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El jefe de la Policía Municipal: "Ni con 1.800 agentes habríamos evitado la tragedia"

Emilio Monteagudo no cree que haya habido ninguna negligencia, error o falta de previsión por parte de la Policía Municipal.

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Emilio Monteagudo no cree que haya habido ninguna negligencia, error o falta de previsión por parte de la Policía Municipal.
Emilio Monteagudo durante su comparecencia en la Comisión EFE

El inspector jefe de la Policía Municipal de Madrid, Emilio Monteagudo, compareció en la Comisión de Investigación para decir lo mismo, aunque de forma más extensa, que lo que ya apuntó en la primera rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento tras la tragedia del Madrid Arena. Esto es, que tras recibir la información pertinente sobre el tipo de evento del que se trataba, se enviaron los efectivos oportunos; que en ningún momento vieron a nadie en las inmediaciones del Madrid Arena haciendo botellón o revendiendo entradas y que las competencias en materia de seguridad estaban en manos de las empresas contratadas para tal efecto, Seguriber y Kontrol 34, que no les avisaron de nada.

Monteagudo relató que a las 2.15 horas del 1 de noviembre, el responsable de Seguridad de Madrid, Espacios y Congresos (Madridec) aseguró que todo estaba transcurriendo con normalidad. Monteagudo explicó que no fue hasta las 3.56 horas cuando la Policía local recibió en su emisora, procedente del servicio del 112, la incidencia de que una "persona" estaba "herida grave". A las 4.03 horas, nuevos avisos alertaron de que en el Madrid Arena podría haber ocurrido una avalancha, así como de la existencia de más heridos. "En el Madrid Arena han entrado más personas. Gente por el suelo. Posible avalancha". Ante estas informaciones, relató Monteagudo, "se accede al pabellón". Pero todo lo que se observa es normal, contó. "A las 4.27 horas se informa de que el Samur atiende a 3 o 4 personas en parada respiratoria", pero aún entonces "no se sabe si es producto de una avalancha". Y a las 4.40 horas "se personan efectivos de la Policía Nacional". Finalmente acude Monteagudo en persona donde se le comunica la decisión de no desalojar la fiesta y esperar a que ésta termine.
Recordó que la Policía Municipal recibió en la tarde del 31 de octubre un informe, facilitado por la oficina municipal de Coordinación de Actos Públicos en el que se reflejaba que el evento, organizado por Diviertt, tenía una previsión de asistentes aproximada de 7.000 personas. Por ello, al estar la previsión entre los 2.000 y los 8.000 espectadores, y aunque podría establecerse por ello un nivel de riesgo "medio", se habilitó uno "alto", indicó Monteagudo, antes de recalcar que los recursos para ampliar el dispositivo, en caso de necesidad, estaban habilitados. Esa noche se desplegaron, en un primer momento, un oficial, un cabo y diez policías, con un relevo posterior para el turno de noche formado por dos cabos y quince policías.
Las competencias de la Policía Municipal, subrayó Monteagudo, eran evitar aglomeraciones en los accesos al multiusos, la venta ambulante, el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes en la vía pública y la reventa de entradas. Pero no hubo botellón, o por lo menos a él no le consta, en las inmediaciones del recinto. "Que pudiera haber concentraciones de personas en la zona del metro y en la zona de Lago y que pudieran o no estar consumiendo alcohol... No se puso ninguna denuncia", añadió.
Monteagudo reiteró que el servicio destinado para cubrir la macrofiesta fue "suficiente conforme a nuestras reglas de actuación. Dada la información previa que teníamos para este evento y de acuerdo con esa previsión se desplegaron los recursos necesarios". Y añadió: "En ningún caso, ni con 1.800 policías municipales, se hubiese podido evitar lo ocurrido si previamente no tenemos ningún tipo de comunicación de lo que estaba ocurriendo en el interior".

