¿Quién dijo que trabajando menos se vive mejor? ¿Quién cree que conciliar es cosa de mujeres? ¿Quién determina que conciliar es cosa de semanas, días u horas? ¿Alguien ha pensado que mi conciliación pasa por la des - conciliación de otro/a? ¿Y si yo quiero conciliar con mi personal trainer, mi peluquero o mi perro? ¿Y si no quiero conciliar?
Reflexionando desde mi Banco de Horas —precioso nombre para un club de culturetas, pero horroroso para referirse a la jornada laboral de toda la vida— me planteo todas estas preguntas. Los partidos políticos, unos por razones de interés personal, otros por cansancio o ignorancia, han decidido lanzarse de lleno a la agenda social y dejar de lado otras cuestiones de interés nacional como los casos de corrupción que acechan a los Sánchez —Gómez, Koldos y Cía—, la inmigración ilegal o la amenaza secesionista.
No es extraño que Yolanda Díaz piense que trabajando menos se vive mejor, el lema lo lleva en su ADN, lo verdaderamente sorprendente es que el Partido Popular abrace estas ideas renunciando a planteamientos liberales que han sido clave para el éxito de regiones como Madrid.
Los populares han presentado su Proposición de Ley de Conciliación y Corresponsabilidad Familiar y, si bien es cierto que no hace referencia a la jornada de 4 días laborables, sí asume planteamientos y razones prioritarios para el Podemos de los Iglesias/Montero.
Que se hable de conciliación, trabajo, productividad en términos pseudo filosóficos atribuidos a ciertas generaciones, no tiene un pase. Que al final dependa de la voluntad del empresario y el sindicalista de turno que puedas ir a la reunión escolar de tu hijo, tampoco.
Trabajo es sinónimo de bonanza, al menos así nos educaron a los de mi generación. Prefiero hablar de racionalización de horarios y no de conciliación. Y si toca hablar de ello, hacerlo siempre en libertad e igualdad; ¿o no merece el mismo trato el que decide que no quiere conciliar?