L D (J.S.M.)
En 1983, la bandera española ocasionó la primera batalla campal en las fiestas patronales de Bilbao. Todo comenzó ese año en Tolosa, cuyo pleno municipal acordó en julio remitir la bandera española al Ministerio del Interior por considerar su presencia "no deseable". De hecho, la decisión fue en cierto modo apoyada por la Comisión de Gobierno municipal de Bilbao que decidió no izar bandera en la Aste Nagusia. Los partidos no nacionalistas se quejaron. Era una violación de la Ley. Se envió a la Policía y las banderas se izaron. Hubo decenas de heridos.
Desde entonces, todos los años hay que lamentar incidentes en el primer día de las fiestas de la ciudad. Los independentistas pretenden siempre que su bandera sea la única en izarse con el lamentable “ikurriña bai, espainola ez”. Todos los años se celebran homenajes a la bandera nacionalista que bien pueden interpretarse como advertencias. El problema está en ceder. Que en balcón del ayuntamiento ondeen cuatro banderas (española, vasca, bilbaína y europea) es suficiente muestra de conciliación. Sin embargo, la intolerancia hace retroceder al consistorio cada año más.
Cada año, menos
Basta echar una ojeada no muy exhaustiva a las hemerotecas para percatarse de cómo se cede ante los violentos para ofrecer una aparente normalidad que no existe en el País Vasco desde hace muchos años.
Este año 2002, las cuatro enseñas han ondeado juntas (izadas a la vez para que no herir sensibilidades) durante media hora. El año pasado estuvieron 45 minutos. Pero llama la atención hacer un breve recuento desde 1993, año en el que las banderas ondearon durante toda la mañana (más de cuatro horas). Cuatro años más tarde, en 1997, se redujo a dos horas. En 1998, veinte minutos menos. Un año después, otros diez minutos menos. Y cada vez, con más presencia policial.
Desde entonces, todos los años hay que lamentar incidentes en el primer día de las fiestas de la ciudad. Los independentistas pretenden siempre que su bandera sea la única en izarse con el lamentable “ikurriña bai, espainola ez”. Todos los años se celebran homenajes a la bandera nacionalista que bien pueden interpretarse como advertencias. El problema está en ceder. Que en balcón del ayuntamiento ondeen cuatro banderas (española, vasca, bilbaína y europea) es suficiente muestra de conciliación. Sin embargo, la intolerancia hace retroceder al consistorio cada año más.
Cada año, menos
Basta echar una ojeada no muy exhaustiva a las hemerotecas para percatarse de cómo se cede ante los violentos para ofrecer una aparente normalidad que no existe en el País Vasco desde hace muchos años.
Este año 2002, las cuatro enseñas han ondeado juntas (izadas a la vez para que no herir sensibilidades) durante media hora. El año pasado estuvieron 45 minutos. Pero llama la atención hacer un breve recuento desde 1993, año en el que las banderas ondearon durante toda la mañana (más de cuatro horas). Cuatro años más tarde, en 1997, se redujo a dos horas. En 1998, veinte minutos menos. Un año después, otros diez minutos menos. Y cada vez, con más presencia policial.
