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¿Asamblea de instituto o concurso de mises? El discurso de Sánchez contra Trump

La declaración del presidente del Gobierno está llena de frases hechas con un objetivo claro: resucitar el "no a la guerra" como arma electoral.

En una declaración institucional de tan solo 10 minutos sin preguntas en Moncloa, Pedro Sánchez ha respondido a Donald Trump y aclarado la postura del Gobierno en relación a la guerra de Irán, que se ha extendido a todo Oriente Próximo.

Un discurso lleno de lugares comunes y frases hechas, más propias de una asamblea de instituto o de un concurso de mises, del que destacamos algunas de sus frases, tras una breve introducción sobre la situación en la que ha obviado dirigirse directamente al presidente de los EEUU.

Sobre la posición del Gobierno de España, Sánchez ha señalado que España dice "no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil" (olvidándose de que a la población civil iraní nadie la ha defendido durante décadas, ni recientemente durante el baño de sangre provocado por los ayatolas en diciembre y enero). "En segundo lugar —aquí viene la primera frase de asamblea de instituto— no asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas a base de conflictos, de bombas". Las bombas dan mucho miedo, a todo el mundo, y los adolescentes son muy impresionables. Pero es muy infantil utilizar ese recurso en un discurso presidencial, salvo que seas Donald Trump. No es muy serio. Es más, incluso en una asamblea de instituto igual le pitaban. Quizás quedaría bien en uno de Miss Universo.

Aprovecha esta parte del discurso para introducir el verdadero objetivo de la declaración institucional de hoy: resucitar la Guerra de Irak y el Trío de las Azores: "En definitiva, la posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: No a la guerra".

Continúa el presidente su discurso con conclusiones propias de una redacción de 4º de la ESO: "Lo que sí sabemos es que de ella [de la guerra de Irán] no va a salir un orden internacional más justo, ni tampoco van a salir de ella salarios más altos, ni mejores servicios públicos, ni un medio ambiente más saludable". ¿Un medio ambiente más saludable? ¿Qué guerra ha tenido por objetivo lograr un medio ambiente más saludable?

Y termina este párrafo con una perogrullada que, gracias a sus cientos de asesores, han podido "vislumbrar", porque el resto de españoles ni nos hemos percatado: "De hecho, lo que de momento podemos vislumbrar son más incertidumbre económica, subidas de precio del petróleo y también del gas".

Sánchez sigue su perorata poniéndose medallas de buen gobernante: "Desde España estamos en contra de este desastre. Porque entendemos que los gobiernos estamos aquí para mejorar la vida de la gente, para aportar soluciones a los problemas, no para empeorar la vida de la gente". Y, mirándose al espejo, no puede ser de otra forma, lee el siguiente párrafo: "Es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar, de paso, los bolsillos de unos pocos, los de siempre, los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles", dice el experto mundial en cortinas de humo, utilizando otra frase propia de asamblea de instituto: hospitales por misiles.

Y más frases infantiles e inanes, en un discurso lleno de ellas: "Debemos aprender de la historia y no podemos jugar a la ruleta rusa con el destino de millones de personas. Las potencias involucradas en este conflicto deben cesar inmediatamente las hostilidades y apostar por el diálogo y la diplomacia".

Una alusión indirecta a Trump, la única, con una frase que pretende ser ¿poética?: "Algunos nos van a acusar de ser ingenuos por hacerlo, pero lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. Ingenuo es creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas, o pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar. Al contrario, yo creo que esta posición no es en absoluto ingenua, es coherente y, por tanto, no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno", al que no se atreve ni a citar, dicho sea de paso.

Y apela al orgullo de ser español, a ver qué rasca, que no olvidamos que estamos en campaña electoral: "En momentos como este nos sentimos más orgullosos que nunca de ser españoles".

Ya terminando, una frase de Miss Universo: "Somos conscientes de las dificultades, pero también sabemos que el futuro no está escrito, que la espiral de violencia que muchos ya dan por sentada es absolutamente evitable y que la humanidad aún puede dejar atrás este integrismo y también la miseria de la guerra", para proclamar que el Gobierno no está solo "en esta esperanza", sino "con quienes tiene que estar", es decir, con los que están "con la paz y la existencia pacífica entre países y su convivencia" y con los que "piden al mañana" no "más guerra o más incertidumbre, sino más paz y más prosperidad".

Una declaración que no pasará a la Historia, con mayúsculas.

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