En una muestra del deterioro democrático que padece España, este año será tristemente recordado por que un político, Alberto Ruiz Gallardón, sentó en el banquillo de los acusados a un periodista, Federico Jiménez Losantos, para tratar de silenciar una voz crítica e incómoda.
El origen de la demanda fueron unas declaraciones del alcalde de Madrid recogidas en la portada del diario ABC en las que abogaba por pasar página y olvidar el 11-M. Concretamente el diario de Vocento, entonces dirigido por José Antonio Zarzalejos, titulaba así: Gallardón invita a su partido a obviar el 11-M . En La Mañana de la COPE, Jiménez Losantos, ante la indiginación que las declaraciones del alcalde provocaron en las víctimas de los atentados, criticó al alcalde por primar sus intereses políticos a la resolución de un ataque terrorista tan grave. Gallardón dijo sentirse injuriado y se querelló contra Jiménez Losantos.
La vista oral se celebró el 28 de mayo, y en los juzgados de plaza de Castilla se produjo un curioso fenómeno de amnesia colectiva. Nadie se acordaba de lo que dijo Gallardón. Ni él mismo, pese a utilizar una chuleta para su declaración. Y eso que ABC tuvo dos años para publicar una rectificación y no lo hizo. Los políticos del PP que se desmarcaron del cerrojazo que pedía el alcalde eran testigos a propuesta del querellado, de Federico Jiménez Losantos, y no se acordaban de nada. Las declaraciones de Ignacio González, Edurado Zaplana y Esperanza Aguirre fueron más bien un apoyo a Alberto Ruiz Gallardón. Ángel Acebes y Luis Herrero recordaron su intento infructuoso de que Gallardón retirara la querella y pusiera fin al episodio. Ante este panórama, Federico Jiménez Losantos comentaba al finalizar el juicio: "Ahora va a resultar que Gallardón nunca dijo lo que dijo y los del PP nunca lo oyeron".
El 16 de junio la jueza Iglesias anteponía el poder político de Gallardón a la libertad de expresión de Jiménez Losantos y condenaba a este último a pagar 36.000 euros de multa por injurias a Gallardón. Ese mismo día, Jiménez Losantos anunció que recurriría la sentencia, la primera que se produjo en la España democrática contra la libertad de expresión. La avalancha de mensajes de apoyo al periodista colapsó la redacción de Libertad Digital. Una sentencia mal redactada en la que la magistrada confunde constantemente opinión e información. “Montado este circo romano, algún león, o algún gladiador tenía que salir herido". Así de claro se expresó Jiménez Losantos, a la hora de interpretar la sentencia emitida por la Audiencia Provincial de Madrid.
La primera, pero no la última. Apenas dos semanas después, la cacería contra Jiménez Losantos tomaba forma en una nueva sentencia. Otra jueza, María Asunción Remírez Sainz de Murrieta condenaba a Federico Jiménez Losantos a pagar 100.000 euros a José Antonio Zarzalejos por intromisión en el derecho al honor. En la sentencia, la juez da enorme importancia al “juego de palabras” con el apellido del director de ABC y aunque en dos ocasiones la sentencia se refiere al demandado como Lozanitos, centra su resolución en la expresión “Carcalejos” y su éxito en Google. En este mismo buscador, el listado de insultos a Jiménez Losantos superaría con creces la capacidad de cualquier juzgado. Tras conocer el fallo, Jiménez Losantos comentaba que “esta sentencia es incompatible con el Estado de Derecho”.
Pero los enemigos de la libertad no se conforman con la vía judicial. En Cataluña el siniestro CAC (Comité Audiovisual de Cataluña, o más conocido como comité anti-COPE) arrebataba a la COPE dos de sus principales emisoras en la región, Lérida y Gerona capital, y también perjudicaba ostensiblemente a dos grupos de comunicación poco afines al Tripartito como Vocento y Unidad Editorial (editora de El Mundo). Ciudadanos, una vez más, asumió la iniciativa para plantar cara al CAC, convocando una manifestación frente a la sede de este organismo que congregó a miles de personas el 22 de noviembre al grito de libertad, libertad. El PPC criticó la actuación del CAC pero no fue capaz ni de secundar esta concentración.