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El Libro blanco de Marina, uno de los siete ejes centrales del programa y la campaña de Rajoy

La hoja de ruta sobre los profesores, que Educación ha encargado elaborar al filósofo José Antonio Marina, será parte potente de la campaña.

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La hoja de ruta sobre los profesores, que Educación ha encargado elaborar al filósofo José Antonio Marina, será parte potente de la campaña.

El Libro Blanco de la función docente formará parte del programa electoral del PP, según confirmaron fuentes de la dirección nacional a Pablo Montesinos. Es más, utilizando este Libro Blanco como base –que el Ministerio encargó elaborar al filósofo José Antonio Marina-, la educación tendrá un papel destacado dentro de la campaña de los populares, en donde se organizará al menos un acto sectorial sobre la materia, que contará con la presencia del ministro y distintos expertos.

Este mismo miércoles el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su participación en el foro organizado por el diario El Mundo, situó la educación como uno de los siete ejes vertebradores de sus propuestas electorales de cara a las elecciones generales del 20 de diciembre.

"Es nuestra firme determinación seguir avanzando en todos aquellos aspectos clave para mejorar la calidad de la educación y los resultados académicos", para lo que "es esencial reconocer el papel y la importancia de los profesores como la pieza fundamental y piedra angular en su funcionamiento", afirmó Rajoy. "Por ello, ya hemos puesto en marcha trabajos para elaborar un Libro Blanco de la Función Docente. El objetivo no es otro que definir la base para una regulación de la función docente, en la que se reconozca su esfuerzo y dedicación y se dé prioridad a su desarrollo profesional", apuntó.

Pero empecemos por el comienzo, ¿qué es eso del Libro Blanco y quién lo va a elaborar? A principios de este verano el filósofo José Antonio Marina, que -como dato curioso- fue también autor del primer manual de Educación para la Ciudadanía, escribió una carta abierta al actual ministro del ramo, Íñigo Méndez de Vigo, en donde expresaba su alarma por el catastrófico estado de la situación, pero a la vez mostraba gran optimismo y seguridad en que se le podía dar la vuelta en un plazo de cinco años: tenemos el dinero suficiente para una educación excelente, pero debemos gestionarlo mucho mejor. Y es que reconocía, como ya han apuntado numerosos expertos e informes como los de la OCDE, que no es necesario incrementar exponencialmente los recursos para tener una educación de calidad.

"A pesar de la subida del presupuesto durante los años anteriores a la crisis, la calidad no ha mejorado. La parálisis no se ha debido, pues, a problemas financieros. Antes de la crisis dedicábamos a educación el 5% del PIB. Con ese dinero se puede tener una educación de calidad. Con menos, no. Lo que ha fallado siempre -pero siempre, siempre, siempre- es la gestión educativa".

Y marcaba una clara hoja de ruta:

  • Mejorar la calidad de los equipos directivos de los centros y del profesorado. "¡Claro que hay fantásticos profesores en España! Pero todos son autodidactas y nadan contracorriente. Si quiere mejorar la educación debe contar con ellos". Animaba al ministro a convocarlos.
  • Implantar una cultura de la "evaluación a todos los niveles". No sólo para los alumnos, sino también para los profesores y los centros. Y premiar a los mejores. Con incentivos como un mejor salario, pero no únicamente. "El buen maestro no puede cobrar lo mismo que el malo". Esta afirmación ha levantado polémica entre los sindicatos, pero ni tan siquiera todos ellos han podido rebatir esta idea. El propio presidente de Enseñanza de CSIF, Adrián Vivas, reconocía esta semana que ahora mismo "existe una desmotivación grande" entre el profesorado en los niveles anteriores a la Universidad pero porque "uno empieza y acaba su carrera con el mismo sueldo", excepto por cuestiones de antigüedad.
  • "Tomarse en serio la Formación Profesional".
  • Por último, le sugería que fomentara "los lazos de colaboración entre escuela, familia y el resto de agentes sociales". E insistía en que el cambio "no se hace en el BOE sino en las aulas".

A la mañana siguiente de publicar esta carta, y según cuenta él mismo, el ministro le llamó y se citaron para conversar después del verano. Y así fue. Méndez de Vigo volvió a ponerse en contacto con él para saber si estaba dispuesto a elaborar un libro blanco sobre la profesión docente. Marina cogió el guante y aquí estamos.

Pretende ser una guía, una hoja de ruta en la que basarse para un futuro Estatuto docente que coja forma de pacto de Estado. Estará listo este mes de noviembre o al menos sí un índice sobre el que versará el contenido del libro. Justo a tiempo para la campaña. Según señalaron fuentes de Educación a Libertad Digital, Marina tiene libertad total para elegir a las personas que quiere que le ayuden a elaborarlo.

Entre sus propuestas, que estos días ha ido desgranando de forma pública, está la ya mencionada capacidad de mejora en la carrera docente y que se distinga y se premie a los buenos profesores.

También es partidario de un MIR educativo, similar al de los médicos, para que lleguen a las aulas "los mejores", algo que ya propusieron otros partidos como UPyD y, más recientemente, Ciudadanos.

Marina apuesta asimismo por crear un colegio "potente", como ocurre en otras profesiones, para hacerse valer al margen de los sindicatos. Según él, estas organizaciones son "fundamentales" para la defensa de los derechos laborales, pero su función tiene que limitarse a ésa.

Está en contra de que la Filosofía haya desaparecido del currículo académico y es partidario de dejar la Religión al margen del mismo, pero incluyendo una asignatura sobre la historia de la Religión en el mundo. Tampoco cree que sea bueno derogar la Lomce, aunque la tacha de "nefasta", hasta que no se haya alcanzado un pacto de Estado por la Educación.

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