Según recoge el diario salvadoreño "Hoy" en su edición de este miércoles, los testimonios de los sobrevivientes son dramáticos. "A mí no me interesan las cosas, me interesa que saquen a mi niño", gritaba María Haydé Ascencio, de 32 años, mientras familiares y socorristas de Cruz Verde la sujetaban para calmarla en la Comunidad Anémonas sector 6, en el municipio de San Martín, al oriente de la capital.
Agrega el matutino: "la joven madre perdió a su hijo Carlos Armando Gil Martínez, de tan sólo 7 años, y a su cuñado Jorge Alberto Gil Martínez, de 33, quienes fueron sorprendidos por el terremoto, mientras desayunaban".
"Mi tío Jorge y Carlitos no salieron a tiempo y se fueron con todo y casa para el barranco", dijo llorando Oscar Manuel Gil Martínez, de 9, hermano mayor del pequeño desafortunado.
El pánico y la incertidumbre se habían apoderado de los habitantes de esta comunidad, que apenas lograban recuperar algunas de las pertenencias. La comunidad está sentada a orillas de la línea férrea, pero las viviendas más afectada fueron las que se encuentran al borde de la barranca, que se derrumbó y se llevó consigo las viviendas de láminas, adobe y bahareque de la zona.
La comunidad había sido alertada para que desalojaran el lugar desde el terremoto del pasado 13 de enero, pero los habitantes no pusieron atención, dice Valentín Castro, alcalde de la ciudad de San Martín.
En tanto, ocho kilómetros de la carretera Panamericana, en el departamento de San Vicente, quedaron completamente destruidos por derrumbes y grietas ocasionados por el sismo de 6.6 grados en la escala de Richter. El ministro del Obras Públicas (MOP), José Angel Quirós, corroboró los daños en el lugar conocido como la Curva de La Leona, donde la vía presenta daños con forma de gradas.
Para los técnicos del MOP, el paso de vehículos hacia el oriente del país es todavía más complicado. Las vías que conducen a los municipios de Verapaz y Guadalupe, siempre en San Vicente, funcionaban como calles alternas para llegar a la cabecera departamental y luego continuar hacia San Miguel y La Unión.

CARRETERA PANAMERICANA DESTRUDIDA
Los testimonios de los sobrevivientes del seísmo son aterradores
Definitivamente, El Salvador vive horas de auténtico terror, debido al reciente terremoto de 6,6 grados en la escala de Richter. El transporte colectivo, carga y el particular que viaja de San Salvador a la zona oriental y viceversa, ha debido utilizar la vía litoral como única alternativa, debido a los daños que presenta la Panamericana. En tanto, los sobrevivientes han relatado que escombros que aún no habían sido despejados del anterior seísmo, cayeron encima de sus familiares.
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