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El Gobierno, desquiciado ante el escándalo DAO, maniobra para blindar a Marlaska

El Ejecutivo se aferra al "mal estructural" para restar importancia a los casos de agresión sexual que sacuden sus filas.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y el ministro de Justicia, Félix Bolaños durante la sesión de control al Gobierno celebrada este miércoles en el Congreso. EFE/Kiko Huesca | EFE

El Gobierno no está dispuesto a revivir la pesadilla que marcó el cierre del año 2025. Aquellos casos de acoso sexual que estallaron tras el escándalo del exasesor de Pedro Sánchez en la Moncloa, Paco Salazar, y que fueron encubiertos durante cinco meses, siguen presentes en la memoria del Gobierno. Ahora, tras el escándalo del DAO, una persona de confianza del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, el Ejecutivo se apresura a levantar un cortafuegos para evitar que el asunto le salpique. Marlaska, respaldado por plena confianza dentro del Gobierno, asegura que no tuvo conocimiento del caso hasta el mismo día en que decidió apartar al implicado. En paralelo, se esfuerzan por desvincular completamente al ya exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez, del PSOE, obviando que su nombramiento dependió directamente del titular del Interior.

"No tiene el mismo impacto personas con responsabilidad en el partido, que estén en disparadero, al DAO que no tiene vinculación con el PSOE", explican desde el Gobierno, que descartan que este escándalo pueda abrir una crisis en el Ejecutivo, como ocurrió en diciembre, cuando Moncloa y Ferraz dejaron durante cinco meses en un cajón las denuncias por acoso contra Salazar, que solo se atendieron tras la presión mediática y ante lo que Yolanda Díaz exigió reformular "radicalmente" el Gobierno. "Todo lo contrario", defienden desde el Gobierno, que se apoya en estos escándalos como una razón más para "actuar con mayor contundencia".

El mismo Gobierno que ha puesto en valor "la valentía" de la subordinada de la Policía que ha demandado al DAO, le ha cargado con la responsabilidad de que, si hubiera sentido "desprotección" por parte del ministro, este dimitiría, tal como afirmó Marlaska este miércoles en la sesión de control. Unas palabras que podrían volverse en su contra, a tenor de lo declarado por el abogado de la víctima en Antena 3, quien aseguró que tras presentar la querella se ha "desvelado su identidad y filtrado todos los datos". "Esta funcionaria teme seriamente por su integridad", agregó también el defensor en La Sexta.

Ahora, lo que ha provocado la indignación del PSOE, al igual que la del Gobierno, ha sido "el cinismo y la desvergüenza" del PP. El Gobierno trata de eludir responsabilidades y, para ello, acusa al principal partido de la oposición, el Partido Popular, que ha exigido la dimisión de Marlaska por "tapar" este escándalo sexual, de estar "tirados al monte". "Si están seguros de que el Gobierno ha ocultado información, que lo demuestren", replican fuentes gubernamentales, con el prisma de defender el relato. Las lecciones del PP, dicen, "sobran" tras una jornada en la que el Gobierno ha tratado de justificarse amparándose en los casos de acoso sexual que afectan al Partido Popular.

"Conocemos a gente brillante y luego son unos maltratadores", comentan desde círculos internos del Gobierno, en una tesis que mantienen sobre el "mal estructural" al que se aferra el Ejecutivo para restar importancia a los casos de acoso sexual que sacuden sus filas y que, aseguran, se dan en todos los sectores de la sociedad.

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