Más de una semana ha tardado la prensa de Madrid en hacer en sus portadas alguna referencia a las calumnias de Maragall contra la Guardia Civil a la que el socilista ha acusado de torturar al director de “Egunkaria”, perodico proetarra recientemente clausurado por el Juez Del Olmo. Aunque los diarios siguen sin dedicar ningún editorial a criticar al candidato socialista a la presidencia de la Generalitat, la portada de ABC hace hoy al menos una referencia al señalar que “Zapatero elude reprender a Maragall en Barcelona”. La Razón, por su parte, se limita a situar al candidato socialista “En Baja”, al igual que al jefe de policía de Madrid. Al primero porque “lejos de rectificar, Maragall insiste en hacer el juego a los violentos y habla de contraterrorismo indiscriminado”. Al segundo, porque “crece la alarma ciudadana ante la ola de crímenes, agravada por el asesino del as de copas, ante la incapacidad del jefe de policía de Madrid”. La misma bajeza, vamos...
No podemos comentar, pues, editorial alguno porque —insistimos— Maragall continúa sin recibir critica editorial alguna. Ayer El País dedicó un comentario a la “polémica de las torturas”, pero silenciando la intervención del político socialista catalán en esa calumniosa polémica. Aunque El País señalaba a los nacionalistas vascos que “se sabe que la dirección de ETA ordena a los suyos denunciar torturas siempre que sean torturados por cualquier cuerpo policial”, su editorial también criticaba a “los ministros de Interior y Justicia” por tratar las torturas como “algo imposible por definición”. Y es que, para El País, “la prudencia política aconsejaría no descartar extralimitaciones por parte de funcionarios”...
Si al silencio editorial le unimos el ocultamiento informativo —a lo que a las portadas, por lo menos, se refiere— de las calumnias de Maragall, podemos imaginarnos lo “barato” que políticamente le han salido al candidato solicialista unas declaraciones que, de hecho, podrían ser susceptibles de sanción penal.
El envalentonamiento de los nacionalistas en todo este asunto se entiende si a esta parca reacción de la prensa madrileña frente a Maragall se le une el hecho de que toda ella, con excepción de ABC, denigró la clausura del diario proetarra como un atentado “contra la libertad de expresión”.
Algunas reacciones en el PP frente a Maragall no han sido mucho mejores, y no nos referimos sólo al cobarde y elocuente silencio de Piqué. Nos referimos también, aunque con diferente grado, a Rajoy y a la forma que tuvo de referirse tras el pasado Consejo de Ministros a las calumnias de Maragall como “muy poco afortunadas, por no utilizar una expresión más fuerte”. Eso, después de dejar claro que “el Ejecutivo no quiere que se produzca ningún problema" en el seno del Pacto con el PSOE.
Aunque a veces nos exaspere su renuencia a la concreción, hemos de recordar la pertinente advertencia de Julián Marías de que “hay que reservar las «medias tintas» para los grados realmente intermedios, como sucede con la escala de Mohs, y no rehuir los extremos cuando es menester: una estimación tibia ante lo que merece entusiasmo es un error; un débil desagrado o mohín de displicencia ante lo repugnante es una cobardía”.
En este sentido, ¿se puede saber que impedía a Rajoy utilizar una “expresión más fuerte” para referirse a las gravísimas calumnias que, secundando a los proetarras, ha dirigido contra la Benemérita nada menos que el número uno del socialismo catalán?. Ya no se trata sólo de adecuar la reacción a los hechos, sino también de prevenir nuevos desmadres. Porque, ¿estamos seguros de que Maragall se hubiera atrevido a secundar las calumnias eterras si, en lugar de un displicente silencio en las portadas, supiera que eso le acarrearía ser denunciado al día siguiente por los principales titulares de ABC, La Razón y El Mundo? ¿Lo habría hecho si supiera que Aznar convocaría por ello con carácter de urgencia al Pacto antiterrorista para exigir una pública rectificación de la dirección del PSOE? ¿Lo habría hecho si supiera que el PP ya no consentiría nuevos cuernos al pacto antiterrorista como los que ha consentido con el voto contrario del PSC al endurecimiento de las penas? ¿Se habría atrevido Maragall si supiera que sus declaraciones iban a objeto de denuncia por calumnias ante los Tribunales?
Nos quedaríamos en una absurda obviedad denunciado con El País “la incongruencia del director de Egunkaría por denunciar ante la prensa lo que se resiste a denunciar ante el juez”. Lo que tambien es incongruente es que el PP amague con una querella por calumnias contra Anasagasti y luego, una vez más, no la presente. Luego sale Maragall con las mismas calumnias y ni siquiera en el PP se hace amago de querella.
Damos por descontado el respaldo de El País a Maragall pero ¿qué ocurre para que Rajoy y el resto de la prensa de Madrid eludan “una expresión más fuerte” para criticar al dirigente socialista? ¿No merece un editorial la dignidad y el honor de los agentes de la guardia civil calumniados a pesar de que arriesgan sus vidas en combatir el terror? Por lo visto, no. ¿De qué se extrañan, pues, en que Maragall no rectique y que Zapatero lo avale?
Los desmadres de Maragall y del nacionalismo también se nutren de esa tibieza en la reacción de los constitucionalistas. Si la prensa guarda silencio editorial creyendo, con Piqué, que así favorecen al PP en Cataluña, van listos. Por lo visto, el PP tendrá aun que perder más votos en Cataluña para que algunos se den cuenta de que la tibieza ante estas graves cuestiones, además de inmoral, es un error de calculo electoral. Si no, tiempo al tiempo...
Resumen de prensa
Casi todos los diarios abren sus portadas destacando que Colin Powell ha advertido al Gobierno francés de las “graves consecuencias” de usar el veto en la ONU. El Mundo completa su información de portada respecto al conflicto de Irak destacando los cientos de miles de manifestantes en Pakistán contra la guerra”. El País dice también que “el Gobierno debate los planes para participar en la guerra de Irak”. La Razón denuncia la “larga mano de Castro en Irak” destacando la estrecha relación entre ambas dictaduras que llegó hasta que los instructores cubanos permanecieron en territorio iraquí hasta 1991. La Vanguardia dice que “Zapatero amaga con una moción de censura si Aznar respalda la guerra”.
ABC y La Vanguardia destacan que “Zapatero elude reprender a Maragall en Barcelona”. El Mundo dice que “Arzalluz dice que el pacto PNV-EA cumple una misión histórica”. Un titular a dos columnas de El País dice que “Arzalluz declara que hará todo lo posible para que haya listas de Batasuna”. La Razón asegura que “ETA busca a un topo para asesinarle”.
ABC dice que “El Prestige sufrió averías intencionadas, según el técnico que alejó el buque de las costas”. Este diario también destaca que “la vivienda subió en España el doble que la media europea”. El País destaca que “Erdogan es elegido diputado y se perfila como primer ministro de Turquía”. También destaca este diario que “la mayoría de las mujeres adultas que abortan tienen ya al menos un hijo”.
Finalmente, La Vanguardia destaca que “Cirsa logra un crédito del ICF para recuperar el 5% que tiene Olivetti”.

Silencio, se calumnia
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