
Hasta en diez ocasiones, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó la isla de La Palma tras la erupción del volcán, un dato que contrasta con su escasa presencia en Valencia. Si nos limitamos a los dos primeros meses tras la catástrofe en Canarias, Pedro Sánchez desfiló hasta siete veces visitando a gente afectada por la erupción, frente a la única visita que realizó a Valencia de la que tuvo que salir huyendo rodeado por sus escoltas ante el enfado de los vecinos de Paiporta.
Distintas formas de actuar ante dos tragedias naturales con un número devastador de víctimas y afectados. Según el ministro de Transportes, Óscar Puente es "irrelevante" que Sánchez no haya vuelto a pisar el lodo de Valencia porque, sostuvo en una entrevista en Onda Cero, que se puede trabajar "desde Madrid o desde Valencia".
Desde el Gobierno justifican su ausencia en "los ánimos crispados", aunque es evidente que el color político de los territorios afectados ha sido un elemento preponderante. El actual ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, era entonces el presidente de Canarias y fue acompañado por Pedro Sánchez el mismo 19 de septiembre, pocas horas después de la erupción del Cumbre Vieja. Una inmediatez que también se vio reflejada en la presencia de efectivos. Desde ese momento la presencia de Sánchez así como el resto de sus ministros fue un constante.
Una escenografía que nada tiene que ver en cómo el jefe del Ejecutivo ha abordado la DANA en Valencia, con el presidente del PP, Carlos Mazón. La desesperación de toda una población se materializó en un durísimo recibimiento con insultos y con el lanzamiento de objetos y, sobre todo, bolas del barro a la visita del Rey Felipe VI, Pedro Sánchez y Carlos Mazón. El Gobierno señaló a grupos de la "ultraderecha" detrás de las protestas.
La DANA ha sido el peor desastre natural registrado en España dejando 219 víctimas mortales en la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Andalucía y más de 800.000 habitantes afectados. Unos datos que lamentablemente superan el sufrimiento de las 7.000 personas evacuadas y 1.300 viviendas destruidas en los 85 días de erupción en La Palma.
Lo que no ha distinguido un territorio del otro es el retraso en la entrega de ayudas económicas. Mientras los damnificados en La Palma se enfrentaban a una situación insólita, el presidente del Gobierno lanzaba promesas que más de tres años después desde la erupción del volcán, se han quedado en palabras. Las promesas incumplidas de viviendas en La Palma dejan aún a familias afectadas viviendo en contenedores provisionales. En Valencia, tras dos meses desde la trágica DANA, las ayudas no llegan aún cuando los coches destrozados por el suceso siguen sin ser retirados causando ya varios incendios. Las ayudas tardarán en materializarse mientras los afectados se agarran a la dedicación de los voluntarios y vecinos.

