Menú

España a oscuras

Lo que hay que hacer, sencillamente, es echar a los apagavelas que la quieren oscurecer y encender la luz golpeando las tinieblas.

Lo que hay que hacer, sencillamente, es echar a los apagavelas que la quieren oscurecer y encender la luz golpeando las tinieblas.
La presidenta del Redeia, Beatriz Corredor, comparece ante la Comisión de Investigación sobre el apagón, a 25 de marzo de 2026, en Madrid (España). | Europa Press

Hace un año que España quedó apagada por la conducta negligente de un gobierno al que, por razones sectarias, no le importa nada que los españoles tengamos la energía más cara, dependiente e insegura cuando somos uno de los países que más energía necesitamos para mantener nuestra economía nacional.

Su obsesión por capitanear la progresía energética, al servicio de nadie sabe bien quién, condujo a un apagón general sin precedentes en toda la Nación. Un año ha pasado ya del colapso del suministro eléctrico en todo el territorio español y nadie ha asumido responsabilidad alguna. Al contrario, sus mandamases se vanaglorian de una gestión que ha conducido a lo que fue muy grave y podría haber desembocado en una catástrofe.

La España a oscuras resulta una excelente expresión simbólica para estos años en que hemos estado y seguimos estando gobernados por un grupo de desalmados al que no importa nada ni nadie con tal que perpetuarse en el poder subastando lo que somos al mejor postor, forrándose hasta la médula incluso con el dolor nacional, exhibiendo su puterío chabacano y hortera y arrinconando, calumniando y acojonando a la más de media España que quiere hacerles frente.

Los progres españoles han tratado de presentar la España franquista, la que transitó desde 1939 a 1975, como una España negra y en tinieblas. Pero el mismo Julián Marías que sufrió más que muchos farsantes bajo aquel régimen, reconoció que, tanto dentro como fuera de España, no hubo nunca una nación ciega, tenebrosa y fatalista. Nada de páramos ni eriales.

Al contrario. Dice nuestro pensador que

la idea, tan difundida ahora, de una España apagada, tétrica, inerte, es absolutamente falsa. Y desde que se empezó a respirar un poco, por cierto desgaste de las presiones políticas y, sobre todo, porque los esfuerzos cotidianos fueron creando un espacio que permitía los movimientos, la actividad interna de España, en todos los órdenes, se fue intensificando.

Dentro y fuera.

"Hace doscientos años empezó nuestra tarea de identificar España con la libertad de todos sus ciudadanos; la labor de entendernos solamente a través de nuestros derechos, convertidos en la realización histórica apropiada y fascinante de una nación moderna. Ahora, ese viejo concepto, que creíamos haber culminado en el actual modelo constitucional, debe seguir alentando a pesar de…un riesgo más grave, que es el de dejar de ser lo que hasta ahora hemos sido", escribió el historiador Fernando García de Cortázar.

Y añadía:

En el fondo de muchos de nosotros vibra esa conciencia, palpita esa condición, enfrentada a la temeraria estulticia y a la desvergonzada deslealtad de quienes están poniendo España a oscuras. En esa penumbra hostil, brillan aún nuestra voluntad y nuestra fuerza tranquila, nuestro coraje democrático y nuestra afirmación de un derecho al que no renunciaremos. Palpita como nuestra vida en común ante la ciega adversidad, fieramente existiendo. Como un pulso que golpea las tinieblas.

A pesar del ánimo del recordado cronista de España, hay que reconocer que los niveles de turbiedad y negrura que se han alcanzado en la España gobernada por Pedro Sánchez y sus secuaces –ya no le quedan socios sino siervos–, y representada internacionalmente por José Luis Rodríguez Zapatero, no tienen comparación posible con ninguno de los gobiernos de otros presidentes desde 1976.

Se han organizado pucherazos, se ha mentido durante una pandemia, se ha corrompido la sanidad durante una calamidad infecciosa, se ha cerrado el Parlamento, se ha gobernado por decreto ley, se ha mandado al ostracismo a periodistas críticos, se marginó a medio PSOE, se ha dilapidado la política exterior, se ha insultado a nuestro aliados, se ha inyectado odio en la sociedad española, se ha demonizado a los jueces y a la Guardia Civil, a la oposición y a las víctimas mientras se pactaba con los asesinos de ETA y se robaban las pruebas del accidente de Adamuz. La relación de apagones morales y de cortes de la energía democrática es muy larga.

Para muestra oportuna de la oscuridad presente en este infame aniversario del apagón de España, digamos que la responsable de Red Eléctrica Española, Beatriz Corredor, que fuera ministra de Vivienda del gobierno Zapatero y comenzó a destrozar el mercado con su Ley Kely, es amiga íntima de Begoña Gómez desde sus tiempos de pre-primera dama, cuando cobraba los servicios sexuales en las saunas paternas y su marido no era más que un concejal con potra en Madrid (2007-2008).

Es más, Corredor, principal responsable política del apagón que cobra nada menos que medio millón de euros al año (más de 40.000 euros al mes), fue colocada en tal puesto sin tener ni idea de electricidad ni de gestión de una empresa pública por el esposo y favorecedor de su amiga, Pedro Sánchez, en compensación por no haberla nombrado ministra. Pobrecita.

Naturalmente, por lo del do ut des, la presunta apagadora de 2025 amadrinó, dice Alejandro Entrambasaguas, a Begoña Gómez cuando se encaprichó con dirigir una cátedra en la Complutense para domesticar el tiempo perdido sin estudiar y adquirir el barniz académico necesario para no dar el cante que dio y sigue dando en La Moncloa. Y además, estuvo con ella cuando presentó su plan de "Ruralanía", un engendro subvencionado a medida para la señora del Presidente.

España quedó a oscuras por negligencia del gobierno, con esta señora de presidenta de Red Eléctrica a la cabeza, empresa dependiente del gobierno de Pedro Sánchez, y de la ministra candidata María Jesús Montero, la mujer más poderosa de la democracia. Ja. Pero una cosa es estar a oscuras y otra muy diferente es estar apagada. España no se ha apagado nunca. Vive mayoritariamente con deseo de ley y claridad.

Lo que hay que hacer, sencillamente, es echar a los apagavelas que la quieren oscurecer y encender la luz golpeando las tinieblas. A ver si se enteran algunos de esta urgentisima prioridad nacional.

Temas

En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida