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El obispo de Huelva reclama que "es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia"

Los Reyes y la cúpula eclesiástica arropan a los allegados de los 45 fallecidos en Adamuz durante el emotivo sepelio en el Palacio Carolina Marín.

Los Reyes y la cúpula eclesiástica arropan a los allegados de los 45 fallecidos en Adamuz durante el emotivo sepelio en el Palacio Carolina Marín.
Gtres

Huelva se ha unido para rezar por el descanso de las 45 víctimas que fallecieron trágicamente en Adamuz, en un funeral marcado por el silencio, el dolor, la oración y el respeto.

La misa ha estado presidida por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, y concelebrada por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello; el obispo emérito de Huelva, José Vilaplana Blasco; y el obispo de Córdoba, Jesús Fernández González. Junto a ellos, un centenar de sacerdotes diocesanos entre los que se encontraba el párroco de Adamuz, Rafael Prados.

La homilía, pronunciada por el obispo de Huelva, puso el acento en el acompañamiento, la esperanza en medio del dolor y la necesidad de no dejar solas a las familias en un momento tan devastador.

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En primer lugar ha querido agradecer a los Reyes su presencia en la que "reconocemos un gesto de cercanía y solidaridad con las familias de las víctimas y con toda la sociedad de Huelva, Andalucía y de toda España, conmocionada por esta tragedia"

El obispo ha afirmado que "nos reunimos con el corazón abatido. La tragedia del accidente ferroviario en Adamuz ha irrumpido en nuestras vidas como un golpe inesperado, dejándonos sumidos en el duelo por las víctimas mortales y con la preocupación por los heridos y sus familiares. A vosotros, sus seres queridos, deseamos abrazaros con respeto y expresaros nuestra cercanía y nuestro pésame. Queremos rezar por los que han muerto, para que Dios les conceda el descanso eterno y los abrace en su infinito amor".

Asimismo ha querido recalcar: "En este momento de dolor, queremos también dar gracias. Gracias a quienes acudieron los primeros, a los vecinos de Adamuz, a los equipos de emergencia, sanitarios, fuerzas de seguridad, voluntarios y personal de apoyo. Gracias a quienes han acompañado con una presencia discreta y cercana: sacerdotes, religiosas y tantas personas que han ofrecido tiempo, escucha, recursos y oración. En cada gesto de ayuda hemos podido percibir un reflejo de la compasión de Dios".

También ha pedido que se sepa la verdad de lo ocurrido: "Y junto a la gratitud nace también un compromiso. Porque el sufrimiento de estas familias no termina cuando se apaguen los focos o se acallen las noticias. Acompañarlas en su duelo y reparar las consecuencias del daño recibido será una tarea larga y exigente. Compromete a la sociedad entera y también a quienes tienen responsabilidades públicas. Es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia, para que su sacrificio no sea olvidado y para que, en la medida de lo posible, se eviten tragedias semejantes en el futuro".

El acto ha estado presidido por la imagen de Nuestra Señora de la Cinta y del crucifijo venerado por San Juan Pablo II en la visita pastoral que realizó a Huelva en 1993, que, tal y como ha informado la diócesis de Huelva, son "signos elocuentes de consuelo, fe y esperanza para toda la comunidad cristiana"

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