Una limosna por el amor de Dios*...+
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Una limosna por el amor de Dios*...+
Enviado por Attilano el día 24 de Abril de 2012 a las 14:28
Hoy en la mañana en Plaza Camacho se me acerca una mujer con una sonrisa de oreja
a oreja. Cuarentona, blancona, bien parecida, bien vestida, limpia y pulcra.
-Hola ¿te acuerdas de mí?
-Claro que sí recuerdo. Ahora me dirás que se te olvidó el monedero y que te preste
diez soles.
Su cara cambió de parecer, se ha vuelto adusta.
Ahora que lo mencionas, me acuerdo de ti respondió. Sólo me diste la vez pasada un
sol. ¡Viejo tacaño!
Dicho esto se fue.
Resulta que en Dic. de 2010 me encontré con ella en las afueras de Supermercado
Metro sito al costado del conjunto habitacional Las Torres de Limatambo.
-Hola ¿te acuerdas de mí?
Resulta que por casualidad por ahí vivía una chica a quién no le he visto como 10 a 15
años, de nombre Aurora, muy parecida a la susodicha.
Y la confundí con ella.
- ¿Aurora,? ¡qué gusto¡ Muak, muak. Después de hablar un par de minutos de
generalidades, me salió con el cuento de la monedera olvidada. Al instante me di cuenta
que no era Aurora, ya que ella al vivir cerca de ahí, nada le costaba regresar a su casa
por el dinero.
Pero me pareció graciosa su ocurrencia, estafa de poca monta y decidí darle algo de
dinero. Sólo tenía una moneda de un sol, amén de dos billetes de a 20. Así que le di la
moneda, cual me recibió de mala gana, despidiéndose al instante.
Así que no sólo yo tengo buena memoria. Ella también lo tiene, ja ja ja .
Caras vemos, corazones no.
Esto me trajo a la mente una vieja controversia sobre los mendigos.
¿Hay que darles limosna o no?
Hay dos teorías. Una dice que no. Se acostumbran a no trabajar, vivir de la misericordia
de la gente, volviendo parásitos de la sociedad.
La otra dice que si hay que darles. El simple hecho que piden y no roban es suficiente
para mantenerlos fuera del crimen por el bien de todos, y a no nos hará pobres soltar
unas monedas.
Yo suelo dar unos centavos, máxime 50 céntimos de sol a todos los mendigos. A los
viejos siempre les doy más, ya que me di cuenta que pocos los apoyan. Por cuestión
sentimental la mayoría sólo le da a los niños y a las mujeres.
Saludos
*Leído en mi blog
a oreja. Cuarentona, blancona, bien parecida, bien vestida, limpia y pulcra.
-Hola ¿te acuerdas de mí?
-Claro que sí recuerdo. Ahora me dirás que se te olvidó el monedero y que te preste
diez soles.
Su cara cambió de parecer, se ha vuelto adusta.
Ahora que lo mencionas, me acuerdo de ti respondió. Sólo me diste la vez pasada un
sol. ¡Viejo tacaño!
Dicho esto se fue.
Resulta que en Dic. de 2010 me encontré con ella en las afueras de Supermercado
Metro sito al costado del conjunto habitacional Las Torres de Limatambo.
-Hola ¿te acuerdas de mí?
Resulta que por casualidad por ahí vivía una chica a quién no le he visto como 10 a 15
años, de nombre Aurora, muy parecida a la susodicha.
Y la confundí con ella.
- ¿Aurora,? ¡qué gusto¡ Muak, muak. Después de hablar un par de minutos de
generalidades, me salió con el cuento de la monedera olvidada. Al instante me di cuenta
que no era Aurora, ya que ella al vivir cerca de ahí, nada le costaba regresar a su casa
por el dinero.
Pero me pareció graciosa su ocurrencia, estafa de poca monta y decidí darle algo de
dinero. Sólo tenía una moneda de un sol, amén de dos billetes de a 20. Así que le di la
moneda, cual me recibió de mala gana, despidiéndose al instante.
