadera madre de la polémica y de los nervios, de la incertidumbre y la tardanza en la designación de candidatos municipales están en las que genera la falta de sucesor de Aznar.
La Razón, no obstante, concluye insinuoso que “también puede sospecharse que detrás de estas maniobras dilatorias se puede esconder un as en la manga de Aznar para la Alcaldía de Madrid. Y que hay quien lo teme, aunque hable de encuestas”. ¿No es eso, con encuestas o sin ellas, más de lo mismo?

Los nervios de la incertidumbre
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