L D (EFE)
En el juicio que este lunes comienza en la Audiencia Nacional, el representante del Ministerio Público pedirá para
Amaia
20 años de prisión por un delito de asesinato terrorista y ocho por otro de fabricación de explosivos, así como una indemnización de 300.506 euros al escolta herido, José María Lobato. Según el escrito de conclusiones del fiscal,
Amaia
, entregada temporalmente por Francia durante seis meses, era miembro del
comando Donosti
de ETA a finales de 1997 y, junto con Javier García Gaztelu y el fallecido José Luis Geresta,
Oker
, decidieron atentar contra la citada edil, para lo que se sirvieron de colaboradores que elaboraran la información y realizaron las vigilancias.
El comando decidió perpetrar el atentado en la mañana de 5 de diciembre de 1997 cuando la concejal saliera de su casa, por lo que los terroristas se desplazaron hasta allí en un coche previamente robado al que le habían cambiado las placas de matrícula. Provistos de una escopeta semiautomática y un rifle, los terroristas se acercaron al domicilio de la edil en el paseo de Urumea de San Sebastián, pero la concejal se percató de su presencia desde la ventana y avisó a su escolta. Este decidió acercarse a un coche estacionado cerca de la vivienda y uno de los terroristas se bajó del vehículo, disparó contra el escolta y se dio a la fuga.
Como consecuencia de los disparos, el escolta sufrió un traumatismo cráneo-facial, fractura de mandíbula y estallido de globo ocular izquierdo, con pérdida de visión, lo que le ha producido una incapacidad permanente total para ejercer su profesión. En el coche de los terroristas, que éstos habían abandonado en la avenida de Ametzagaña, había una olla a presión con unos tres kilos de amosal y cloratita que explosionó a las 9.20 horas de ese mismo día, lo que produjo importantes daños materiales en edificios y vehículos.
El comando decidió perpetrar el atentado en la mañana de 5 de diciembre de 1997 cuando la concejal saliera de su casa, por lo que los terroristas se desplazaron hasta allí en un coche previamente robado al que le habían cambiado las placas de matrícula. Provistos de una escopeta semiautomática y un rifle, los terroristas se acercaron al domicilio de la edil en el paseo de Urumea de San Sebastián, pero la concejal se percató de su presencia desde la ventana y avisó a su escolta. Este decidió acercarse a un coche estacionado cerca de la vivienda y uno de los terroristas se bajó del vehículo, disparó contra el escolta y se dio a la fuga.
Como consecuencia de los disparos, el escolta sufrió un traumatismo cráneo-facial, fractura de mandíbula y estallido de globo ocular izquierdo, con pérdida de visión, lo que le ha producido una incapacidad permanente total para ejercer su profesión. En el coche de los terroristas, que éstos habían abandonado en la avenida de Ametzagaña, había una olla a presión con unos tres kilos de amosal y cloratita que explosionó a las 9.20 horas de ese mismo día, lo que produjo importantes daños materiales en edificios y vehículos.