Así que no sólo yo tengo buena memoria. Ella también lo tiene, ja ja ja .
Caras vemos, corazones no.
Esto me trajo a la mente una vieja controversia sobre los mendigos.
¿Hay que darles limosna o no?
Hay dos teorías. Una dice que no. Se acostumbran a no trabajar, vivir de la misericordia
de la gente, volviendo parásitos de la sociedad.
La otra dice que si hay que darles. El simple hecho que piden y no roban es suficiente
para mantenerlos fuera del crimen por el bien de todos, y a no nos hará pobres soltar
unas monedas.
Yo suelo dar unos centavos, máxime 50 céntimos de sol a todos los mendigos. A los
viejos siempre les doy más, ya que me di cuenta que pocos los apoyan. Por cuestión
sentimental la mayoría sólo le da a los niños y a las mujeres.
Saludos
*Leído en mi blog
"Me han ofrecido trabajo en el sur pero no tengo para coger la guagua". "Ay, mi niño, tú no tendrías para pagarme un café; que estoy sin desayunar". " Al salir a la calle, un hombre vino
Enviado por Hein el día 24 de Abril de 2012 a las 17:53
y me robó la nómina; me da algo para poder volver
a casa". "Una firma y la voluntad para la lucha
contra el SIDA"...etc. Pero ayer me encontré con el
caso más curioso de mi larga experiencia de tratar
con mendigos y pedigüeños. A punto estaba de
cruzar la calle cuando un coche se para a mi lado y
oigo que la conductora llama mi atención. Pensando
que me van a preguntar alguna dirección, me
acerco. Bajando la ventanilla y sin descender del
vehículo, me dice: "Buenos días y perdone la
confianza pero no podría darme algo para comprar
un botito de leche para el niño; no me han
ingresado la paga y el niño está sin comer". Y
efectivamente, en el asiento trasero, un niño con
cara conpungida me miraba masticando un juguete
de plástico. Las lágrimas afloraron al rostro de la
mujer y yo ya no supe que pensar. Para evitar el
dilema moral y la discusión, le entregué un euro. La
mujer puso la primera y arrancó. No sé si hice bien o
no. En cualquier caso, un montaje tan elaborado
permite consolarse con la disculpa de que sonaba
muy convincente.
a casa". "Una firma y la voluntad para la lucha
contra el SIDA"...etc. Pero ayer me encontré con el
caso más curioso de mi larga experiencia de tratar
con mendigos y pedigüeños. A punto estaba de
cruzar la calle cuando un coche se para a mi lado y
oigo que la conductora llama mi atención. Pensando
que me van a preguntar alguna dirección, me
acerco. Bajando la ventanilla y sin descender del
vehículo, me dice: "Buenos días y perdone la
confianza pero no podría darme algo para comprar
un botito de leche para el niño; no me han
ingresado la paga y el niño está sin comer". Y
efectivamente, en el asiento trasero, un niño con
cara conpungida me miraba masticando un juguete
de plástico. Las lágrimas afloraron al rostro de la
mujer y yo ya no supe que pensar. Para evitar el
dilema moral y la discusión, le entregué un euro. La
mujer puso la primera y arrancó. No sé si hice bien o
no. En cualquier caso, un montaje tan elaborado
permite consolarse con la disculpa de que sonaba
muy convincente.
En mi barrio no hay pobres. Hace tiempo trajimos uno pero encontró trabajo.
Enviado por Skirrel2 el día 24 de Abril de 2012 a las 17:55
Hablando del trabajo...+
Enviado por Attilano el día 24 de Abril de 2012 a las 18:10
"Si el trabajo da salud, ¡que trabajen los enfermos."
Juan Carlos I Rey de España, en nombre de la Familia
Real.
Saludos
Juan Carlos I Rey de España, en nombre de la Familia
Real.
Saludos