La presencia del tiburón blanco en el mar Mediterráneo no es una leyenda urbana. Desde hace tiempo se tiene constancia de su presencia en un amplio área frente a las costas tunecinas. Sin embargo, los encuentros con este animal tan esquivo se cifran en unos 300 y la mayor parte de ellos son accidentales, sin consecuencias directas para el ser humano.
Aunque los avistamientos de tiburón blanco en España no son frecuentes, tampoco resultan extraordinarios. Existen antecedentes documentados frente a las costas de Castellón y en Tossa de Mar, donde el 17 de noviembre de 1992 apareció el cadáver de un ejemplar de cinco metros y cerca de una tonelada de peso en la playa de la Mar Menuda. Algunos bañistas aseguraron haberlo visto merodear cerca de la costa mientras agonizaba.