"La recuperación es 0 tras 8 minutos de parada"

Tras el inspector jefe, compareció el doctor Simón Viñals, el médico responsable en el recinto; el único, de los que hasta ahora han pasado por esta comisión, que se ha afanado en tratar de contestar a todas y cada una de las preguntas planteadas por los grupos políticos, incluido el PP.

El médico colegiado Simón Viñals defendió que su equipo era el "adecuado" y que el material que empleó era absolutamente avanzado", como el desfibrilador del que hizo uso. Su trabajo se localizó en todo momento en la enfermería del Madrid Arena empleando, además del desfribilador, palas de intubación y cánulas. En este punto, el médico aseguró que recuperar a las tres jóvenes que llevaron a la enfermería fue imposible dado que "a los 8 minutos de una parada cardiorrespitaroria la posibilidad de recuperación es cero". "La recuperación era igual a la que se puede hacer a un cadáver que lleva 24 horas en un tanatorio", puso como ejemplo Viñals. Asimismo, detalló que una de las jóvenes fallecidas salió del Madrid Arena en código 9, es decir, un mecanismo que instauró el propio Viñals para víctimas sin posibilidad de revertir a la vida y que puede ser donante de órganos. Los cuerpos de las demás chicas quedaron en el recinto hasta que llegó el juez de guardia.

"No sé cuánto tiempo llevaban aplastadas estas pobres chicas porque no salí de la enfermería. Llegué media hora antes del evento y no me fui hasta que no se marchó el último espectador. Dicen que me vieron en la puerta... sería de la enfermería", dijo ante algunas informaciones publicadas. Y es que su cometido era estar allí, aclaró.

Viñals, que fue concejal del Ayuntamiento de Madrid con José María Álvarez del Manzano, detalló que no fue contratado como empresa sino como un profesional liberal colegiado al ser especialista en emergencias. La relación con el empresario Miguel Ángel Flores viene de lejos, concretamente de cuando compatibilizada su labor en el Ayuntamiento con la enfermería de la plaza de toros de Vista Alegre, donde Flores realizó una fiesta.

El equipo sanitario estaba compuesto, como ha explicado, por dos médicos, él y su hijo Carlos, quien está llamado a comparecer el jueves. En este punto, Viñals padre manifestó que dos de sus médicos colaboradores "estaban de puente" mientras que la mujer de un tercero se había puesto de parto esa misma tarde. Es por eso que llamó a su hijo Carlos, funcionario, haciéndole un "favor" y por el que no cobró. Dos ambulancias de Asistencia Sanitaria Privada dieron servicio a Viñals esa noche, con dos técnicos cada una, además de dos ATS. Todo el equipo y su material fue supervisado por un profesional de Madridec. Viñals consideró que el equipo sanitario era el "adecuado" para el aforo del que le habían hablado, "7.000 personas".  "Creo que (este equipo) es suficiente a no ser que caiga un misil en medio de la pista, entonces no es suficiente. Si yo sé que que van a asistir más personas, claro que hubiera pedido más médicos y más ambulancias", aseguró.

"Allí se bebió en cantidad"

Simón Viñals explicó que, antes de la tragedia, atendió fundamentalmente intoxicaciones etílicas leves, entre 12 o 15 calcula, aunque añade: "Supongo que las intoxicaciones etílicas llegarían hasta el lago de la Casa de Campo o hasta Plaza de España. Allí se bebió en cantidad". Les pedían DNI y les daban vitamina B y oxígeno en algunos casos. No eran menores. "No los que vi yo", aseguró el doctor. También puntualizó que las intoxicaciones eran etílicas, no por drogas, aunque ha recordado que algún atendido confesó "haber consumido cannabis, lo que se conoce como un porro".

Asimismo, el médico explicó que una vez que tres jóvenes yacían cadáver en la enfermería llamó al Samur. "Lo hice cuando me dijeron que podían venir más" chicas en esa situación, explicó después de detallar que en pocos segundos estaban allí ya que ya habían sido alertados.

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