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AVANZA LA VÍA INDEPENDENTISTA

Ibarretxe diseña un plan a largo plazo para reformar el Estatuto y pedir la autodeterminación

El Gobierno vasco descarta asumir por su cuenta las competencias exigidas en el dictamen de Autogobierno aprobado en julio, por eso ultima un plan en varias fases. Primero, las competencias; luego, la reforma del Estatuto y, por último, el referéndum. El PP nunca aceptará. Pero el PNV trabaja con otro escenario: esperarán a que el PSOE llegue a La Moncloa.

(Libertad Digital) Según publicó este domingo el diario “El País”, Ibarretxe tiene un plan para avanzar hacia la independencia, el objetivo principal del nacionalismo vasco. Ese proyecto empezó a fraguarse con el dictamen de Autogobierno aprobado en el Parlamento vasco el pasado 12 de julio con los votos de PNV, Eusko Alkartasuna e Izquierda Unida –el tripartito que gobierna en Vitoria–, la abstención de Batasuna y la oposición de PP y PSE. El dictamen dice que el Ejecutivo vasco asumiría unilateralmente las 37 competencias que considera pendientes si el Gobierno español no se avenía a negociarlas. Pero Madrid sólo cree que son 7 las competencias pendientes, y ahí está el primer punto de fricción ante una posible negociación.

Sin embargo, el Gobierno vasco ha analizado las posibilidades que tiene de adoptar tales transferencias por su cuenta y ve que no puede hacerlo sin incumplir la Ley. Por ese motivo, según “El País”, ya lo han descartado. Como alternativa, el lehendakari Ibarretxe estudia ahora iniciar el proceso de reforma del Estatuto de Gernika. El proyecto es a largo plazo, aunque Ibarretxe podría anunciarlo en el Pleno del debate de política general que el Parlamento vasco celebrará a finales de septiembre. Según fuentes del Gobierno vasco consultadas por “El País”, el objetivo sería “la clarificación, de manera definitiva, del grado de autogobierno de Euskadi y el establecimiento de unas cláusulas de garantía para su cumplimiento”.

La reforma del Estatuto como paso previo

Así pues, el Gobierno vasco no plantearía a priori una ruptura con el Ejecutivo español, sino que promovería la reforma estatutaria sin incumplir la legalidad vigente. Para reformar el Estatuto, el artículo 46 de la citada Ley dice que bastará con que lo propongan 15 parlamentarios vascos (una quinta parte de la Cámara de Vitoria). Luego, tendrá que ser aprobado por mayoría en el Parlamento vasco y también ratificado en las Cortes. Finalmente, también necesitará ser refrendado por los ciudadanos del País Vasco, para lo que el Ejecutivo de Vitoria “podrá ser facultado, por delegación expresa del Estado, para convocar los refrendos a que se refiere el presente artículo”, dice el Estatuto.

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, confirma este plan de Ibarretxe a través de sendas entrevistas publicadas este domingo en los diarios “El Correo” y “Deia”. Imaz adelanta que, en la vuelta al curso político vasco, el lehendakari “aportará un camino de solución con un proyecto de convivencia basado en un concepto tan sencillo como el pacto. Un pacto de convivencia en el seno de la sociedad vasca para desarrollar un proyecto a futuro y un pacto sobre la relación entre Euskadi y el Estado”. “El lehendakari –agrega Imaz– pondrá encima de la mesa una vía de solución para este país que se basará en la necesidad de desarrollo del autogobierno en términos de pacto y desarrollado a partir de las potencialidades del Estatuto. Lógicamente, debe dar respuesta a que se respete la voluntad de la sociedad vasca”.

El plan a largo plazo, con el PSOE en La Moncloa

Pero Ibarretxe sabe que un Gobierno del Partido Popular nunca aprobaría en el Congreso la ratificación de la reforma, aunque ésta hubiera obtenido la mayoría en el Parlamento de Vitoria. Tal y como están las cosas actualmente, el lehendakari sabe que no cuenta con los votos del PP y el PSE en la Cámara de Vitoria, pero las cosas pueden cambiar. Según “El País”, el PNV “cuenta con que pasarán muchos meses desde la puesta en marcha de la iniciativa hasta su aprobación” y, durante ese tiempo, “se puede alterar sensiblemente el tablero de la política nacional”. De lo publicado por “El País” se desprende que el PNV iniciaría una ofensiva para convencer al PSE de su voto favorable. Fuentes del Ejecutivo de Vitoria afirman en “El País” que se abrirá “un proceso de diálogo para lograr el mayor consenso posible”.

Esta expresión concreta, sobre “diálogo” y “consenso”, suena claramente a intento de acercamiento al PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, partidario de solventar todos los problemas de España por esa misma vía. El hecho de que el PNV plantee su proyecto a largo plazo y observe que, mientras dure, se puede producir un cambio en el “tablero” de la política nacional significa claramente que esperarán a que el PSOE regrese al Palacio de La Moncloa. Con un PSE convencido en Vitoria y un PSOE partidario del plan de Ibarretxe en Madrid, para el nacionalismo vasco el camino estaría totalmente allanado y podrían convocar el ansiado referéndum de autodeterminación, posterior al referéndum de ratificación de la reforma del Estatuto. Así pues, el objetivo de la independencia, según este escenario planteado ahora por el PNV no estaría tan lejos.

Al fondo, el libro de Felipe González y Juan Luis Cebrián (“El futuro ya no es lo que era”) anticipa toda esta estrategia, que ahora se plasma en “El País” de forma clara y rotunda.

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