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Rufián, "loco" por salir de ERC y no volver a Cataluña

El portavoz de Junqueras en Madrid intuye que su descubridor y valedor ya no cuenta con él para las próximas elecciones y busca un nuevo acomodo.

El portavoz de Junqueras en Madrid intuye que su descubridor y valedor ya no cuenta con él para las próximas elecciones y busca un nuevo acomodo.
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, atiende a la prensa durante el pleno del Congreso de los Diputados, este martes en Madrid. | EFE

Gabriel Rufián está fuera de control. En Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) tiene muchos más detractores que partidarios, si es que, salvo Joan Tardà, aún le queda alguno. En la formación se le considera un auténtico botifler (traidor), una suerte de Pijoaparte que ya cumplió su papel, el de ejercer de versión charnega del independentismo en la fase aguda del Procés y del golpe de Estado separatista.

El tuit en el que acusó a Carles Puigdemont de venderse "por 155 monedas de plata" cuando el entonces presidente de la Generalidad se debatía entre insistir en la proclamación de la república o convocar elecciones autonómicas para evitar la intervención constitucional resultó letal para el crédito de Rufián en Cataluña. Ni Junts ni gran parte de ERC le traga desde entonces y eso que el mensaje estaba "monitorizado" por Oriol Junqueras, acérrimo enemigo del prófugo.

Rufián ha tenido que escapar de concentraciones separatistas unitarias abucheado por la mayoría de los asistentes. Cataluña no es un lugar cómodo para él. Ni siquiera su ciudad, Santa Coloma, donde logró solo cuatro concejales frente a los 17 del PSC cuando se presentó a las municipales, en 2023. Tras no hacer nada como concejal durante un año y medio, decidió dejar el puesto para centrarse, dijo, en sus tareas como portavoz de ERC en el Congreso.

Con 44 años ha dejado de ser una joven promesa de la política catalana y en ERC le dan por amortizado. Se han cansado de él y estudian renovar la candidatura a las elecciones generales. En esa tesitura, Rufián maniobra para recolocarse. En Madrid ya se habla de la "operación Rufián", pero en la mayoría de los casos para constatar que ese barco se ha hundido antes de zarpar.

La negativa de todos los partidos llamados a organizar ese "frente popular" que detenga el auge de PP y Vox a aceptar las condiciones del diputado catalán no arredra a Rufián, que recurre ahora a su tirón personal, a esas encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de José Félix Tezanos que le distinguen como el político mejor valorado de España.

Sus bulos

Con esa base, Rufián presume de apoyo popular para contrarrestar su soledad política. Sumar, los Comunes, Podemos, Izquierda Unida, Bildu y hasta ERC han dicho "no" al "frente popular" de Rufián, quien no tiene el más mínimo empacho en difundir bulos como que el PP y Vox pretenden ilegalizar a los partidos rivales, cerrar medios de comunicación e incluso encarcelar a quienes les lleven la contraria.

Lo dice siempre que puede. Y hay rastro por escrito. Este mismo jueves, en la entrevista que publica El País y en la que Rufián se expresa en estos términos: "Vienen ilegalizaciones, encarcelamientos, cierres de medios de comunicación, imputaciones a periodistas que no sean de la cuerda… Cosas muy chungas, como estamos viendo en otros sitios".

A continuación, él mismo se cura en salud: "Sé que esto probablemente me quemará, que en Cataluña van a escribir que esto es porque tengo miedo, me van a echar, que no voy a repetir… Pero en la calle se creen lo que digo, porque soy uno de los que tiene miedo. Y quien crea que lo que quiero es hacer de (Íñigo) Errejón o de Yolanda Díaz o no me conoce o me quiere vender como algo que no soy".

La última imagen de Rufián antes de protagonizar el posado en la portada del referido periódico, más propio de un actor que de un político, era la de un tronante portavoz, pero más del PSOE que de ERC. En la cámara baja causó auténtico asombro la cerrada defensa que el republicano hizo de la gestión del ministro de Transportes, Óscar Puente, en relación a la tragedia de Adamuz. Él mismo ha destacado ese pasaje de su intervención en su cuenta de X. "¿Óscar Puente es como Mazón?" arranca Rufián el panegírico al ministro socialista.

"Imaginen"

Y esto es lo que dice: "Imaginen que al señor Mazón le avisan de un accidente, que va a pasar un accidente, imaginen que el señor Óscar Puente pasa de ese aviso, incluso se mofa. Imaginen que el accidente finalmente pasa, imaginen que muere gente. Imaginen que mientras ese accidente pasa el señor Puente desaparece. Imaginen que lo hace durante cinco horas. Imaginen que por no estar y no hacer y no decir lo que se tiene que hacer y decir más gente muere. Imaginen que pasa un año. Imaginen que miente 14 veces sobre dónde estaba. Imaginen que su partido le aplaude, le ríe las gracias, le protege. Imaginen que incluso se planta en el funeral de las víctimas contra el criterio de los familiares de las víctimas. Imaginen que pasa todo eso. Vuelvo a hacer la pregunta. ¿Óscar Puente es como Mazón? Óscar Puente ha dado 17 entrevistas, 4 ruedas de prensa y 2 plenos monográficos sobre el tema. Óscar Puente a las tres horas del accidente estaba haciendo una rueda de prensa. Mazón se estaba tomando la tercera copa. No, Óscar Puente no es como Mazón".

Ejercicios actorales como el de ese "discurso", cada vez más frecuentes, irritan a Oriol Junqueras y sobre todo a su nueva número dos, Elisenda Alamany, la secretaria general de ERC que transitó desde el independentismo podemita al partido republicano y que es quien más influye sobre el presidente del partido.

Los 18 meses

Rufián ya ha lanzado el órdago. Va con todo e incluso contra la opinión de su descubridor y hasta hace unos meses valedor, que no es otro que Oriol Junqueras. Prueba de ello es que en la entrevista con el diario de Prisa asegura estar dispuesto a llegar hasta el final: "Si me cuesta el cargo, peores trabajos he tenido", llega a afirmar alguien cuyo currículo previo a la política es como mínimo confuso.

Rufián irrumpió en la órbita de ERC en 2014 e inició una carrera fulgurante. En 2015 ya era el cabeza de lista de ERC para el Congreso de los Diputados. Con la independencia prevista por los separatistas para 2017, la principal promesa de Rufián como candidato era esta: "No hay plan B: 18 meses en el Congreso; ni un día más", declaración correspondiente a una entrevista electoral para el digital independentista El Nacional.

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