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Vox mide su techo en CyL y amenaza la hegemonía del PP

Parten ya de un 17% de votos y podrían llegar 20%, lo que pone en riesgo la victoria del PP.

Parten ya de un 17% de votos y podrían llegar 20%, lo que pone en riesgo la victoria del PP.
El líder de Vox, Santiago Abascal, y su portavoz en el Congreso, Pepa Millán, asisten al pleno del Congreso de los Diputados celebrado este jueves. EFE/Kiko Huesca | EFE

Las elecciones de Castilla y León son más determinantes, si cabe, que las de Extremadura y Aragón. Especialmente para la derecha, ya que se disputa un territorio clave para ambos, dado el peso que tiene el voto rural, ahora en disputa con el acuerdo Mercosur de fondo. Vox se juega en esta comunidad subir del 17,6% que ya cosechó hace cuatro años, lo que evidenciaría que no ha alcanzado su todavía su techo electoral.

El resultado servirá para saber a cuánto puede ser en este momento la distancia entre PP y Vox, con la vista puesta en las generales. Los de Alberto Núñez Feijóo contaban con poder fijar el tope de Santiago Abascal en el 14%, pero Extremadura y Aragón han demostrado que están muy por encima de ese dato. Lo que ocurra el próximo 15 de marzo arrojará una foto fiable del porcentaje que Vox podría lograr a nivel nacional, sin descarta que pueda incluso superarlo.

En un escenario en el que lleguen al 20%, es inevitable que el PP se resienta y empiece a ver cómo baja significativamente lo que cosecharon el 23-J. Una situación preocupante para Feijóo, que hasta ahora resiste el empuje de Abascal en las encuestas y apenas pierde apoyos, lo que permite engordar la bolsa de votos de la derecha hasta rondar los 200 escaños.

El PSOE cuenta con esta baza para decir que "todavía hay partido", tras el hundimiento de las elecciones extremeñas y aragonesas. Si no se desangran en Castilla y León, donde suman el 30% de voto, y el PP baja del 31% que tiene por la subida de Vox, la victoria podría no estar tan asegurada para Alfonso Fernández Mañueco, según calculan los socialistas. Las encuestas, de momento, sitúan al presidente en el 35% de votos, y al PSOE en torno al 28%.

Pedro Sánchez cuenta con esa posible carambola a nivel nacional, lo que explica su estrategia de engordar a Vox, que sufre ahora ciertos retoques por el trasvase de votos que también se está produciendo entre el PSOE y los de Abascal. El objetivo del Gobierno es medirse directamente con "la ultraderecha" para movilizar, de nuevo, a toda la izquierda y arrinconar al PP para forzar una crisis.

Los ejes de campaña

Vox va a intentar que toda la campaña gire en torno a dos asuntos prioritarios: Mercosur y la inmigración ilegal. El acuerdo defendido por PSOE y PP en Europa, incluso con la aprobación de las salvaguardas, perjudica las expectativas de voto de los de Feijóo. Los de Abascal ya preparan todo tipo de merchandising para agitar el campo, en una batalla que están ganando frente al "bipartidismo". El otro gran asunto, la inmigración, que ya coló Sánchez en la campaña de Aragón.

En previsión de la jugada que tenga reservada el Ejecutivo central, Mañueco ya ha avisado de que quiere centrar la campaña en asuntos autonómicos y alejarla de la agenda nacional. Algo difícil, como quedó demostrado en Extremadura y Aragón. En el PP recuerdan, sin embargo, que se nacionalizó porque los candidatos socialistas, Miguel Ángel Gallardo y Pilar Alegría, estaban ligados al sanchismo.

El presidente autonómico del PP invitará a líderes nacionales a participar de la contienda, incluido el propio Feijóo, que le ha arropado en el acto de presentación de candidatos en Salamanca, al que también acudió la portavoz parlamentaria y leonesa, Ester Muñoz. El mayor riesgo para los populares es que la segunda semana de campaña, si las previsiones no son buenas, se les acabe atragantando, como ha ocurrido en las últimas convocatorias.

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