
No les dejaron ver cómo entraba el ataúd en el horno crematorio. Es lo que han asegurado varios testigos que han declarado hoy en el conocido como caso ataúdes por el que la Audiencia Provincial de Valladolid juzga estos días a la Funeraria El Salvador. Funeraria a la que se acusa de retirar los féretros a los difuntos justo antes de la cremación para recuperar las cajas y volverlas a poner a la venta en su establecimiento.
Los hechos habrían ocurrido entre 1995 y febrero de 2015 y fueron documentados durante todo este tiempo por uno de los trabajadores con fotografías, vídeos y anotaciones. Un empleado que, al no llegar a un acuerdo sobre su jubilación, trató de extorsionar a la empresa y acabó suicidándose.
Por la Audiencia pasarán en la vista oral 17 peritos y 239 testigos. Seis de ellos han declarado este miércoles y han coincidido en señalar que tras el velatorio en el tanatorio los féretros fueron trasladados hasta el cementerio de Santovenia de Pisuerga en Valladolid. Allí ya no se les permitió ver cómo entraba el ataúd en el horno crematorio, porque, en esos momentos, se cerraban unas cortinas y no se podía observar.
Una de las testigos, que ha declarado por la incineración de su madre en 1999, ha explicado incluso cómo iba por un pasillo acompañando su féretro y, una vez se dirigían al crematorio, a pesar de que había expresado que quería ir detrás, no le dejaron. "No me dejaron", "yo quería verla entrar", ha dicho la mujer, que ha manifestado que preguntó por el motivo y le respondieron que estaba prohibido. Ante su insistencia para conocer quién había dado la orden, asegura que ya no le contestaron. Esta testigo ha tildado de "horrorosa" la sensación tras conocer los hechos que ahora son juzgados.
Revendían incluso ramos y coronas
Por cierto que el fiscal ha interrogado también a los testigos sobre si sus difuntos tenían coronas o ramos de flores y qué ocurrió con ellos. La mayor parte ha declarado que no se las llevaron y no saben qué se hizo con ellas. Preguntas del Ministerio Público porque se teme que los acusados supuestamente también se quedaban con algunos de estos elementos que más tarde también revendían.
Los procesados se enfrentan a delitos de constitución de organización criminal, pertenencia a organización criminal, apropiación indebida, estafa, contra el respeto a los difuntos, blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil.
La vista continuará el próximo lunes.
