
A perro flaco todo son pulgas. A un Gobierno asediado por la corrupción y con cada votación convertida en un Vietnam en el Congreso, no paran de aparecerle obstáculos de unos socios que parecen empezar a soltar lastre. Lo último es ver a Podemos condicionando su apoyo a los Presupuestos a una consulta a su militancia.
El partido de Ione Belarra se ha descolgado de esta manera de la negociación presupuestaria, subiendo el precio de su voto favorable al exigir, además, que España rompa relaciones diplomáticas con Israel y baje por ley un 40% el precio de los alquileres.
En Moncloa no ocultan que no les preocupan tanto sus exigencias como que digan que lo van a someter a votación entre las bases. El partido morado ya ha demostrado en más de alguna ocasión su imprevisibilidad. De ahí la preocupación que existe en el seno del Gobierno.
Tampoco sus exigencias son fáciles. En el Ejecutivo matizan que "no hay relación comercial con Israel desde el mes de octubre" del año pasado, aunque la formación morada habla de ir más allá y romper relaciones diplomáticas. Más críticos son aún con las exigencias de intervenir en el mercado para "bajar un 40% " el precio de alquiler. Fuentes gubernamentales recuerdan que, en materia de vivienda, "no hay balas de plata".
¿Serán capaces de sacar los Presupuestos?
Otros altos cargos creen que los socios "se están posicionando" de cara a un posible fracaso en los Presupuestos. "Hay muchos que están pensando que esta gente no va a ser capaz de llegar a un acuerdo sobre Presupuestos", admiten en el Ejecutivo, señalando a los partidos que les sustentan.
Fuentes gubernamentales creen que la estrategia de Podemos es "ponerse delante" porque "no quieren ser ellos los que caigan por eliminación". Asumen que todos los partidos quieren mostrar su lado más duro para no quedar como los dóciles con el Ejecutivo si, al final, España se ve abocada a una segunda prórroga presupuestaria.
Entre los negociadores del Gobierno advierten a Podemos que, en realidad, "no saben cómo estamos". Incluso se atreven a no ser del todo pesimistas con Junts y reconocen que, además de la senda de estabilidad, se está hablando de las cuentas con la formación de Puigdemont porque ambas cosas "están relacionadas" y que no quieren aprobar un techo de déficit que luego "se quede varado".
Aunque hay una fecha marcada en rojo en el calendario: el congreso de Junts que se celebrará este fin de semana en Calella. En el Gobierno admiten que "no es fácil" este cónclave interno y donde se elegirá a la nueva directiva del partido de Carles Puigdemont. En el PSOE no esperan mucho más allá del relevo de Laura Borrás y asumen que el prófugo seguirá controlando la formación separatista.
Los socios en RTVE
Aunque no pasen por su mejor momento, la interlocución con los socios se mantiene. Un ejemplo: el Real Decreto sobre RTVE para cambiar las mayorías. Desde hace semanas, se estaba hablando sobre esta modificación que dará al Gobierno el control total del ente público y que se someterá a votación en un mes en el Congreso de los Diputados.
El Gobierno dan por hecho que lo aprobará con el respaldo de la mayoría de la investidura y que el PP estará en contra. Las negociaciones, en este sentido, están "muy avanzadas" y ya asumen que habrá consejeros a propuesta de ERC, Bildu o Junts. "Todo se puede hablar", sentencian en el Ejecutivo.