El choque entre manifestantes y la policía se ha registrado en la ciudad de General Mosconi, 1,400 kilómetros al norte en la provincia de Salta, producto de otros cortes de rutas que se registran en distintos puntos del país en reclamo de puestos de trabajo. El bloqueo de la ruta 34, en la ciudad de Tartagal, comenzó hace 10 días y este viernes se extendió a Mosconi, distante 9 kilómetros, cuando 200 desocupados quemaron neumáticos y colocaron distintos objetos sobre la carretera.
Enfurecidos por la muerte de un desempleado que ocupaba la ruta, los habitantes de Mosconi se dirigieron más tarde hacia Tartagal. Allí, unas 2.000 personas recorrieron las calles con antorchas, piedras y palos e incendiaron y destruyeron edificios públicos y privados, incluyendo la municipalidad, un lujoso hotel y una agencia del diario “El Tribuno”, que se edita en la ciudad de Salta.
El gobernador de la provincia de Salta, Juan Carlos Romero, ha responsabilizado a los manifestantes que “provocan desorden'', y ha señalado que la intervención fue decidida por la justicia federal. Romero ha rechazado además las acusaciones de los manifestantes de que no cumplió con las promesas de asistencia laboral y de alimentos.
El gobierno del presidente Fernando de la Rúa intentaba deslindar su responsabilidad en los hechos y ha optado por aceptar la formación de un comité de crisis, a petición de las autoridades provinciales.
Desde el sindicalismo, la Confederación General del Trabajo (CGT) oficialista ha repudiado la represión y el asesinato, y al mismo tiempo ha responsabilizado a las autoridades provinciales y nacionales de la situación. La izquierdista Central de Trabajadores Argentinos (CTA), por su parte, ha convocado a una huelga nacional para este lunes.
