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Joseba Asiron dice que "da lo mismo" apoyar al Alcoyano o a los presos de ETA

Para el alcalde de Pamplona, que se exhiban rostros de etarras en una actividad multitudinaria es algo "particular" que no debe empañar el evento.

Para el alcalde de Pamplona, que se exhiban rostros de etarras en una actividad multitudinaria es algo "particular" que no debe empañar el evento.

Joseba Asiron, el alcalde de Pamplona perteneciente a la formación EH Bildu ha vuelto a desatar la indignación tras sus recientes declaraciones en las que trata de normalizar la presencia de pancartas y fotos de terroristas en actos públicos. Asiron ha restado importancia a la exhibición de rostros de etarras durante la Korrika, la carrera en favor del euskera que, año tras año, es utilizada por el entorno abertzale para humillar a las víctimas y ensalzar a los criminales de ETA.

Lo más destacable de su intervención es la equiparación moral que realiza entre el apoyo a un equipo de fútbol y el respaldo a los presos de la banda terrorista. Según el alcalde, "puede haber gente que a título particular plantea sus reivindicaciones" y ha asegurado, además, que "da lo mismo que sea a favor del Alcoyano o de apoyo a la agrupación de los presos". Con estas declaraciones, Asiron intenta proteger a la organización del evento alegando que se trata de "planteamientos particulares" de los que no se puede culpar a los responsables de la Korrika. Sin embargo, resulta evidente que existe una complicidad estructural por parte de quienes permiten que un espacio festivo y cultural se convierta en un escaparate para el blanqueamiento de la historia de ETA.

El alcalde pamplonés llega a mencionar escenarios como la Plaza de Toros de Pamplona o el Estadio de El Sadar para justificar que cada individuo es libre de expresar sus reivindicaciones. Con este discurso, Asiron busca instaurar una suerte de impunidad social, sugiriendo que la exaltación del terrorismo es una opinión más, equiparable a una preferencia deportiva.

Esta actitud no hace sino confirmar que, tras el acceso al poder de Asiron gracias a los pactos con el PSOE, el Ayuntamiento de Pamplona se ha convertido en una herramienta más al servicio del relato proetarra. Al desvincular a la organización de los incidentes, el alcalde se lava las manos ante la ilegalidad y la falta de ética, permitiendo que el veneno del odio siga impregnando las actividades sociales en Navarra.

En definitiva, las palabras de Asiron no son un error de comunicación, sino una declaración de principios. Al tratar estas manifestaciones como simples anécdotas individuales, el alcalde no solo falta al respeto a su cargo, sino que profundiza en la fractura social y en la legitimación de un pasado de terror que todavía hoy, a través de sus herederos políticos, se niega a condenar de forma rotunda y definitiva.

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