El Gobierno busca el estado vegetativo de la prensa libre y pone a LD en el punto de mira
No es solo un ataque directo a esos medios, sino una declaración de intenciones sobre el destino que el Gobierno reserva a la prensa no alineada.
Este martes, el Consejo de Ministros dio luz verde al anteproyecto de ley de Publicidad del Sector Público, que fija en un 35% el máximo de ingresos que un medio de comunicación podrá percibir por publicidad institucional sobre el total de su facturación. No contempla sanciones para quienes superen ese umbral, un detalle que invita a pensar que el Ejecutivo es consciente de que algunos medios afines podrían rebasarlo sin consecuencias. Hace año y medio, Pedro Sánchez señaló a los medios incómodos como su principal adversario político, al amparo de su denominado Plan de Acción por la Democracia.
Desde que el Gobierno, el PSOE y el entorno personal del presidente encadena titulares por presuntos casos de corrupción y episodios de acoso sexual, Moncloa ha optado por desacreditar como "bulo" cualquier información comprometedora, atribuyéndola a los "pseudomedios" y la "fachosfera". Así ha ocurrido con la exclusiva publicada por Libertad Digital sobre el tratamiento que estaría recibiendo el jefe del Ejecutivo por una dolencia cardiovascular en el Hospital Universitario Ramón y Cajal.
Después de que fuentes socialistas remitieran a los vídeos difundidos en las redes sociales de Sánchez en los que aparece practicando deporte, y transcurridas 72 horas desde que este medio publicara la noticia sobre su estado de salud, la diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, llevó el asunto a la sesión de control e interpeló al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.
"Me gusta mucho la transparencia, señor Bolaños. Por eso le voy a hacer una última pregunta: ¿tiene el presidente del Gobierno un problema de salud?", dijo Álvarez de Toledo, instando al ministro Félix Bolaños a "desclasificar" el historial médico del presidente, que está siendo tratado de una dolencia cardiovascular en el Hospital Universitario Ramón y Cajal.
"Si presumen de transparencia, desclasifiquen su historial médico", insistió la diputada, entre los aplausos de la bancada popular. En su réplica, el ministro afirmó que "cuando uno piensa que Cayetana Álvarez de Toledo ha llegado al límite de la bajeza moral se da cuenta de que siempre hay un escalón más abajo".
Tras este rifirrafe, y en plena polémica por la actuación de Adif tras la retirada de pruebas en el accidente de Adamuz, el ministro Óscar Puente halló en sus redes sociales el escenario propicio para arremeter contra los medios críticos con el Gobierno, entre el insulto y el descrédito.
Óscar Puente pasó a llamar a The Objective "TheOjete", a El Debate "el Debacle" y a Libertad Digital "Libertad Vegetal". No es solo un ataque directo a esos medios, sino una declaración de intenciones sobre el destino que el Gobierno reserva a la prensa no alineada: erosionarla hasta su hundimiento.
Las palabras elegidas no son inocentes. "Debacle" alude a la caída, al fracaso estrepitoso; "vegetal" evoca la inacción, la parálisis, el estado vegetativo. El mensaje que subyace no busca refutar contenidos, porque ni tan siquiera han desmentido la información públicamente, sino pretende desacreditar a los medios no afines.
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