L. D. / AGENCIAS.-
El ministro del Interior y dirigente del oficialista Movimiento Quinta República, Luis Miquilena, justificó la ruptura señalando que los principales dirigentes del MAS habían hecho “planteamientos perversos” hacia el gobierno de Chávez, que el partido oficialista “no está dispuesto a aceptar”. La división política se produjo en medio de un clima de incertidumbre en Venezuela, después de que Chávez solicitara la semana pasada asesoría legal sobre la posible declaración de un estado de excepción para obtener poderes especiales con el fin de hacer frente a la crisis socioeconómica del país.
Según Miquilena, las protestas “lamentables” de los socialistas sobre la posible declaración del estado de excepción, “en coro con toda la oposición, hicieron al tema uno de carácter nacional”, y ese hecho “ha constituido la culminación de todo un proceso” porque evidencia la ruptura del MAS con el “proceso que adelanta (encabeza) el presidente Chávez”.
Hermann Escarrá, experto constitucionalista de Venezuela, ha admitido recientemente que Chávez le consultó sobre la viabilidad constitucional de aplicar “estados de excepción” para combatir la corrupción y la crisis actual que agobian al país. El partido Movimiento Al Socialismo (MAS), principal aliado de Chávez hasta ahora, se opone a la eventual petición de poderes extraordinarios. También se opuso a autorizar una gira presidencial por China y Asia que iniciaría este fin de semana.
El fiscal general de la nación, Isaías Rodríguez, ha destacado que la Constitución Nacional prevé decretar estados de excepción en un lapso de 60 días, sólo en caso de calamidad pública, emergencia interna o conflicto internacional. “No veo que en 60 días puedan ejecutarse medidas en esas tres cosas”.
Chávez expresó su respaldo a las decisiones tomadas hasta ahora por su Movimiento Quinta República, y agregó que su partido no está dispuesto aceptar a los “cazadores de güire” (oportunistas), en alusión a algunos dirigentes del MAS que han hecho críticas a su Gobierno. “Una revolución que se respete no puede aceptar eso”, dijo Chávez durante un acto en el palacio presidencial donde tomó juramento al nuevo ministro de Secretaría, Diosdado Cabello. El presidente aprovechó también para defender el relanzamiento de su antigua organización golpista Movimiento Revolucionario Bolivariano 2000, y dijo que este año surgirá de nuevo “con fuerza”, lo que hace sospechar a diversos analistas que el presidente quiere aumentar su poder forzando la misma Constitución que consiguió aprobar recientemente con el apoyo del Parlamento.
Según Miquilena, las protestas “lamentables” de los socialistas sobre la posible declaración del estado de excepción, “en coro con toda la oposición, hicieron al tema uno de carácter nacional”, y ese hecho “ha constituido la culminación de todo un proceso” porque evidencia la ruptura del MAS con el “proceso que adelanta (encabeza) el presidente Chávez”.
Hermann Escarrá, experto constitucionalista de Venezuela, ha admitido recientemente que Chávez le consultó sobre la viabilidad constitucional de aplicar “estados de excepción” para combatir la corrupción y la crisis actual que agobian al país. El partido Movimiento Al Socialismo (MAS), principal aliado de Chávez hasta ahora, se opone a la eventual petición de poderes extraordinarios. También se opuso a autorizar una gira presidencial por China y Asia que iniciaría este fin de semana.
El fiscal general de la nación, Isaías Rodríguez, ha destacado que la Constitución Nacional prevé decretar estados de excepción en un lapso de 60 días, sólo en caso de calamidad pública, emergencia interna o conflicto internacional. “No veo que en 60 días puedan ejecutarse medidas en esas tres cosas”.
Chávez expresó su respaldo a las decisiones tomadas hasta ahora por su Movimiento Quinta República, y agregó que su partido no está dispuesto aceptar a los “cazadores de güire” (oportunistas), en alusión a algunos dirigentes del MAS que han hecho críticas a su Gobierno. “Una revolución que se respete no puede aceptar eso”, dijo Chávez durante un acto en el palacio presidencial donde tomó juramento al nuevo ministro de Secretaría, Diosdado Cabello. El presidente aprovechó también para defender el relanzamiento de su antigua organización golpista Movimiento Revolucionario Bolivariano 2000, y dijo que este año surgirá de nuevo “con fuerza”, lo que hace sospechar a diversos analistas que el presidente quiere aumentar su poder forzando la misma Constitución que consiguió aprobar recientemente con el apoyo del Parlamento.
