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Sostres: "La izquierda está sedienta de otro 36"

Si pensábamos que en Cataluña ya no eran posibles más barbaridades nos equivocábamos. 

Salvador Sostres | Archivo

El Mundo denuncia que "la empresa que contó los votos acredita el pucherazo de Maduro". Mientras, en casa, "los abertzales se unen a la campaña antiturismo de los radicales catalanes". Éramos pocos y parió la abuela. Dice el editorial que "estas acciones suponen trasladar la deriva radical del proceso independentista en Cataluña a una violencia callejera inédita hasta ahora en la escena catalana y de imprevisibles consecuencias". Y eso que era la revolución del amor y el buen rollo. "El vandalismo de la CUP aún es incipiente. Por tanto, las administraciones no deben minusvalorar la gravedad de unas acciones que, además de lesionar seriamente los intereses de los promotores turísticos, suponen un peldaño más en la escalada de tensión y de frentismo del separatismo catalán". Pepe García Domínguez, colaborador de Libertad Digital que hoy escribe en El Mundo, dice que "lo que en verdad estimula a los niños y niñas de la CUP es reventar neumáticos de autobuses; si además van cargados de turistas mejor que mejor", mucho más díver, dónde va a parar, y si ya hay muertos, bueno, la releche. "A ese respecto, el estruendoso silencio de los corderos de Colau ante las incursiones de los pequeños jemeres de Arran se antoja algo más que significativo". Colau, dice, "es la genuina madre de la turismofobia (...) Arran pone, sí, a los descerebrados. Pero las cabezas pensantes moran en otra aparte". Hombre, Pepe, llamar cabeza pensante a Colau es mucho decir.

El País dice que "los ataques al turismo se extienden de Cataluña a Baleares y Valencia". Que están abriendo franquicias, vamos. Pues aquí que no vengan, que en Madrid no nos molestan los turistas y les corremos a gorrazos hasta la frontera del Ebro. Pilar Jericó dice es normal agobiarse con las avalanchas de turistas, "la incomodidad es una respuesta animal". Vamos, que las CUP asaltan autobuses porque son unos animales sin pizquita de sentido común. En esto se ha convertido la mitológica Cataluña del seny. Como a los turistas de borrachera les dé por responder a los ataques se va a liar parda.

ABC dice que "la ley permite reclamar a los padres los destrozos de las juventudes de la CUP". ¿La ley? ¿En Cataluña? Dice el editorial que "lo más preocupante de este clima de violencia política es la indolencia que muestran algunas formaciones ante estos ataques, condenados de forma superficial, como un simple trámite administrativo, y sin cuestionar la verdadera raíz del problema. La presencia de la CUP en las instituciones democráticas catalanas y la sumisión de la Generalitat manifiesta hacia sus demandas políticas ponen de relieve el riesgo que entraña una radicalización institucional que tiene cumplida respuesta en las calles, siniestra carta de presentación para la república de CUP, Junqueras y Puigdemont". Sí, ese paraíso de paz y libertad. Salvador Sostres alerta: "La obsesión antifranquista es folclore prebélico y la izquierda está sedienta de otro 36. Se intuye en Pedro Sánchez, se palpa en Podemos y no puede disimularse en Cataluña (…) Puigdemont está armando a sus anarquistas, que hoy se llaman antisistema". Espeluznante. "Hace meses que en Barcelona todo fluye hacia el 36. Huele a sangre de revancha (…) Cataluña está a una mala botella de vodka de que a alguien se le vaya la mano (…) Huele a 36 y es cuestión de tiempo, y de poco tiempo, que las metáforas se concreten en la noche en que vinieron a buscarnos". No jorobes, Sostres. ¿Le habrá dado un golpe de calor?

"Turismo -borroka: los radicales de la CUP atacan ahora yates en Palma", dice La Razón. Marhuenda también ve la cosa chunga. "El ataque a un bus turístico con un método violento propio del terrorismo etarra o yihadista ha sido el colofón de una campaña de amenazas a los visitantes". Pero lo "alarmante de estos ataques, que siguen el modelo de escrache que tanto popularizó Colau, es que se realizan con total impunidad y amparo de las autoridades de Cataluña (...) Las acciones violentas contra el turismo responden a la situación política que vive Cataluña, con unos dirigentes que infringen permanentemente la legalidad y cuyo ejemplo parece que están siguiendo estos grupos violentos", que los niños, claro, imitan lo que hacen los mayores. "El gran riesgo del proceso independentista en este estadio de choque frontal es el giro violento que puede sufrir. No cabe duda de que serán estos comandos de la CUP los primeros en actuar". Y digo yo, ¿para qué tenemos policía de todas clases? Local, autonómica, nacional, guardia civil. Tanto pa na.

La Vanguardia dice que "Rajoy movilizará al gobierno en agosto para impedir el 1-O" Rajoy y movilizar son dos palabras incompatibles, tampoco hay que alarmarse, lo máximo que hará será ir al Constitucional. Dice que Vila, consejero de Empresa, "liderará la denuncia a los jóvenes de la CUP por su asalto al bus". Pues ya está tardando. "El Govern esgrime dos artículos de la ley de Turismo para acusar a los autores del ataque". ¡Anda!, ¿pero queda alguna ley en Cataluña? A lo mejor no está todo perdido.

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