L. D. / EFE.-
Las proyecciones reducen la cuota del voto proporcional en la Cámara de Diputados -con el que se eligen 155 escaños- a menos de tres puntos (46% para la Casa de las Libertades y 43,1% para El Olivo). La diferencia era aún menor en el caso del voto mayoritario (45,4% frente a 43,7%), aunque aquí lo que cuenta no es el número de votos, sino los duelos cruzados entre los candidatos en los colegios uninominales para cubrir 475 escaños.
La ausencia durante toda la noche de los datos previstos del Ministerio del Interior ha dejado la lectura de los resultados en manos de los institutos demoscópicos, que magnificaron el triunfo de Berlusconi con los primeros sondeos para ajustarlo después con las proyecciones a partir de las primeras papeletas escrutadas.
El complejo sistema electoral italiano, que combina mayoritario y proporcional en las dos ramas del Parlamento, no permitía determinar a las 7.00 horas el alcance de la victoria del centroderecha y la situación de algunos de sus socios, como la Liga Norte, a la que se le atribuía un importante descenso.
Tampoco era posible calibrar con exactitud los movimientos de fuerzas en el centroizquierda, donde destacan los resultados atribuidos a la Margarita, que reúne a los partidos centristas del Olivo y que se perfilaba con más del 14% de los votos como el tercer partido.
Forza Italia, la formación con la que Berlusconi llegó a la arena política, experimenta un fuerte crecimiento y se consolida en el primer puesto, mientras pierden sufragios sus inmediatos seguidores, los Demócratas de Izquierda, el partido hegemónico de El Olivo.
Las dudas sobre si Italia de los Valores, el partido del ex fiscal anticorrupción Antonio Di Pietro, conseguirá mantener el 4% de los votos que dan derecho al reparto de escaños, no existen, en cambio, en el caso del Partido de la Refundación Comunista de Fausto Bertinotti, que se aproxima al 6%.
Larga espera
Ante la certeza de que los resultados se demorarían, los dos principales contendientes, Silvio Berlusconi y su rival de la coalición de centroizquierda El Olivo, Francesco Rutelli, decidieron posponer hasta la mañana de hoy cualquier comparecencia pública.
En ausencia de resultados oficiales y a la vista de las dificultades de las proyecciones para delimitar la victoria otorgada a Berlusconi, el caos que presidió la jornada electoral se adueñó de la escena reservada a los políticos. A las 4.00, seis horas después del cierre oficial de las urnas, finalizaban las votaciones en el último colegio electoral, en la localidad calabresa de Terreti, de 1.300 habitantes.
Hasta las 2.15 se votó en la ciudad de Roma y hasta las 21.15 en Nápoles y Turín, donde los electores pudieron ejercer su derecho gracias a una medida extraordinaria del Ministro del Interior Enzo Bianco.
Bianco, que no compareció en ningún momento de la noche para dar una explicación sobre el caos electoral, se convirtió en el centro de todas las críticas a la vista de las colas que a lo largo de toda la jornada se sucedieron de Norte a Sur del país.
Primero pidió a los ciudadanos que no demorasen su afluencia a los colegios, después se vio obligado a aumentar el número de cabinas electorales en Roma y Nápoles y, más tarde, tuvo que pedir a las empresas demoscópicas que retrasasen una hora la difusión de sus sondeos ante la masiva presencia de votantes fuera de hora.
La ausencia durante toda la noche de los datos previstos del Ministerio del Interior ha dejado la lectura de los resultados en manos de los institutos demoscópicos, que magnificaron el triunfo de Berlusconi con los primeros sondeos para ajustarlo después con las proyecciones a partir de las primeras papeletas escrutadas.
El complejo sistema electoral italiano, que combina mayoritario y proporcional en las dos ramas del Parlamento, no permitía determinar a las 7.00 horas el alcance de la victoria del centroderecha y la situación de algunos de sus socios, como la Liga Norte, a la que se le atribuía un importante descenso.
Tampoco era posible calibrar con exactitud los movimientos de fuerzas en el centroizquierda, donde destacan los resultados atribuidos a la Margarita, que reúne a los partidos centristas del Olivo y que se perfilaba con más del 14% de los votos como el tercer partido.
Forza Italia, la formación con la que Berlusconi llegó a la arena política, experimenta un fuerte crecimiento y se consolida en el primer puesto, mientras pierden sufragios sus inmediatos seguidores, los Demócratas de Izquierda, el partido hegemónico de El Olivo.
Las dudas sobre si Italia de los Valores, el partido del ex fiscal anticorrupción Antonio Di Pietro, conseguirá mantener el 4% de los votos que dan derecho al reparto de escaños, no existen, en cambio, en el caso del Partido de la Refundación Comunista de Fausto Bertinotti, que se aproxima al 6%.
Larga espera
Ante la certeza de que los resultados se demorarían, los dos principales contendientes, Silvio Berlusconi y su rival de la coalición de centroizquierda El Olivo, Francesco Rutelli, decidieron posponer hasta la mañana de hoy cualquier comparecencia pública.
En ausencia de resultados oficiales y a la vista de las dificultades de las proyecciones para delimitar la victoria otorgada a Berlusconi, el caos que presidió la jornada electoral se adueñó de la escena reservada a los políticos. A las 4.00, seis horas después del cierre oficial de las urnas, finalizaban las votaciones en el último colegio electoral, en la localidad calabresa de Terreti, de 1.300 habitantes.
Hasta las 2.15 se votó en la ciudad de Roma y hasta las 21.15 en Nápoles y Turín, donde los electores pudieron ejercer su derecho gracias a una medida extraordinaria del Ministro del Interior Enzo Bianco.
Bianco, que no compareció en ningún momento de la noche para dar una explicación sobre el caos electoral, se convirtió en el centro de todas las críticas a la vista de las colas que a lo largo de toda la jornada se sucedieron de Norte a Sur del país.
Primero pidió a los ciudadanos que no demorasen su afluencia a los colegios, después se vio obligado a aumentar el número de cabinas electorales en Roma y Nápoles y, más tarde, tuvo que pedir a las empresas demoscópicas que retrasasen una hora la difusión de sus sondeos ante la masiva presencia de votantes fuera de hora.
