
Las etiquetas impuestas por la Dirección General de Tráfico (DGT) desde hace varios años para clasificar a los coches según su antigüedad y motor, así como su posible relación con la contaminación, podrían tener sus días contados, ya que, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), se ha llevado a cabo un estudio que refleja resultados contradictorios en cuanto a las etiquetas y las emisiones.
Actualmente existen cuatro etiquetas distintivas en función del impacto medioambiental de los vehículos: la etiqueta B (amarilla) para aquellos turismos de gasolina que no cumplen con la normativa EURO y que están matriculados desde el 1 de enero de 2001 y diésel a partir de 2006, así como vehículos de más de 8 plazas y pesados, tanto de gasolina como diésel, matriculados desde 2006; etiqueta C (verde), que comprende a los vehículos de gasolina matriculados a partir de enero de 2006, diésel a partir de septiembre de 2015 y vehículos pesados de gasolina y diésel, matriculados desde 2014. Todos ellos cumplen con la normativa EURO; etiqueta ECO, que incluye los vehículos híbridos no enchufables y de gas; y la etiqueta 0 emisiones (azul), que abarca vehículos eléctricos e híbridos enchufables.
Resultados reveladores
Según la organización, este sistema de etiquetas se ha quedado desfasado, ya que algunos coches con etiqueta C contaminan menos que muchos de los considerados cero emisiones. Por ello, no piden que se eliminen las etiquetas, sino que se cambien los criterios de elegibilidad.
El motor de esta demanda ha sido la investigación llevada a cabo por la OCU, en la que se ha descubierto que algunos coches con etiqueta CERO, como por ejemplo los modelos híbridos del Mercedes-Benz CLS 600 4Matic, el BMW X5 M Competición y el Mercedes-AMG S 63 E, tienen un consumo medio superior a los 12 l/100. Mientras que algunos coches con motor de gasolina, como el Toyota Aygo X Cross (etiqueta C), consumen 4,8 l/100.
Madrid 360
La OCU ha afirmado que "con el actual sistema se está penalizando a los usuarios que no pueden permitirse un coche híbrido, más caro". Esto es una problemática para muchos usuarios, sobre todo a partir del 1 de enero de 2025, fecha en la que se van a endurecer las medidas impuestas por el Ayuntamiento de Madrid debido a la implementación de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), una medida que el ejecutivo de José Luis Martínez Almeida prometió eliminar si ganaba las elecciones, tras la creación de Madrid Central por parte de la exalcaldesa Manuela Carmena.
Desde la OCU piden que se tomen medidas como modificar el actual sistema de etiquetas, promover ayudas para poder adquirir vehículos de bajas emisiones a un precio más económico, ampliar las estaciones de carga de coches eléctricos y realizar modificaciones en las Zonas de Bajas Emisiones, como por ejemplo, señalizar de manera clara y visible la entrada a las zonas, informar de las restricciones a los ciudadanos para evitar posibles multas y establecer un sistema más flexible que permita entrar a estas zonas con coches sin etiqueta un determinado número de veces al año.
Cambiar el sistema
La OCU ha comunicado en su página web que "todos queremos combatir la contaminación y poner coto a las emisiones perjudiciales para la salud y el entorno. Pero queremos hacerlo bien: por eso desde OCU nos movilizamos por unas etiquetas ambientales que de verdad tengan en cuenta lo que contaminan los vehículos, no solo el tipo de motor".