
El presidente de la Generalidad, Carlos Mazón, comió con la conocida periodista valenciana, Maribel Vilaplana, en el restaurante El Ventorrillo, muy cercano al Palacio de la Generalidad el martes día 29, cuando la DANA ya golpeaba con fuerza. Vilaplana es la actual portavoz del Levante UD, y periodista de Canal 9, televisión autonómica que cerró para abrir la actual À Punt. Mazón le propuso ser la nueva directora de la cadena.
El almuerzo, que no figuraba en la agenda pública del presidente, se alargó hasta aproximadamente las seis de la tarde, por lo que Mazón regresó a la sede del Gobierno de la Generalidad unos minutos después. Fuentes del Ejecutivo autonómico aseguran que estuvo en todo momento conectado con su equipo y el Centro de Coordinación de Emergencias y Protección Civil (CECOPI) – que se encontraba en esos momentos sumido en el caos- y que devolvió mensajes y llamadas. Y subrayan que el carácter de la comida fue "laboral" y no privado. Y es que se había llegado a publicar que había acudido a un cumpleaños, pero este extremo fue desmentido también de forma tajante por el presidente valenciano. "¿Cómo se puede decir que estaba en un cumpleaños? No, lo desmiento categóricamente". El presidente comunicó entonces que se encontraba en un almuerzo de trabajo, sin ofrecer más datos, y que estuvo "comunicado todo el rato personalmente con todo lo que ocurría".
La comida se mantuvo, según fuentes de la Generalidad, porque la AEMET lanzó un parte, comunicado por su director, en el que señalaba que "el temporal se desplazaba a Cuenca y acaba a las 18:00 horas".
Pasadas las 19.00 horas, Mazón hace acto de presencia en el CECOPI, presidido por la consejera de Justicia e Interior, Salomé Pradas. Desde la Generalidad se pone el acento en que era ella, como responsable de Emergencias, la encargada de dirigir la reunión, tal y como marca la ley; por tanto, Mazón "no desatiende" sus responsabilidades por la "sencilla razón de que él no era el responsable de "dirigirla".
Cuando llega el presidente, la situación está completamente fuera de control. Varios alcaldes alertan como pueden a la población por su cuenta; otros llaman histéricos a la Delegación del Gobierno, presente en el CECOPI, que insiste en que es la Generalidad la que tiene que autorizar el envío de la Unidad Militar de Emergencia. Utiel ya había sufrido inundaciones esa mañana. Su alcalde había pedido la ayuda de la UME, que a las 17.03 anunció su salida hacia allí. Sin embargo, no pudo entrar porque la situación se había convertido en catastrófica.
Entre las 19.00 y las 20.00 horas se debate el envío del mensaje de ES-Alert, pero no para avisar sobre el barranco del Poyo, sino sobre la presa de Forata. Esta última información procede directamente de los audios de la reunión filtrados por la SER. En ese momento se debate sobre si la alerta llegaría a los municipios que se han quedado sin luz, como Llombai. Es un mensaje genérico que se envía a toda la provincia.
A las 20.00 horas, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, telefonea a la consejera Salomé Pradas desde Cali (Colombia), donde interviene en el foro de la COP sobre cambio climático. Según fuentes oficiales, le expresa su inquietud por que aún no se haya avisado a la población de la posible ruptura de la presa de Forata. Pero nada se dice - ni en esa llamada ni durante las horas previas del barranco del Poyo-. Mazón toma finalmente la decisión de enviar la alerta a las 20.15 horas. Se envía por la situación de Forata. El mensaje de alarma llega a toda la provincia.