La inauguración del Tribunal Penal Internacional —TPI— es objeto de comentario editorial en El Mundo y La Razón. También le hace referencia, aunque sea de pasada, el editorial de El País que tiene por objeto comentar la entrevista de Aznar en Tele 5. Si bien apreciamos en los editoriales algo más de realismo frente a la cándida y entusiasta defensa que hasta hace nada estos diarios le prodigaban, es evidente no obstante que tanto El Mundo como La Razón siguen presos de ese perverso mito, de esa cruel mascarada que hace del TPI la encarnación de la “justicia universal”
De hecho, si El Mundo considera que el acto de jura de los jueces que compondrán el TPI es "un paso todavía titubeante y quizá de breve recorrido” no es tanto por tener en consideración las contradicciones internas de este modelo de justicia sino por el hecho de constatar que hay países como EE UU que no lo han respaldado. El Mundo reconoce además que "las primeras voces que celebran en España la creación del TPI —desde Baltasar Garzón hasta Izquierda Unida— hablan de juzgar en La Haya, no a Sadam Husein, sino a Aznar o Blair”. El Mundo se limita a decir de estos exabruptos que “no son quizá los mejores auspicios para la puesta en marcha de un órgano que sólo puede atraer a los indecisos y a los escépticos demostrando gran seriedad y una absoluta capacidad de centrarse en la persecución sin demagogias de los crímenes contra la humanidad”. Teniendo en cuenta que no se quiere excluir del consenso a los regímenes liberticidas, ya nos diran ustedes si el escepticismo, cuanto menos, no está justificado...
El País, considerando una hipotética intervención de nuestras fuerzas armadas en Irak, también advierte, en la línea de Garzón e IU, que “cabe recordar que las fuerzas españolas y británicas estarán sometidas a la nueva jurisdicción de la Corte Penal Internacional cuyos 18 jueces tomaron posesión ayer en una ceremonia en La Haya, pero no EE UU, que la ha rechazado”.
El Mundo explica que “Estados Unidos, bajo George W. Bush, ha retirado su apoyo porque dice temer que un tribunal de este tipo —que no pertenece al entramado de la ONU— se convierta en utensilio para perseguir a los militares norteamericanos presentes en el mundo entero, por delitos reales o supuestos. No sólo eso: Bush ha afirmado acuerdos con 22 países miembros del TPI para que sus ciudadanos no puedan ser encausados. Francia, por su parte, ha obtenido una exención de siete años para crímenes de guerra”.
El Mundo mete en el mismo saco estos justificados recelos al TPI de países democráticos cuyos gobernantes ya están sometidos a un Estado de Derecho propio —como es el caso también de Israel o Japón— con los de “Rusia, China y los países árabes” que “tienen suficientes abusos que esconder”. El Mundo, sin entrar en más cuestiones de fondo, se limita a decir que unos y otros con “tanto boicoteo —especialmente el estadounidense— pueden acabar esterilizando a la alta corte”.
La Razón no criminaliza las acciones militares que pueda llevar a cabo Estados Unidos equiparándolas a los “abusos que quieren esconder” las dictaduras que no han respaldado el TPI. Considera que la actitud de EE UU “no es una buena señal”, pero “porque puede servir de aviso a quienes intentan ya, incluso antes de su puesta en marcha, utilizar políticamente el TPI en su provecho. Porque el Tribunal —prosigue La Razón— imprescindible para juzgar a tiranos como Pinochet o Castro, debe quedar al margen de toda demagogia; si en algún momento la política se adueña de él, no sólo se traicionaría el espíritu con el que fue concebido, sino que daría la razón a EE UU y despertaríamos del sueño de una verdadera justicia universal”.
Lo ideal no es tanto que se esterilizara esa farsa sino que se acabara con ella. Ya está bien de sufragar “estériles” entramados burocráticos que además son una afrenta para las víctimas. Porque una afrenta —también para la idea de una “verdadera justicia universal”— es que la ONU promueva un Tribunal cuando ella misma no sólo da inmunidad sino también voz y voto —incluso en algunos en algunos casos capacidad de veto— a los dirigentes criminales que supuestamente ese tribunal se propone juzgar.
Si los participantes en una operación militar destinada acabar con un regimen liberticida, como por ejemplo el de Irak, corren riesgo de ser denunciados ante ese tribunal, mientras la ONU concede impunidad y representatividad a los dictadores en ejercicio, ya nos dirán ustedes que “justicia universal” va a traernos el tribunal de marras.
Contrariamente a lo que supone La Razón, Fidel Castro —o cualquier otro dictador— sólo deber temer al TPI en caso de cometer la “equivocación” de Pinochet de dejar el poder voluntariamente. Si prosigue ejerciendo su dictadura, la ONU le concede, como dijimos, inmunidad voz y voto. Si los tiranos siguen en el poder, cualquier intervención armada destinada a derrocarlo podría ser declarada “ilegal” por la ONU y condenada por el TPI como responsable de “crímenes de guerra”.
En definitiva, que lo que tendría que ser evidente es que el TPI, tal y como está montado en comandita con la ONU, no sólo es una estéril y cara mascarada sino que es un incentivo para que todos los liberticidas se aferren al poder. Y eso se paga también en víctimas.
Resumen de prensa
Las negociaciones entre los miembros del Consejo de seguridad de la ONU respecto al conflicto de Irak protagonizan las portadas, si bien los titulares muestran apreciables diferencias. El principal titular de El Mundo dice que “Los seis indecisos piden que se dé a Irak 45 días más pero EE UU se niega”. El País, por su parte, destaca que “Bush amplía unos días el ultimátum a Irak para lograr el voto en la ONU”. ABC dice que “Bush rechaza ampliar el ultimátum en un mes como piden los indecisos del Consejo”. La Razón, finalmente dice que “Los indecisos de la ONU promueves un ultimátum a Sadam de 30 días y EE UU dice que habrá ataque aun sin Gran Bretaña”.
El boicot sufrido por Ruiz Gallardón en la Universidad Complutense donde un grupo de estudiantes contrarios a la guerra impidió al presidente de la Comunidad pronunciar un discurso es destacado como foto de portada en El Mundo y ABC y reflejado en un pequeño titular en el sumario de El País.
Todas las portadas destacan que Iberdrola rechaza la OPA de Gas Natural y busca aliados para contrarestarla.
El Mundo y El País son los únicos en llevar a portada la inauguración del Tribunal Penal Internacional destacando la ausencia de los EE UU. Estos diarios y ABC destacan que tres nuevas muertes elevan a 24 las víctimas mortales de la violencia en Madrid en sesenta días.
Finalmente, dos titulares de El País destacan que “la empresa de la señalización del AVE denuncia que recibió la obra con un año de retraso” y que “el islamista moderado Erdogan se convierte en primer ministro de Turquía”.

El TPI, una cara afrenta para las víctimas
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