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Margarita Robles, viraje del SA al SU

Parece que crece, sin freno alguno ya, la opción deseada por la presidenta andaluza de erigir una candidatura única que sea elegida por aclamación.

Pedro de Tena (Sevilla)
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Margarita Robles. | Sergio Sánchez M.

Para los expertos en régimen andaluz, el último pronunciamiento público de Margarita Robles es el síntoma de un viraje rápido del apoyo incondicional a las posturas y actitudes de Pedro Sánchez, ex secretario general del PSOE, al reconocimiento implícito a la capacidad y liderazgo de Susana Díaz, presuntamente la futura secretaria general del PSOE.

Como si le hubiera tocado la Lotería de Navidad, a la enésima buena noticia de Ciudadanos que acaba de recibir su visto bueno a los presupuestos de la Junta para 2017, Susana Díaz y su entorno interpretan adecuadamente que las declaraciones de Margarita Robles a la revista Vanity Fair constituyen el principio de un viraje en toda regla hacia un liderazgo único e indiscutido en el PSOE que sólo puede ser conseguido por la lideresa andaluza.

A pesar de que no es figura influyente dentro del correoso aparato socialista, Margarita Robles es una figura de relieve de la candidatura socialista por sus pronunciamientos acerca de la justicia y, en los últimos tiempos, por su apoyo explícito a Pedro Sánchez.

En el texto de la entrevista de la mencionada revista, se destaca la frase: "Creo en Susana Díaz", que titula el artículo, algo que no sería posible sin el concurso de la interesada. El texto decisivo es el que sigue:

"Creo en Susana"

Al presidente de esta gestora, Javier Fernández, le define como "un hombre prudente y cabal". Pero Margarita Robles continúa siendo fiel a su mentor, Pedro Sánchez, aunque establece un discurso más periférico cuando tiene que posicionarse en la "guerra" Sánchez-Díaz: "Estoy al lado de cualquier persona que quiera hacer un partido socialista unido, moderno y transformador de la sociedad. Creo que Pedro puede y estoy convencida de que Susana Díaz quiere hacer lo mismo". Con la representante andaluza dice: "No hemos tenido nunca una conversación reposada" pero confiesa: "Creo en ella".

Después de esta confesión, ya no hay duda. La diputada Robles, que, según expertos en el PSOE andaluz, "lideró" a los diputados que votaron en contra de la investidura de Mariano Rajoy, ha comenzado la transición de posturas del apoyo a Sánchez al acercamiento a Díaz.

Súmese a ello que Susana Díaz cuenta ya con el apoyo de los dos expresidentes socialistas del gobierno de España y los ex secretarios generales: Alfredo Pérez Rubalcaba, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero a los que hay que añadir las figuras relevantes en el aparato de José Blanco y Elena Valenciano. Quedan como versos sueltos aquellas declaraciones de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, partidario del ni Su ni Sa, atribuido inicialmente a Alfredo Pérez Rubalcaba.

No estaba tan claro hace dos meses. A lo largo de semanas desde aquel fatídico Comité Federal que acabó con la jefatura política de Sánchez, el PSOE, ya dividido internamente, persistió en su división de manera notoria cuando un grupo de diputados votó no a la investidura de Mariano Rajoy mientras el resto del grupo parlamentario aceptó la disciplina impuesta por la nueva Gestora.

Posteriormente, se creía que iba a desencadenarse una batalla entre los partidarios de Sa y los de Su, como se resumen las posturas y se caricaturizan los nombres de los líderes en la batalla. Pero la figura de Pedro Sánchez ha ido desvaneciéndose poco a poco hasta el punto de que, ni siquiera los críticos agrupados en 28 plataformas, consintieron que asistiera a su cónclave sevillano de la pasada semana. Aquello marcó impronta.

Poco a poco, fueron descartándose supuestos "tapados" como Patxi López y Ramón Jáuregui. Felipe González apoyaba, sí pero no, a Susana Díaz en Sevilla y desde el aparato, se catapultó una imagen apoteósica del apoyo público del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero a Susana Díaz hace unos días en Jaén. El giro de Margarita Robles apuntala su posición.

Con ello, parece que crece, sin freno alguno ya, la opción deseada por la presidenta andaluza de erigir una candidatura única que sea elegida por aclamación, o casi, frente a una desmerecedora victoria por un ajustado margen en un congreso nacional. El mal menor, previsible, será la convocatoria de primarias con algún que otro candidato alternativo, pero que no sea Pedro Sánchez y de tono menor.

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