personas ejemplares que después de muertas han seguido prestando servicios a la
sociedad. Se ve que el caso de Adolfo Suárez puede sumarse a esta característica. Con
motivo de los actos que se están llevando a cabo con motivo de su fallecimiento ha sido
ocasión para que políticos que han tenido enfrentamientos entre sí muy sonados se
hayan tratado con algo más de democracia. También es significativo que mucha gente
joven, que ni siquiera pueden votar todavía, le conceden a Adolfo Suárez un
reconocimiento a la labor que realizó. Sin embargo los hay que demuestran una altura
tan ínfima que en una ocasión tan excepcional en las que hay que poner a contribución
un mínimo de respeto lo que expresan es despreciable. Es el caso del catalán Mas que
aprovecha el caso hasta para dar casi un mitin.