que estos sindicatos de extrema izquierda, en línea ideológica con todas las dictaduras más sanguinarias que en el mundo han sido, en las que ir a la huelga o provocarla, le costaba la pena de muerte, se aprovechen de estar en un país liberal democrático, en el que se recoge el respeto legal a la huelga, para estar invocando el derecho, el derecho, a la huelga. La hipocresía de estos vagos tiene tela marinera.