En el barrio financiero de Makati, unas 5.000 personas acudieron a la protesta, entre ellas los operadores de la Bolsa de Manila.
Los manifestantes portaron pancartas con eslóganes en los que exigían la dimisión del mandatario y se escucharon consignas como "Erap mujeriego". Erap es el apodo con el que se conoce a Estrada desde sus tiempos de actor de películas de acción.
Esta jornada de protesta siguió a la decisión que adoptó ayer, lunes, la Cámara Baja del Congreso de traspasar al Senado una moción de censura contra el presidente Estrada, quien será juzgado el próximo diciembre por varios delitos de corrupción y violación de la Constitución.
Estrada fue acusado a principios de octubre de embolsarse más de ocho millones de dólares procedentes del juego ilegal y en comisiones de una empresa tabacalera.
Aunque la jornada transcurrió sin incidentes, el ministro de la Presidencia, Ronaldo Zamora, ordenó hoy reforzar las medidas de seguridad en torno al Palacio de Malacañang, residencia del presidente de la nación, y cerrar todas las puertas del complejo, a excepción de una de ellas.
Zamora anunció que el incremento de las medidas de seguridad se debía al anuncio de muchos de los manifestantes congregados en los alrededores del palacio de que permanecerán en la zona hasta altas horas de la madrugada.
La huelga general y las manifestaciones de hoy fueron convocadas por la oposición política, liderada por la vicepresidenta del país, Gloria Macapagal-Arroyo, con el apoyo del sector financiero y empresarial, lo que favoreció la asistencia de trabajadores y estudiantes, dado que muchas oficinas y escuelas permanecieron hoy cerradas.
Sin embargo, en Manila el transporte público funcionó con normalidad y los comercios permanecieron abiertos, algo que no ocurrió en las ciudades de Cebú y Davao, las mayores del país después de la capital, ya que -según informó la cadena de televisión filipina ABS-CBN- en torno al 80 por ciento del transporte quedó paralizado.
El objetivo que persigue la oposición, empresarios y financieros es lograr la dimisión de Estrada antes de que concluya el juicio que se celebrará en el Senado, ya que -en su opinión- el proceso judicial se prolongaría demasiado tiempo y afectaría a la ya maltrecha economía del país asiático.
En unas declaraciones a una emisora de radio local, el presidente del Senado, Aquilino Pimentel, quien fue elegido ayer tras la destitución de Frankie Drilon, dijo hoy que "hará todo lo posible porque el juicio concluya lo antes posible, para así devolver la normalidad a la nación".
Añadió que "si el proceso comienza a principios de diciembre estará concluido a finales de ese mes".
Por su parte, el jefe del Estado filipino insiste en que no dimitirá y concluirá su mandato en 2004. Para Estrada, el hecho de haber congregado a más de un millón de seguidores el pasado sábado en el mayor parque de Manila es suficiente para seguir en su puesto.
