L. D. / Agencias.
- De las aproximadamente 173 toneladas de armas que contiene el depósito vallado, 40 toneladas son armas químicas, incluido el peligroso gas mostaza, tristemente famoso por los estragos que causó entre los combatientes de la llamada “Gran Guerra” europea, y el fosgeno, que afecta igualmente a las vías respiratorias.
A pesar de la alarma, la seguridad civil ha asegurado que no se han detectado emanaciones de gas en torno a Vimy, donde el descubrimiento de fisuras en cajas de municiones a finales de la semana pasada llevó a las autoridades a decidir la llamada operación “ciudad muerta”, con el desalojo de todos sus habitantes.
Finalizada la evacuación, han comenzado ya los preparativos para trasladar los obuses 16.000 obuses, en su mayoría químicos y de origen británico, alemán y francés, al campamento militar de Suippes (Marne). Se efectuará en camiones refrigerados la noche del domingo al lunes por autopista. La vía estará cerrada al tráfico en función del avance del convoy para evitar posibles colisiones.
Entre tanto, camiones cisterna están desplegados en Vimy para crear “un muro de agua” por si escaparan gases mortales durante la fase de acondicionamiento y carga. En 1998, un artificiero murió y otros tres resultaron heridos al estallar una bomba en el depósito. Un año antes, el entonces ministro del Interior, Jean-Pierre Chevemement, había dicho que la seguridad de la instalación era una prioridad.
A pesar de la alarma, la seguridad civil ha asegurado que no se han detectado emanaciones de gas en torno a Vimy, donde el descubrimiento de fisuras en cajas de municiones a finales de la semana pasada llevó a las autoridades a decidir la llamada operación “ciudad muerta”, con el desalojo de todos sus habitantes.
Finalizada la evacuación, han comenzado ya los preparativos para trasladar los obuses 16.000 obuses, en su mayoría químicos y de origen británico, alemán y francés, al campamento militar de Suippes (Marne). Se efectuará en camiones refrigerados la noche del domingo al lunes por autopista. La vía estará cerrada al tráfico en función del avance del convoy para evitar posibles colisiones.
Entre tanto, camiones cisterna están desplegados en Vimy para crear “un muro de agua” por si escaparan gases mortales durante la fase de acondicionamiento y carga. En 1998, un artificiero murió y otros tres resultaron heridos al estallar una bomba en el depósito. Un año antes, el entonces ministro del Interior, Jean-Pierre Chevemement, había dicho que la seguridad de la instalación era una prioridad.
