Low Cost nacional.
Los foros están cerrados. Se mantienen los mensajes para su consulta.
Low Cost nacional.
Enviado por Casio el día 31 de Marzo de 2012 a las 21:16
Es tiempo del low cost, de la mediocridad, de la falta de calidad en el servicio, cuando hace bien poco, se estudiaba en las escuelas de negocios, en la universidad y en las grandes empresas, el camino hacia la excelencia y como piloto de ese camino, la calidad como elemento esencial.
Pero la calidad tiene un precio que ha de pagar el usuario, y ese precio ha subido paralelo al derroche, al despilfarro de las instituciones, de los políticos, del estado, que en lugar de administrar nuestros esfuerzos y racionalizar el gasto, ha actuado como costo, y no como profit.
Hemos apostado por la facilidad, por lo barato, por dejar en manos de malos administradores todo nuestros esfuerzos, y por el contrario, no nos hemos reservado una respuesta a lo punible de sus actos; aquí van pasando los gobiernos y los partidos, van haciendo lo que saben hacer, generalmente una cara gamberrada, y se van de rositas.
Esto de la constitución y las normas de acompañamiento, sólo benefician a la partitocracia instituida, que pacta con Tirios y Troyanos, para que no cambie nada, y las reglas mas elementales son conculcadas, sean de índole económico, lo mas vistoso, como de índole moral, aquí se pacta no importa con quien y de que, y no pasa nada.
Tengamos la fiesta en paz, parece que es la norma, y eso se logra con una desafección moral y falta de respeto a la ciudadanía de la nación, y mientras, saquemos para nosotros y “los nuestros” todo lo que se nos permita, y así cada cuatro años, hasta que nos descabalguen del machito.
Un low cost, salvo para ellos, claro.
Pero la calidad tiene un precio que ha de pagar el usuario, y ese precio ha subido paralelo al derroche, al despilfarro de las instituciones, de los políticos, del estado, que en lugar de administrar nuestros esfuerzos y racionalizar el gasto, ha actuado como costo, y no como profit.
Hemos apostado por la facilidad, por lo barato, por dejar en manos de malos administradores todo nuestros esfuerzos, y por el contrario, no nos hemos reservado una respuesta a lo punible de sus actos; aquí van pasando los gobiernos y los partidos, van haciendo lo que saben hacer, generalmente una cara gamberrada, y se van de rositas.
Esto de la constitución y las normas de acompañamiento, sólo benefician a la partitocracia instituida, que pacta con Tirios y Troyanos, para que no cambie nada, y las reglas mas elementales son conculcadas, sean de índole económico, lo mas vistoso, como de índole moral, aquí se pacta no importa con quien y de que, y no pasa nada.
Tengamos la fiesta en paz, parece que es la norma, y eso se logra con una desafección moral y falta de respeto a la ciudadanía de la nación, y mientras, saquemos para nosotros y “los nuestros” todo lo que se nos permita, y así cada cuatro años, hasta que nos descabalguen del machito.
Un low cost, salvo para ellos, claro.
Todos queremos vivir como ricos con sueldos de pobres. Ahí es donde entra el low cost para echar una mano ¿Para cuando un Estado low cost?
Enviado por speeds3 el día 31 de Marzo de 2012 a las 21:43
Eso es hasta normal, el querer vivir por encima de nuestras disponibilidades, digo.
Enviado por Casio el día 31 de Marzo de 2012 a las 21:52
Otra cosa, es que haya leyes y que se apliquen, que sean precisamente justas, para los que aportan a la nación y los que sólo succionan su sangre, sin esfuerzo.
Es normal, que una masa social ( desgraciadamente cada vez mayor), tomen como ejemplo a sus "líderes", sean a los sindicalistas, como a los partidos, incluso a los oligarcas, y si esos dan unos ejemplos nefastos, no hay que extrañarse de que sus acólitos sigan su ejemplo.
Son muy pocos, y cada día menos, los que actúan con criterio propio, que no toma ejemplos inconvenientes, con ideas propias, y que tengan un sentido de la nación global y generoso.
Es normal, que una masa social ( desgraciadamente cada vez mayor), tomen como ejemplo a sus "líderes", sean a los sindicalistas, como a los partidos, incluso a los oligarcas, y si esos dan unos ejemplos nefastos, no hay que extrañarse de que sus acólitos sigan su ejemplo.
Son muy pocos, y cada día menos, los que actúan con criterio propio, que no toma ejemplos inconvenientes, con ideas propias, y que tengan un sentido de la nación global y generoso.